4-3. ¡Final del calvario! La UD Ibiza rompe su mala racha con un triunfo de infarto ante el Melilla

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Suli celebra con rapia el gol de la victoria de Arroyo. Foto: Paco Natera

En una jornada donde la esperanza y la ansiedad se mezclaban en el aire del Palladium Can Misses, la UD Ibiza finalmente puso fin a una sequía de victorias que parecía eternizar el infortunio en la isla. Frente a un público que no había dejado de creer, el equipo celeste se impuso este domingo al Melilla por un electrizante 4 a 3, marcando el comienzo de lo que sus seguidores esperan sea el renacimiento de su equipo.

La presión era palpable desde el inicio; el conjunto ibicenco sabía que no había margen para el error. Cada jugada, cada pase, cada desmarque llevaba la urgencia de una victoria que se había vuelto esquiva durante casi dos meses. Y cuando Patrick Soko perforó la red rival al minuto 27, parecía que el viento finalmente soplaba a favor de los locales. Pero la alegría fue efímera, un penati transformado por Siddiki puso el empate en el marcador, y antes del descanso, el propio Siddiki volvería a golpear, dejando a los de casa con más preguntas que respuestas.

Sin embargo, el segundo tiempo pintaba una historia distinta. Con la determinación de quien no tiene nada que perder y todo por ganar, la UD Ibiza se lanzó al ataque. Obolskii, al minuto 60, y más tarde Álex Gallar, dibujaron en el césped la ruta hacia la remontada. A pesar de que José Enrique puso en vilo a los locales marcando el tercero para el Melilla, Arroyo se erigió como el héroe del día en el minuto 86, sellando el 4 a 3 que desató la locura en las gradas.

Este triunfo no solo brinda alivio y jubilo a la afición celeste, sino que reaviva las esperanzas de ascenso. Con los rivales directos, como el Málaga, dejando puntos en el camino, el Ibiza se coloca en la tercera posición, acechando la zona de promoción con la mirada puesta en lo más alto. El próximo enfrentamiento contra un Atlético Baleares que no atraviesa su mejor momento parece ser la ocasión perfecta para que el cuadro de Romo continúe su escalada.

La mala racha ha terminado, y en Ibiza, el sueño de ver a su equipo ascender sigue más vivo que nunca. La lección está clara: en el fútbol, como en la vida, todo lo que empieza tiene que terminar, y para la UD Ibiza, el final de su mal momento solo significa el comienzo de su resurgimiento.

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