El primer amistoso de la pretemporada dejó mucho más que una victoria ante el Elche Ilicitano. Intensidad, presión alta, personalidad con el balón y varios fichajes dejando muy buenas sensaciones fueron algunas de las claves de un estreno que invita al optimismo, aunque todavía quede mucho camino por recorrer.
Los partidos de pretemporada rara vez se recuerdan por el resultado. Dentro de unos meses, pocos aficionados se acordarán de que la UD Ibiza derrotó por 3-1 al Elche Ilicitano en La Nucía. Sin embargo, sí pueden quedarse en la memoria algunas de las sensaciones que dejó el primer ensayo del nuevo proyecto celeste.
Porque, más allá de los goles de Iker Varela, Pedro Ortiz y Ullmann, el estreno permitió empezar a descubrir qué pretende Raúl Llona con un equipo profundamente renovado y con numerosos futbolistas que apenas llevan unas semanas compartiendo vestuario.
Era solo el primer amistoso.
Pero ya dejó varias pistas interesantes.
Un equipo que quiso mandar desde el primer minuto
La primera imagen que transmitió la UD Ibiza fue la de un equipo con personalidad.
Lejos de esperar al rival, los celestes comenzaron el partido presionando arriba, tratando de recuperar el balón lo antes posible y llevando la iniciativa del juego prácticamente desde el pitido inicial.
No es un detalle menor.
Los amistosos de julio suelen estar marcados por las piernas pesadas y los errores propios de la carga física. Sin embargo, el Ibiza mostró una idea bastante definida desde el principio: ser protagonista con el balón y obligar al rival a jugar incómodo.
La primera ocasión no tardó en llegar con un disparo de Yoldi, muy activo durante todo el primer tiempo, que salió rozando el poste.
Era el aviso de un equipo que ya empezaba a encontrar automatismos.
Los nuevos empiezan a entenderse
Una de las grandes incógnitas del verano era comprobar cómo empezarían a encajar los numerosos fichajes realizados por la dirección deportiva.
Las primeras respuestas fueron positivas.
Eric Curbelo aportó la serenidad propia de un futbolista con muchos kilómetros en el fútbol profesional. Su colocación y experiencia ayudaron a dar equilibrio a una defensa que apenas está dando sus primeros pasos.
En el centro del campo, Pedro Ortiz dejó detalles de la calidad que ya mostró en Segunda División. Siempre ofreció una línea de pase, movió con criterio el balón y terminó coronando su actuación con el gol que volvió a poner por delante a los ibicencos.
Y arriba aparecieron dos de los nombres que más ilusión generan.
Iker Varela confirmó que posee desequilibrio y olfato ofensivo al marcar el primer gol de la pretemporada con una definición de mucha calidad después de una gran asistencia de Yoldi.
El extremo dejó destellos de ese uno contra uno que la afición espera disfrutar durante toda la temporada.
La presión empieza a ser una seña de identidad
Si hubo una imagen que se repitió durante muchos minutos fue la presión tras pérdida.
La UD Ibiza intentó recuperar el balón muy arriba y dificultó constantemente la salida del Elche Ilicitano.
Curiosamente, el segundo gol resume perfectamente esa idea.
Pedro Ortiz aprovechó un error del rival provocado durante la salida de balón para recuperar el esférico y definir con tranquilidad.
No fue una acción aislada.
Fue la consecuencia de una forma de competir.
Y eso suele ser una buena noticia cuando apenas han transcurrido unos días de preparación.
El marcador importaba poco… pero siempre ayuda
El empate del filial ilicitano en el minuto 53 llegó después de un balón desviado que terminó sorprendiendo a la defensa celeste.
En otro momento de la temporada quizá habría generado dudas.
En julio, simplemente formó parte del proceso.
Lo importante fue la reacción.
El equipo no perdió el orden, siguió buscando la portería rival y terminó resolviendo el encuentro con naturalidad gracias a los tantos de Pedro Ortiz y Ullmann.
Ganar nunca garantiza nada.
Pero empezar una pretemporada con una victoria siempre ayuda a reforzar la confianza de un grupo que todavía está construyéndose.
Los jóvenes también pidieron paso
Como suele ocurrir en estas fechas, el partido sirvió también para que varios jugadores del filial disfrutaran de minutos con el primer equipo.
Paolo, Beltrán, Agus y Ullmann aprovecharon la oportunidad para seguir acumulando experiencia junto a los futbolistas más veteranos.
Especialmente llamativo fue el caso de Ullmann, que cerró el encuentro con el tercer gol tras una recuperación de Théo Valls, otro futbolista que dejó muy buenas sensaciones en los minutos que estuvo sobre el césped.
En pretemporada, estos detalles también cuentan.
Porque muchas veces un amistoso sirve para empezar a ganar la confianza del entrenador.
Mucho camino por delante
Sería un error sacar conclusiones definitivas después del primer amistoso del verano.
Quedan semanas de trabajo, más incorporaciones por integrarse completamente y rivales de mayor exigencia.
Pero también sería injusto restar valor a las sensaciones transmitidas en La Nucía.
La UD Ibiza mostró intensidad, personalidad, buena circulación de balón y una idea bastante reconocible para las alturas del calendario en las que nos encontramos.
Eso no garantiza el éxito.
Pero sí permite empezar a mirar el nuevo proyecto con optimismo.
El verdadero examen empieza ahora
La victoria sobre el Elche Ilicitano quedará como una anécdota cuando la competición oficial eche a rodar.
Lo verdaderamente importante es que el equipo comenzó a mostrar una identidad.
Raúl Llona tiene todavía mucho trabajo por delante.
Pero el primer boceto deja entrever un equipo que quiere ser protagonista, que presiona, que intenta jugar y que cuenta con futbolistas capaces de marcar diferencias.
El próximo amistoso, este sábado frente a la SD Ibiza en Can Misses, ofrecerá nuevas respuestas.
Aunque, después de lo visto en La Nucía, ya hay una sensación que empieza a instalarse entre el entorno celeste.
El proyecto acaba de arrancar, pero la UD Ibiza ya ha empezado a enseñar la dirección que quiere seguir.



















































































