Volvamos a mirar al Ibiza dentro de dos meses

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Víctor García dejó durante su presentación una frase que merece quedar guardada: «Esto no tiene nada que ver con lo que va a pasar dentro de dos meses». La UD Ibiza ha arrancado con seis puntos de nueve y pleno en Can Misses, pero todavía convive con aspectos por ajustar. Septiembre ofrece una primera fotografía. Noviembre dirá cuánto ha cambiado.

Guardemos la fotografía.

Seis puntos de nueve. Dos victorias consecutivas. Pleno en Can Misses. Seis goles repartidos entre seis futbolistas diferentes y una primera portería a cero conseguida ante el Sant Andreu.

Este es el Ibiza de septiembre.

Víctor García propone volver a mirarlo dentro de dos meses.

«Esto no tiene nada que ver con lo que va a pasar dentro de dos meses».

La frase apareció este lunes durante su presentación junto a Hugo San Modesto y podría quedarse simplemente entre las muchas declaraciones optimistas que acompañan cada verano a una plantilla profundamente renovada. Pero tiene algo interesante: pone una referencia temporal al crecimiento del Ibiza.

No habla de mayo. Ni siquiera de la segunda vuelta.

Habla de noviembre.

Y para entonces ya habrá suficiente competición detrás como para comprobar cuánto habrá cambiado realmente este equipo.

Ganar antes de estar terminado

El Ibiza ha conseguido algo valioso durante las tres primeras jornadas: sumar mientras todavía tiene cosas por resolver.

La derrota por 3-2 en Antequera dejó algunos de los mejores minutos con balón, pero también errores que terminaron castigando al equipo. Contra el Rayo Majadahonda llegó la primera victoria, aunque hubo que esperar al descuento para que Mazeya rescatara el 2-1. Frente al Sant Andreu apareció un paso diferente: 2-0 y primer partido sin encajar.

Los resultados dibujan una progresión.

El juego, de momento, resulta menos lineal.

Raúl Llona reconoció antes del último encuentro que su equipo necesita mucha más presencia con balón porque considera que dispone de futbolistas preparados para asumirla. También ha insistido en la necesidad de interpretar mejor determinadas fases de los partidos y aprender a convivir con momentos en los que toca sufrir.

No es extraño en una plantilla que cambió profundamente durante el verano.

Lo interesante es que el Ibiza no ha necesitado esperar a resolverlo todo para empezar a ganar.

García sabe que septiembre puede engañar

Víctor García no aterriza en Ibiza después de una temporada cualquiera.

Su etapa en Málaga terminó después de vivir dos ascensos en tres años y ese recorrido ayuda a entender su forma de mirar este inicio de campeonato. Sabe que las primeras jornadas ofrecen información, pero rara vez dictan cómo será un equipo varios meses después.

Por eso relativiza algunas de las cosas vistas hasta ahora.

Los primeros partidos, explicó, suelen estar condicionados por la falta de ritmo, el calor, los cambios y una preparación todavía incompleta para muchos futbolistas.

Su conclusión es bastante más interesante que buscar una explicación para cada error de septiembre.

El Ibiza que está jugando ahora no será, según García, el mismo que veremos cuando haya acumulado dos meses más de entrenamientos y competición.

La cuestión es descubrir en qué habrá cambiado.

¿Qué Ibiza veremos entonces?

No hace falta imaginar una transformación espectacular.

Hay aspectos bastante concretos que permitirán medir la evolución.

El primero estará en el balón.

Llona quiere un Ibiza con mayor capacidad para manejar los partidos y las tres primeras jornadas han dejado fases en las que lo ha conseguido y otras en las que el rival ha terminado llevando el encuentro hacia otro escenario.

Antequera mostró quizá el tramo más evidente. Después del 2-0, el Ibiza consiguió instalarse arriba, manejar durante varios minutos el encuentro y alcanzar el descanso con 2-2.

Frente al Majadahonda y el Sant Andreu hubo otros momentos en los que controlar una ventaja resultó bastante más complicado.

Convertir esos buenos tramos en algo más habitual será una de las pistas.

La segunda estará atrás.

