La Peña Deportiva cayó por 1-0 ante la Deportiva Minera con un gol en el minuto 85, pero su estreno en Segunda RFEF dejó a su entrenador sensaciones «buenísimas». Ramiro González lamentó especialmente que la acción decisiva llegara por una situación que habían preparado durante la semana y mostró preocupación por Lautaro: «No tiene buena pinta».
La Peña Deportiva regresó de su estreno en Segunda RFEF sin puntos, pero no con la sensación de haber estado lejos de la categoría. Más bien al contrario.
El 1-0 ante la Deportiva Minera llegó en el minuto 85, cuando el empate empezaba a parecer un premio razonable para un equipo que había conseguido competir durante prácticamente todo el encuentro ante un rival al que Ramiro González sitúa entre los candidatos a ocupar la zona alta.
Por eso dolió.
No tanto por perder en la primera jornada, algo que entra dentro de cualquier comienzo de temporada, sino por cómo se escapó un punto que el entrenador de la Peña consideraba merecido.
«Creo que era un partido de empate. A nivel de ocasiones han estado parejas. Sabíamos que era un equipo muy bueno, con futbolistas muy diferenciales, pero por el trabajo que habíamos hecho durante esos 85 minutos creo que era para irnos con un punto por lo menos», explicó después del encuentro.
Es la primera lectura real de la Peña que ha construido este verano.
Y Ramiro, pese al resultado, salió reforzado en una idea: su equipo puede competir aquí.
«Ahora mismo estoy muy jodido»
El entrenador no trató de disimular el golpe.
«Ahora mismo estoy jodido, muy jodido», reconoció.
Su análisis, sin embargo, estuvo lejos de ser negativo.
Ramiro considera que ninguno de los dos equipos consiguió imponerse claramente al otro y recordó que la Peña también tuvo posibilidades de romper el 0-0.
«Podía ganar cualquiera de los dos, pero creo que ninguno ha sido superior al otro. Hemos tenido con el 0-0 un par de ocasiones muy claras de gol. Creo que en la segunda parte las más claras las hemos tenido nosotros también».
Ese punto es importante teniendo en cuenta de dónde venía el conjunto de Santa Eulària.
La Peña había completado su preparación sin enfrentarse a ningún rival de Segunda RFEF. La primera referencia verdadera sobre dónde estaba el equipo respecto a la nueva categoría llegaba directamente en competición oficial.
Y el examen era serio.
Ramiro tiene una consideración muy alta de la Deportiva Minera.
«Creo que La Minera es un equipo que va a estar arriba, por su entrenador, que me parece a nivel personal y como entrenador un tío espectacular, y por los jugadores que tiene».
Incluso se atrevió a colocar al conjunto murciano en una horquilla concreta: «No va a salir de esa zona noble, entre el primero y el sexto».
Si el diagnóstico de Ramiro termina cumpliéndose, el estreno adquiere otra perspectiva.
Lo habían preparado. Y ocurrió
Pero hubo algo que molestó especialmente al técnico.
El gol.
No simplemente por llegar en el minuto 85, sino porque la Peña sabía dónde estaba el peligro.
Ramiro conocía perfectamente a Pipo y había preparado al equipo para minimizar su influencia cuando entrara al terreno de juego.
«Es un futbolista que yo he tenido, que conozco y que es diferencial».
La instrucción estaba dada.
Evitar que recibiera.
«Sí que me molesta mucho porque está trabajado. Está trabajado que no reciba, porque sabía que hay jugadores puntuales, diferenciales, que él tiene en el banquillo y que te pueden resolver un partido».
Eso fue precisamente lo que terminó sucediendo.
Una de esas situaciones que Ramiro lleva tiempo advirtiendo que marcan la diferencia cuando sube el nivel de la competición.
La Peña había competido durante 85 minutos. Había conseguido mantenerse dentro del partido y había generado sus propias oportunidades.
Un detalle cambió todo.
«Esos pequeños detalles te marcan el fútbol. No hemos estado bien porque era algo que teníamos trabajado».
Probablemente sea la primera gran lección de Segunda RFEF para este equipo.
Aquí no siempre hace falta que el rival sea superior durante una hora y media para perder.
A veces basta con cinco minutos. O con una acción.
Una preocupación mayor que el 1-0
El resultado, además, puede no ser la peor noticia que regrese desde Murcia.
Lautaro terminó con problemas físicos.
Las primeras sensaciones del cuerpo técnico no son especialmente tranquilizadoras.
«Ya lo hemos comentado un poco. Al final tendrán que hacerle una prueba. No tiene buena pinta y eso sería lo peor del partido», explicó Ramiro.
Habrá que esperar a las pruebas médicas para conocer el alcance exacto de la lesión, por lo que cualquier diagnóstico ahora sería precipitado.
Pero perder durante algún tiempo a Lautaro sí supondría un contratiempo importante para una plantilla que se ha construido este verano con márgenes bastante medidos.
Ese parte médico será, por tanto, una de las primeras cosas que habrá que vigilar durante la semana.
La primera respuesta a una pregunta que llevaba todo el verano esperando
Antes de empezar la temporada había una incógnita inevitable alrededor de la Peña.
El equipo regresaba a Segunda RFEF después del ascenso y lo hacía desde una realidad muy diferente a la de buena parte de sus nuevos rivales.
Ramiro nunca la escondió.
Una plantilla ajustada, las dificultades que supone construir un equipo competitivo en Ibiza, el problema añadido de la vivienda y una apuesta deliberada por mantener una base importante del ascenso y rodearla de futbolistas que conocieran la categoría.
Hasta ahora todo eran previsiones.
Este domingo apareció la primera respuesta sobre el césped.
Y fue incompleta, porque un solo partido no permite establecer conclusiones definitivas, pero sí dejó algo que el entrenador considera importante.
«Saco muchas conclusiones positivas».
Incluso después de perder.
«Para nosotros hoy un punto hubiera sido muy bueno, pero las sensaciones son buenísimas».
Ese probablemente sea el dato más interesante que deja el estreno.
La Peña ha vuelto a Segunda RFEF y todavía no sabemos hasta dónde le permitirá llegar su plantilla. Tampoco si la Minera terminará realmente entre los seis primeros como pronostica Ramiro ni qué recorrido tendrá este equipo cuando avance la temporada.
Lo que sí sabe después de los primeros 90 minutos es que pudo competir.
Y también ha recibido el primer aviso.
Durante 85 minutos hizo buena parte de lo que había preparado. En una acción permitió precisamente aquello que quería evitar y regresó a Ibiza sin el punto que creía haber merecido.
Ramiro lo resumió sin dramatizar el resultado y sin esconder cuánto le dolía.
«Ahora mismo estoy muy jodido».
La derrota pasará.
La preocupación inmediata es saber qué tiene Lautaro.
Y después llegará lo verdaderamente importante: comprobar si esos 85 minutos que han reforzado tanto al entrenador son el punto de partida de la Peña que veremos esta temporada o simplemente la primera fotografía de un campeonato que acaba de empezar.











































