De pelear en el Bernabéu a liderar la defensa de la UD Ibiza: Eric Curbelo trae galones a Can Misses

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Eric Curbelo. Fotos: Las Palmas

La UD Ibiza ha buscado juventud y proyección en buena parte de su mercado. Esta vez cambia el guion. Eric Curbelo aterriza en la isla con 32 años, seis temporadas en el primer equipo de Las Palmas, un ascenso, 159 partidos oficiales y fútbol profesional de sobra en las piernas. No viene a aprender de qué va esto.

Hay fichajes que representan futuro.

Y hay otros que sirven para sostener el presente.

Eric Curbelo pertenece a los segundos.

La UD Ibiza ha incorporado al central grancanario para la próxima temporada, con opción a una segunda campaña en función del cumplimiento de determinados objetivos. Una operación con la que el conjunto celeste introduce en su defensa algo difícil de encontrar en el mercado: experiencia real en escenarios importantes.

Porque detrás del nombre de Eric Curbelo hay mucho fútbol.

Hay Segunda División.

Hay un ascenso.

Hay Primera.

Hay un Bernabéu.

Y, sobre todo, hay 159 partidos oficiales con la UD Las Palmas, el club en el que pasó de pelear por hacerse un hueco en el filial a formar parte del equipo que devolvió a los amarillos a la máxima categoría.

Ahora baja hasta Primera Federación.

Pero lo hace con una mochila bastante más cargada que cuando empezó.

No siempre fue el camino fácil

La historia de Eric Curbelo tiene poco que ver con la del típico canterano señalado para llegar arriba desde adolescente.

Nacido en Santa Brígida en 1994, comenzó su formación en la UD Telde y posteriormente pasó por la SD Leioa antes de incorporarse a la estructura de Las Palmas.

Y tuvo que esperar.

Mucho.

Su oportunidad definitiva con el primer equipo amarillo no apareció hasta enero de 2019.

Tenía 24 años.

Después de 17 partidos aquella temporada con Las Palmas Atlético, Paco Herrera decidió subirlo definitivamente al primer equipo.

A partir de ahí empezó otra historia.

Curbelo fue ganándose minutos, confianza y jerarquía hasta convertirse en uno de esos futbolistas que terminan formando parte del paisaje habitual de un club.

En 2022 alcanzó los 100 encuentros oficiales con Las Palmas. Aquella temporada disputó 35 partidos y fue, además, el segundo futbolista de la plantilla con más recuperaciones.

No necesitaba demasiados focos.

Jugaba.

Y volvía a jugar.

El premio llegó en forma de ascenso

La temporada 2022/23 terminó recompensando todo aquel recorrido.

Las Palmas consiguió regresar a Primera División.

Curbelo formaba parte de aquel vestuario y pudo vivir desde dentro algo que la UD Ibiza persigue ahora desde bastante más abajo: llevar un proyecto hasta la categoría que desea alcanzar.

Eso también cuenta.

Porque los ascensos no se explican únicamente desde la calidad.

Hay semanas malas.

Partidos feos.

Presión.

Momentos en los que la clasificación pesa.

Y futbolistas que ya han pasado por ese camino suelen entender mejor qué ocurre cuando llega abril y cada punto empieza a valer el doble.

La UD Ibiza incorpora también esa experiencia.

Y un día apareció el Bernabéu

El 27 de septiembre de 2023 llegó otra recompensa.

Eric Curbelo debutó en Primera División.

Y el escenario difícilmente podía ser mayor.

Santiago Bernabéu. Real Madrid-Las Palmas.

Después de tantos años buscando su oportunidad, aquel futbolista que había necesitado llegar casi a los 25 para asentarse en el primer equipo estaba jugando en uno de los estadios más importantes del mundo.

Su etapa amarilla terminó en verano de 2024.

Seis temporadas.

159 partidos oficiales.

Un ascenso.

Y la sensación de haber recorrido prácticamente todos los escalones posibles con la misma camiseta.

Gijón, el siguiente desafío

Tras abandonar Gran Canaria, Curbelo eligió el Sporting.

Llegó a Gijón en julio de 2024 con contrato hasta junio de 2026 y con un proyecto que aspiraba a regresar a Primera División.

