Hace dos temporadas estaba enfrente celebrando el ascenso que se le escapaba al Class. Ahora Jeffrey Godspower cambia de bando y llega a Sa Pedrera para intentar que la próxima historia termine de una manera muy diferente.
El Class Bàsquet Sant Antoni parece haber decidido aplicar una máxima tan antigua como efectiva en el deporte: si un jugador te ha demostrado que sabe competir contra ti, quizá sea mejor tenerlo a tu lado.
Ya ocurrió con Lamin Dibba. Y ahora vuelve a aparecer una historia con ciertos paralelismos.
Jeffrey Isima Godspower Johnson, conocido deportivamente como Jeffrey Godspower, es nuevo jugador del conjunto ibicenco para la temporada 2026-27. Tiene 24 años, mide dos metros, actúa como ala-pívot y llega procedente del Club Melilla Baloncesto, donde la pasada campaña compitió en Primera FEB.
Pero para entender realmente este fichaje hay que retroceder un año.
Porque Godspower conoce perfectamente al Class.
Y también sabe cuánto duele perder un ascenso.
De aquel Melilla que rompió el sueño del Class…
Temporada 2024-25.
El Class Sant Antoni había llegado hasta el último escalón. El ascenso estaba ahí, al alcance de la mano, pero enfrente apareció un Melilla que terminó llevándose el premio.
Godspower formaba parte de aquel equipo.
No era un figurante.
Aquella fue precisamente una de las temporadas en las que mostró mejor su verdadero potencial en Segunda FEB: 35 encuentros oficiales, cerca de 23 minutos por partido, 9,3 puntos y 5,5 rebotes de media.
Números de jugador importante.
Además, convirtió el 53,5% de sus lanzamientos de dos y un interesante 36,1% desde el triple.
Melilla consiguió el ascenso.
El Class se quedó a las puertas.
Dos temporadas después, uno de los hombres de aquella plantilla aterriza en Sant Antoni.
El fútbol acostumbra a producir estas historias. El baloncesto, también.
¿Quién es Jeffrey Godspower?
Nacido en Algeciras (Cádiz), Godspower pertenece a una generación de jugadores que han ido construyendo su carrera prácticamente peldaño a peldaño.
Su formación pasó por una de las grandes escuelas del baloncesto español: Unicaja de Málaga.
Allí fue creciendo hasta competir en Liga EBA con el filial malagueño, enfrentándose por primera vez al baloncesto sénior y empezando a definir el jugador en el que terminaría convirtiéndose.
Después llegó el momento de salir.
Y de buscarse la vida.
Ponferrada, Almansa y Melilla aparecen posteriormente en un currículum que tiene algo especialmente interesante para el Class: conoce perfectamente la categoría.
No llega a Ibiza para descubrir cómo se juega en Segunda FEB.
Sabe lo que exige.
Sabe lo físico que puede llegar a ser.
Y, todavía más importante, sabe lo que hace falta para salir de ella por arriba.
¿Cómo juega Godspower?
Aquí aparece uno de los aspectos más interesantes del fichaje.
Porque definir a Godspower únicamente como un ala-pívot de dos metros sería quedarse bastante corto.
No es un interior clásico.
Tiene físico para pelear cerca del aro, pero también posee capacidad para alejarse de la pintura y amenazar desde fuera.
Y eso abre posibilidades.
Su 36,1% de acierto desde el triple en su última temporada en Segunda FEB demuestra que las defensas no pueden regalarle metros cuando recibe en el perímetro.
Puede abrir el campo.
Puede atacar espacios.
Puede ayudar en el rebote.
Y, sobre todo, aporta energía.
Es un jugador de contacto, de piernas y de esfuerzo. Uno de esos perfiles capaces de aparecer en muchas pequeñas acciones que no siempre terminan reflejadas en el marcador.
Un rebote ofensivo.
Una segunda oportunidad.
Una ayuda defensiva.
Un cambio tras bloqueo.
Una carrera para llegar antes que el rival.
Baloncesto menos vistoso, quizá.
Pero tremendamente necesario.
La Primera FEB también deja aprendizaje
Su última temporada presenta otra lectura interesante.
