El banquillo de la UD Ibiza ya ha decidido dos partidos

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Georges Nsukula salió desde el banquillo para marcar en el descuento el gol que derrotó al Rayo Majadahonda. Una semana después, Manu Justo repitió la fórmula ante el Sant Andreu tras una acción de David Astals, otro de los futbolistas que había comenzado fuera del once. En un Ibiza todavía en construcción, las soluciones de Llona no están llegando únicamente desde los titulares. Y hay otro dato que refuerza la profundidad de la plantilla: sus seis goles de Liga pertenecen a seis jugadores diferentes.

Minuto 84. Georges Nsukula entra al campo.

Minuto 92. Gol.

Una semana después, David Astals aparece tras el descanso y Manu Justo lo hace durante la segunda parte. El partido contra el Sant Andreu entra en sus últimos instantes todavía con 1-0. Astals progresa por la derecha, pone el balón y Justo convierte el 2-0.

Minuto 91.

Dos partidos consecutivos en Can Misses. Dos goles después del minuto 90. Dos futbolistas que comenzaron sentados.

Quizá una de las primeras fortalezas de esta UD Ibiza todavía no esté exclusivamente en su once inicial.

Está también esperando al lado de Raúl Llona.

Dos victorias con firma del banquillo

El 2-1 contra el Rayo Majadahonda dejó la primera pista.

El Ibiza había conseguido adelantarse con un gol de Théo Valls, pero Amaro igualó el encuentro en el tramo final. El partido parecía caminar hacia un empate cuando Llona recurrió a Nsukula.

El atacante entró en los últimos minutos y necesitó muy poco para cambiarlo todo. Ya en el añadido controló dentro del área, se fabricó el espacio y cruzó el balón para conseguir el 2-1.

Tres puntos desde el banquillo.

Contra el Sant Andreu la situación fue diferente, pero el desenlace volvió a señalar hacia el mismo lugar.

El Ibiza ya ganaba gracias al penalti convertido por José Carlos Lazo. No necesitaba encontrar un gol para rescatar el partido, pero sí cerrar una tarde que continuaba abierta con el 1-0.

Y nuevamente aparecieron los cambios.

Astals, que había comenzado como suplente, entró después del descanso. Manu Justo también esperaba su oportunidad fuera del once.

En el añadido terminaron encontrándose.

El primero participó en la construcción de la jugada por la derecha y el segundo apareció para sentenciar.

Otra vez un futbolista procedente del banquillo.

Otra vez después del 90.

Cuando cambiar no significa bajar el nivel

Ahí aparece una de las cuestiones que pueden terminar siendo importantes durante una temporada tan larga.

La profundidad de una plantilla no se mide únicamente contando futbolistas.

Se mide cuando llegan los cambios.

Llona dispone de jugadores con experiencia y recorrido suficiente como para modificar partidos sin necesidad de que todos empiecen desde el primer minuto. Las tres primeras jornadas ya han dejado ejemplos.

Manu Justo, uno de los futbolistas con mayor trayectoria ofensiva del equipo, marcó su primer gol liguero después de comenzar como suplente.

Nsukula hizo exactamente lo mismo una semana antes.

Astals, titular en las dos primeras jornadas, salió desde el banquillo frente al Sant Andreu y terminó teniendo incidencia directa en el segundo tanto.

Y José Carlos Lazo recorrió el camino contrario: después de entrar durante el encuentro ante el Majadahonda, fue titular en la siguiente jornada y consiguió su primer gol.

Las jerarquías todavía se están moviendo.

Eso, en septiembre, puede ser una ventaja.

Seis goles y nadie ha repetido

El impacto del banquillo encaja además dentro de otra particularidad del comienzo del Ibiza que merece ser observada.

El equipo ha marcado seis goles en las tres primeras jornadas.

Y los seis tienen un autor diferente.

Iker Varela y Pedro Ortiz marcaron en Antequera.

Théo Valls y Georges Nsukula lo hicieron contra el Majadahonda.

José Carlos Lazo y Manu Justo se estrenaron frente al Sant Andreu.

Seis goles. Seis goleadores.

Nadie ha repetido.

El dato todavía es demasiado pequeño para convertirlo en una característica definitiva, pero explica hasta qué punto el gol está apareciendo desde lugares diferentes. Extremos, centrocampistas, atacantes, titulares y suplentes ya han participado en el reparto.