Su etapa en Asturias tuvo diferentes momentos, pero le permitió seguir compitiendo en LALIGA HYPERMOTION y añadir dos temporadas más de fútbol profesional a su currículum.

Ahora termina aquella aventura y aparece Ibiza.

Un contexto diferente.

Una categoría diferente.

Y probablemente también un papel diferente.

Porque en Can Misses ya no será simplemente un central más.

Su trayectoria obliga a esperar liderazgo.

¿Cómo juega Eric Curbelo?

Aquí aparece la clave.

Curbelo no es un central gigantesco. Mide aproximadamente 1,80 metros, es diestro y también puede desenvolverse como lateral derecho.

Su fútbol se entiende mejor desde otros parámetros.

Posicionamiento.

Anticipación.

Lectura.

Agresividad defensiva.

Y experiencia.

No necesita ganar todos los duelos por centímetros porque ha aprendido a defender utilizando el cuerpo y leyendo lo que ocurre antes de que llegue el balón.

Es un defensa acostumbrado a jugar con responsabilidad.

A convivir con delanteros de nivel profesional.

A defender metros a su espalda.

Y a participar en equipos que quieren tener el balón.

Eso último puede resultar especialmente importante para la UD Ibiza.

Un central para ordenar

Hay defensas que destacan por correr.

Otros por saltar.

Y algunos terminan siendo especialmente importantes porque consiguen que los demás corran y salten cuando deben hacerlo.

Ahí puede aparecer el verdadero valor de Curbelo.

A sus 32 años llega a una plantilla con jugadores mucho más jóvenes y con una experiencia difícilmente comparable dentro de Primera Federación.

Puede ordenar.

Corregir.

Hablar.

Templar partidos.

Saber cuándo salir y cuándo esperar.

Pequeños detalles que apenas aparecen en las estadísticas, pero que durante una temporada terminan dando puntos.

Especialmente en una categoría donde muchos encuentros se deciden por un error.

La UD Ibiza cambia el guion

El movimiento resulta todavía más interesante si se observa junto al resto del mercado celeste.

La UD ha incorporado perfiles jóvenes como Hugo San o Iker Varela, futbolistas con margen de crecimiento a los que el club ofrece un escenario para explotar.

Curbelo representa prácticamente lo contrario.

No llega para descubrir el fútbol profesional.

Viene de él.

La mezcla tiene sentido.

Una plantilla únicamente cargada de juventud puede tener piernas, talento y desparpajo.

Pero cuando llegan los malos momentos necesita futbolistas que hayan estado allí antes.

Curbelo ha estado.

¿Qué puede esperar Can Misses?

Probablemente menos fuegos artificiales y mucha fiabilidad.

Eric Curbelo no es un fichaje pensado para llenar vídeos de highlights.

Es uno de esos jugadores cuyo rendimiento se mide muchas veces precisamente por aquello que no ocurre.

Que el delantero no reciba.

Que una transición termine antes de empezar.

Que un balón aéreo quede despejado.

Que el equipo mantenga el orden cuando el partido empieza a romperse.

Y además existe un componente difícil de cuantificar.

El respeto que concede la experiencia.

Un futbolista que acumula más de 150 partidos con Las Palmas, que ha ascendido a Primera y que ha competido en la máxima categoría aterriza inevitablemente con peso dentro de un vestuario de Primera Federación.

De Gran Canaria a Ibiza, pasando por todo

Su carrera tiene algo curioso.

Curbelo no llegó rápido.

Llegó resistiendo.

Tuvo que pasar por Telde.

Por Leioa.

Por el filial.

Esperar hasta los 24 años para recibir definitivamente la llamada del primer equipo.

Después llegaron cien partidos.

El ascenso.

La Primera División.

El Bernabéu.

159 encuentros vestido de amarillo.

Y dos temporadas en Gijón.

Ahora aparece Can Misses.

La UD Ibiza está fichando un defensa central.

Pero probablemente busca algo más.

Busca experiencia.

Jerarquía.

Un futbolista que conozca los días buenos y, especialmente, los malos.

Porque cuando una temporada empieza a decidirse de verdad, el talento ayuda.

Pero saber dónde estás pisando ayuda todavía más.

Y de eso, Eric Curbelo trae bastante equipaje a Ibiza.

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