El equipo comenzó recibiendo tres goles en Antequera, encajó otro frente al Majadahonda y consiguió finalmente cerrar la portería ante el Sant Andreu. Los problemas en acciones de estrategia ocuparon buena parte del trabajo durante las primeras semanas.

Noviembre permitirá saber si aquel primer cero fue un episodio aislado o el comienzo de una mayor estabilidad.

Dos laterales que tampoco llegan al mismo punto

La presentación de Víctor García y Hugo San Modesto sirvió también para mostrar dos momentos profesionales muy diferentes dentro de una misma posición.

Los dos firmaron por dos temporadas y, según explicó Míchel Sanz, fueron objetivos prioritarios para construir el lateral izquierdo.

Pero sus recorridos son distintos.

García llega con experiencia en categorías superiores y con dos ascensos recientes en su trayectoria. San Modesto afronta un cambio mucho mayor después de desarrollar su carrera en Valladolid y aterriza en Ibiza con 21 años y margen por delante.

Él mismo lo reconoce con naturalidad.

Se define como un lateral potente, con capacidad para llegar arriba, pero no esconde dónde considera que tiene todavía recorrido: «Defensivamente es lo que me cuesta un poco más, pero sigo mejorándolo».

Una frase que encaja perfectamente con el momento del equipo.

No todo está hecho.

Ni individual ni colectivamente.

Una competencia que también necesita tiempo

García y San Modesto tampoco han llegado al campeonato en las mismas circunstancias.

El primero fue uno de los últimos fichajes en incorporarse y ha tenido que entrar progresivamente en una dinámica que llevaba semanas en marcha. El segundo realizó buena parte del proceso desde antes y ya ha tenido protagonismo, incluso aportando una asistencia.

La competencia entre ambos será otra de esas pequeñas historias que pueden tener una fotografía bastante diferente cuando llegue noviembre.

Porque una plantilla no termina de construirse cuando cierra el mercado.

Se construye después.

En los entrenamientos, en las decisiones del entrenador, en las titularidades, en los jugadores que aprovechan una oportunidad y en aquellos que obligan a cambiar una jerarquía que parecía estable unas semanas antes.

La unión cuando lleguen los problemas

Hay otra parte de las palabras de García que merece ser guardada junto a su referencia a los próximos dos meses.

El lateral habló de estar unidos cuando lleguen los momentos malos.

No dijo si llegan.

Dijo cuando lleguen.

Es una diferencia pequeña, pero bastante realista para una Primera Federación en la que la igualdad ya ha aparecido desde las primeras jornadas.

El Ibiza ha perdido un partido y ha ganado dos. Ha pasado de recibir tres goles en una tarde a dejar la portería a cero dos semanas después. Ha ganado en el descuento y también ha tenido que sufrir con ventaja.

Solo han transcurrido tres jornadas.

Queda prácticamente todo.

Y ahí García coloca otra de las claves de una temporada larga: cómo responderá el vestuario cuando los resultados no acompañen tanto como ahora.

La fotografía queda guardada

Este fin de semana espera el Real Jaén y aparecerá un escenario nuevo.

Después de dos partidos consecutivos en Can Misses, el Ibiza vuelve a salir de la isla. García ya ha adelantado la intención: ir a buscar los tres puntos e intentar imponer la idea del equipo también lejos de casa.

Será otra prueba.

Pero todavía será septiembre.

Por eso quizá tenga sentido guardar este momento antes de que la temporada empiece a devorarlo.

El Ibiza de ahora tiene seis puntos de nueve, ha ganado sus dos partidos en casa y acaba de conseguir su primera portería a cero. También tiene fases sin suficiente control, mecanismos todavía por afinar y futbolistas que continúan incorporándose de verdad a la dinámica competitiva.

Eso es lo que sabemos hoy.

Víctor García cree que dentro de dos meses estaremos viendo algo bastante diferente.

No sabemos dónde estará entonces el Ibiza. Tampoco quién será titular en la izquierda, cuántos puntos tendrá o cuánto habrá avanzado en aquello que Llona todavía echa en falta.

Pero ya tenemos una fotografía con la que compararlo.

Guardemos el Ibiza de septiembre. En noviembre volvemos a mirar.

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