Incluso existe una pequeña paradoja.

El sexto goleador diferente fue precisamente Manu Justo, uno de los jugadores que por trayectoria parece llamado a asumir una parte importante de la producción ofensiva. Su primer tanto no llegó hasta el descuento de la tercera jornada.

El delantero se estrenó cuando otros cinco compañeros ya lo habían hecho.

Un reparto diferente al de otros comienzos

Mirar hacia atrás ayuda a poner el dato en contexto.

La pasada temporada, cuando el Ibiza alcanzó su sexto gol liguero, Bebé ya había marcado dos veces. Aquellos primeros seis tantos quedaron repartidos entre cinco futbolistas.

En 2024/25 el arranque ofensivo fue más lento y los tres primeros goles del campeonato tuvieron tres autores distintos.

Y en 2023/24 ocurrió prácticamente lo contrario a lo que estamos viendo ahora: Patrick Soko comenzó aquella Liga con un doblete en Córdoba y Álex Gallar también encontró pronto continuidad goleadora.

Esta vez, después de tres jornadas, nadie se ha separado del grupo.

El Ibiza no tiene todavía un futbolista con dos goles.

O, visto desde otro ángulo, tiene seis jugadores con uno.

No es necesariamente mejor ni peor. Simplemente describe un inicio en el que las amenazas están mucho más repartidas.

El once todavía se está moviendo

Todo sucede, además, mientras Llona continúa buscando combinaciones.

Las tres primeras jornadas han dejado modificaciones en defensa, centro del campo y ataque. Algunos de los últimos fichajes se incorporaron con el campeonato prácticamente empezado y otros están recuperando progresivamente su mejor estado físico.

Jérémy Blasco fue titular contra el Sant Andreu después de apenas dos entrenamientos. Erik Ruiz continúa acelerando su adaptación. Gonzalo Almenara ha regresado después de un largo periodo fuera. Víctor García ha ido entrando en dinámica. Lazo ya está preparado para asumir protagonismo.

Y mientras las piezas encuentran su sitio, los partidos no esperan.

Ahí adquiere todavía más valor que el Ibiza haya encontrado respuestas fuera del once inicial.

Porque una temporada de Primera Federación difícilmente puede sostenerse con once futbolistas.

Habrá lesiones, sanciones, estados de forma, partidos cada vez más cerrados y tardes en las que el plan inicial simplemente no funcione.

Entonces habrá que mirar al banquillo.

Llona ya ha encontrado respuestas

También hay mérito en detectar cuándo mover las piezas.

Los cambios no siempre funcionan. Ni un gol de un suplente convierte automáticamente una sustitución en una demostración táctica.

Pero cuando ocurre dos jornadas consecutivas merece atención.

Contra el Majadahonda, el Ibiza necesitaba volver a marcar y Nsukula apareció.

Ante el Sant Andreu necesitaba terminar de cerrar el encuentro y la conexión entre Astals y Manu Justo acabó haciéndolo.

Son situaciones diferentes con un elemento común.

Futbolistas que no habían comenzado el partido terminaron interviniendo directamente en el marcador.

Y eso amplía las posibilidades del entrenador.

Ahora toca hacerlo fuera

La siguiente prueba será distinta.

El Ibiza abandona Can Misses después de sumar seis puntos consecutivos en casa y visita al Real Jaén.

Hasta ahora, la única salida terminó con derrota en Antequera. El sábado aparecerá la oportunidad de comprobar si algunas de las cosas que han funcionado en casa pueden trasladarse también lejos de la isla.

Y probablemente Llona vuelva a necesitar más de once.

El campeonato acaba de empezar. Las jerarquías todavía pueden cambiar y nadie sabe quién ocupará determinados puestos dentro de unas semanas.

Pero las primeras tres jornadas ya han dejado dos pistas.

La primera está en el reparto: seis goles y seis goleadores diferentes.

La segunda está unos metros fuera del césped: las dos victorias del Ibiza han tenido goles de futbolistas que comenzaron en el banquillo.

Nsukula apareció en el 92.

Manu Justo, en el 91.

Dos partidos consecutivos. Dos golpes tardíos. Dos suplentes.

El once de este Ibiza todavía puede tardar en definirse.

Su banquillo, en cambio, ya ha empezado a ganar partidos.

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