La jornada en Tercera RFEF dejó sensaciones encontradas en el fútbol pitiuso. De esas que te levantan del asiento… o te hacen mirar la tabla con el ceño fruncido. Hubo victoria de carácter, derrota que escuece y un derbi cargado de detalles, emoción y un final que pudo ser muy distinto.
La Peña Deportiva firmó uno de esos triunfos que pesan más de lo que dicen los números. Ganar en el Rotlet Molinar nunca es sencillo y hacerlo con personalidad, temple y colmillo dice mucho del momento del equipo. Salió enchufada, sin especular, y muy pronto encontró premio. Montori abrió el marcador casi sin tiempo para acomodarse en la grada. Gol madrugador, de esos que cambian el guion.
El partido se volvió áspero, incómodo, con el Molinar apretando y exigiendo concentración máxima. Pero la Peña no se salió del plan. Esperó su momento y, tras el descanso, Luis Enrique amplió la ventaja. Parecía el golpe definitivo… aunque el fútbol nunca firma finales tranquilos. En el 95, el Molinar recortó distancias y encendió todas las alarmas. Tocó sufrir. Y se sufrió. Pero el equipo de Raúl Garrido supo aguantar para cerrar tres puntos de oro.
La clasificación sonríe: tercera posición, 42 puntos y la sensación de que este equipo sabe competir cuando toca ponerse el mono de trabajo.
La cara opuesta de la moneda la vivió el Portmany. Derrota por la mínima en casa ante el Constància en un partido que se torció demasiado pronto. El gol visitante en el minuto 25 marcó el desarrollo de un choque espeso, sin demasiadas concesiones.
La Portmany lo intentó, empujó más con corazón que con claridad, pero el rival supo dormir el partido y proteger su ventaja hasta el final. Segunda derrota del año y una clasificación que empieza a apretar. Decimoquinto puesto, 15 puntos y solo dos de margen sobre el descenso. Mucho por remar todavía.
Derbi pitiuso sin goles… y con historia
El derbi entre Formentera e Inter Ibiza dejó un 0-0 que no cuenta toda la película. El Formentera tuvo la gran ocasión desde los once metros en el minuto 72, pero el penalti lanzado por Górriz se quedó en nada tras la parada del meta visitante. El Inter acabó con uno menos, pero ni así llegó el gol en Sant Francesc Xavier.
Más allá del resultado, la mañana dejó un momento especial: Górriz fue homenajeado por alcanzar los 300 partidos con la camiseta del Formentera. Números redondos, aplauso largo y respeto de todo el campo.





















































