Después del ascenso, Godspower pudo probarse en Primera FEB, un nivel considerablemente superior.
Participó en 32 partidos oficiales, aunque su protagonismo disminuyó respecto al curso anterior.
Jugó alrededor de 14 minutos por encuentro y terminó con 4,3 puntos y 2,6 rebotes de media.
Los números bajaron.
Pero la experiencia subió.
Durante una temporada completa convivió con jugadores más grandes, más rápidos y con plantillas construidas para competir en la antesala de la ACB.
Melilla no consiguió mantener la categoría, pero Godspower regresa ahora a Segunda FEB siendo un jugador diferente al que abandonó la competición después del ascenso de 2025.
Tiene 24 años.
Experiencia en Primera FEB.
Y todavía mucho recorrido por delante.
Un fichaje que encaja con Boris Balibrea
La plantilla que está construyendo el Class Sant Antoni de Boris Balibrea empieza a dejar pistas.
Hay juventud, pero no ingenuidad.
Hay jugadores con margen de crecimiento, pero también muchos kilómetros recorridos en la categoría.
Y, sobre todo, aparecen perfiles físicos.
La llegada de Godspower añade otra pieza capaz de aportar intensidad al juego interior sin obligar al equipo a renunciar a abrir la pista.
Su capacidad para actuar cerca y lejos del aro puede permitir diferentes combinaciones interiores.
Puede compartir minutos con un cinco puro.
Puede jugar en quintetos más móviles.
Y puede ofrecer alternativas dependiendo del tipo de rival.
En una competición tan larga y cambiante como Segunda FEB, disponer de esas posibilidades vale mucho.
Dos viejos rivales ahora en el mismo vestuario
Existe además una curiosidad difícil de ignorar.
Lamin Dibba y Jeffrey Godspower ya saben lo que significa estar enfrente del Class en momentos decisivos.
Dibba llegó procedente del Caja 87, el conjunto que frustró el último intento de ascenso de los ibicencos.
Godspower perteneció al Melilla que también se interpuso anteriormente entre Sant Antoni y la categoría superior.
Ahora ambos estarán en Sa Pedrera.
El Class está reuniendo jugadores que no solo conocen Segunda FEB.
Conocen el camino del ascenso.
Y eso quizá diga bastante sobre lo que pretende construir el club.
¿Qué puede esperar la afición?
No esperen necesariamente un jugador que necesite veinte lanzamientos cada noche.
Godspower puede influir de otra manera.
Intensidad.
Rebote.
Trabajo.
Defensa.
Capacidad para correr la pista.
Y puntos cuando el partido se lo permita.
Pero hay un dato que probablemente resuma mejor que ninguno lo que puede ofrecer.
La última vez que jugó una temporada completa en Segunda FEB con verdadero protagonismo terminó cerca de los 10 puntos y seis rebotes por encuentro.
Y acabó ascendiendo.
Ahora vuelve a esa misma categoría después de haber pasado un año midiéndose a rivales de Primera FEB.
El Class reúne hambre para volver a intentarlo
Poco a poco, el nuevo proyecto empieza a reconocerse.
Boris Balibrea tendrá jugadores como Aleix Haro, Michael Okafor, Morgan Stilma, Lamin Dibba, Pablo Fernández o el propio Godspower entre las caras nuevas, además de piezas importantes que continúan del pasado curso.
No parece una plantilla construida para pasar desapercibida.
El objetivo volverá a estar arriba.
Porque después de quedarse tan cerca varias veces, en Sant Antoni ya conocen demasiado bien el sabor de las oportunidades perdidas.
Jeffrey Godspower también conoce esa historia.
Solo que hasta ahora siempre la había vivido desde el otro lado.
Esta vez vestirá la camiseta del Class. Y si vuelve a aparecer un ascenso en el horizonte, en Sa Pedrera esperan que esta vez sea él quien ayude a empujar la puerta desde dentro.



















































































