La gorra de Prieto: una imagen inédita en más de una década de UD Ibiza

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Andrés Prieto apareció en la segunda mitad del partido ante el Sant Andreu con una gorra negra para protegerse del sol que entonces recibía de frente en Can Misses. Durante la primera parte no la necesitó: tenía el sol a su espalda. Una escena sencilla, casi de otro fútbol, para la que cuesta encontrar precedente en la historia del club. La casualidad quiso, además, que ocurriera precisamente el día de su primera portería a cero de la temporada.

En más de diez años han pasado muchas cosas bajo los tres palos de Can Misses. Penaltis, ascensos, descensos, tardes inolvidables, errores, paradas imposibles y una larga lista de porteros defendiendo la camiseta de la UD Ibiza.

Lo que cuesta encontrar es una imagen como la que dejó el pasado sábado el partido ante el Sant Andreu.

Andrés Prieto, bajo palos, con una gorra negra.

No era estética. Tampoco superstición.

Era el sol.

Y hubo que esperar hasta la segunda parte para verla.

El cambio de campo cambió también la luz

Durante los primeros 45 minutos no hubo ningún problema. Prieto defendió su portería con el sol a la espalda y jugó sin necesidad de ninguna protección especial.

Todo cambió después del descanso.

Los equipos intercambiaron campo y el guardameta del Ibiza pasó a defender la portería sobre la que incidía directamente el sol de la tarde. Esta vez lo tenía delante.

Y apareció la gorra.

Negra, sencilla y con la visera suficiente para evitar que la luz le impidiera seguir correctamente la trayectoria del balón.

El gesto apenas alteró el partido. No hubo interrupciones ni protestas. Simplemente, Prieto necesitaba ver.

Pero aquella solución tan elemental dejó una de las fotografías más curiosas del encuentro.

Una imagen difícil de encontrar en el Ibiza

La gorra forma parte de la historia del puesto de portero. Durante décadas no resultaba extraño encontrar guardametas utilizándola en estadios abiertos y partidos disputados por la tarde.

Hoy es una estampa mucho menos frecuente.

Y en la UD Ibiza, todavía más.

Fútbol Pitiuso no ha encontrado un precedente de otro guardameta celeste disputando con gorra un partido oficial desde la fundación del club. Eso no permite asegurar de manera absoluta que nunca haya sucedido durante algún minuto de los cientos de encuentros disputados por el equipo, pero sí convierte la imagen de Prieto en una auténtica rareza dentro de la historia de la entidad.

Más de una década de fútbol y una fotografía diferente.

La del portero del Ibiza defendiendo Can Misses bajo una gorra negra.

El horario terminó entrando en el partido

La escena tiene además una curiosa conexión con lo sucedido durante las horas anteriores.

Raúl Llona ya había mostrado públicamente su disgusto con el horario elegido para recibir al Sant Andreu. El partido comenzaba a las 16.30 horas y jugar a esa hora en Ibiza en pleno mes de septiembre no terminaba de convencer al entrenador.

«A mí personalmente el horario me parece horrible», había señalado en la previa, poniendo especialmente el foco en el calor.

El sábado apareció otra consecuencia.

La luz.

Durante la primera mitad no afectó a Prieto porque la tenía detrás. Después del descanso, con el cambio de campo, la situación se invirtió.

El sol quedó delante del guardameta.

Y la gorra entró en el partido.

Prieto

Una solución de toda la vida

No había nada extraño ni excepcional desde el punto de vista reglamentario. Los porteros pueden utilizar gorra y durante muchos años fue una imagen bastante habitual en el fútbol.

Lo excepcional es verla ahora.

Las viseras fueron desapareciendo progresivamente del paisaje futbolístico, pero hay situaciones en las que la tecnología más sencilla continúa funcionando mejor que cualquier otra cosa.

Un estadio abierto.

Un partido por la tarde.

El sol bajando.

Y un portero intentando no perder de vista el balón.

Prieto recurrió a una solución que podría pertenecer perfectamente a una fotografía de hace treinta o cuarenta años.

Ver el balón para detenerlo

La anécdota habría quedado simplemente en una fotografía curiosa si Prieto hubiese sido un espectador más del encuentro.

No lo fue.

El Sant Andreu consiguió incomodar al Ibiza durante diferentes fases del partido y obligó al conjunto celeste a defender una ventaja que durante muchos minutos fue mínima.

Los locales se habían adelantado con el penalti transformado por José Carlos Lazo, pero el 1-0 no convirtió la tarde en un paseo.

Hubo que protegerlo.

Primero con el sol a la espalda.

Después, con el sol de frente.

Y durante esa segunda mitad, con una gorra negra sobre la cabeza.

El primer cero de Prieto

Cuando el sol fue perdiendo fuerza, el partido continuó abierto hasta sus últimos minutos.

El Ibiza consiguió finalmente sentenciar. David Astals apareció para servir el balón y Manu Justo estableció el 2-0 definitivo.

Segunda victoria consecutiva.

Seis puntos de nueve.

Y, escondido entre todas esas estadísticas, había un dato especialmente importante para el hombre de la gorra.

Andrés Prieto había conseguido su primera portería a cero de la temporada.

Había recibido tres goles en Antequera y otro frente al Rayo Majadahonda. El Ibiza llegaba además al encuentro después de una semana en la que sus problemas defensivos, especialmente en las acciones a balón parado, habían ocupado buena parte de la conversación.

Esta vez no entró ninguno.

Una fotografía para recordar aquella tarde

Probablemente la gorra de Prieto no aparezca en ninguna estadística.

Tampoco sumará puntos ni contará como una parada.

Es posible incluso que el guardameta no vuelva a necesitarla durante toda la temporada.

Pero el fútbol también se recuerda por este tipo de detalles. Fotografías que, dentro de unos años, permiten identificar un partido sin necesidad de mirar el resultado.

El Ibiza ganó 2-0 al Sant Andreu aquel sábado de septiembre. Lazo marcó su primer gol como celeste. Manu Justo también estrenó su cuenta. Can Misses mantuvo su pleno de victorias y Prieto consiguió su primer partido sin encajar.

Durante los primeros 45 minutos, el sol estuvo a su espalda.

Llegó el descanso, los equipos cambiaron de campo y Prieto se encontró la luz de frente.

Entonces apareció una gorra negra.

El sol bajaba sobre Can Misses. Prieto bajó la visera. Y la portería se quedó a cero.

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