Cuatro partidos, cuatro victorias, 13 goles a favor y solo dos en contra. Sigue siendo agosto y los puntos todavía no existen, pero después del 1-4 ante el Arenas de Getxo empiezan a repetirse demasiadas cosas como para no prestar atención. Este jueves, ante Osasuna Promesas, el equipo de Raúl Llona tendrá otra oportunidad para demostrar que algunas de esas señales empiezan a ser algo más que simples pruebas de verano.
Un partido puede engañar.
Dos permiten empezar a mirar.
Cuatro ya invitan, al menos, a levantar una ceja.
La UD Ibiza ganó este miércoles por 1-4 al Arenas de Getxo en el primer encuentro de su concentración en tierras vascas y continúa sin conocer otro resultado que no sea la victoria durante esta pretemporada.
Eso queda muy bien escrito.
Pero no es lo verdaderamente importante.
Lo interesante es que empiezan a repetirse cosas.
Y cuando en agosto empiezan a repetirse comportamientos, nombres y situaciones, quizá ya no estemos únicamente delante de las típicas pruebas de pretemporada.
Quizá estemos empezando a ver el equipo que Raúl Llona tiene en la cabeza.
Cuatro de cuatro
Primero fue el Elche Ilicitano.
La UD Ibiza ganó 3-1 en La Nucía con goles de Iker Varela, Pedro Ortiz y Ullmann.
Después llegó el derbi ante la SD Ibiza. Fue un partido mucho más cerrado, de esos que obligan a insistir y tener paciencia, y Yoldi terminó resolviéndolo para colocar el 1-0.
La siguiente prueba fue la Peña Deportiva.
5-0.
Y ahora, el Arenas de Getxo.
1-4.
La cuenta es sencilla: cuatro partidos, cuatro victorias, 13 goles a favor y solo dos en contra.
Nadie asciende en agosto por hacer pleno de victorias.
Pero tampoco hace falta mirar hacia otro lado.
En Getxo bastaron 13 minutos
Lo ocurrido ante el Arenas tuvo algo especialmente interesante.
El Ibiza necesitó muy poco tiempo para colocar el partido donde quería.
En el minuto 11, Pedro Ortiz encontró el movimiento de Manu Justo. El delantero intentó superar al guardameta con una vaselina, recogió el rechace y terminó enviando el balón a la red.
Dos minutos después llegó otro golpe.
Iker Varela recibió en la frontal, armó un potente disparo raso y la pelota entró después de tocar en el palo.
0-2 en el minuto 13.
El amistoso prácticamente acababa de empezar.
Y ahí aparece una de las primeras cosas que empieza a repetirse.
Este Ibiza tiene gol.
Mucho.
Iker Varela empieza a hacer ruido
Hay futbolistas que utilizan la pretemporada para coger kilómetros.
Otros la utilizan para mandar mensajes.
Iker Varela está haciendo lo segundo.
Marcó el primer gol del verano ante el Elche Ilicitano y en Getxo firmó un doblete.
Su segundo tanto de la mañana llegó además en una acción que resume bastante bien lo que pretende este Ibiza: Astals ganó profundidad y puso el balón al segundo palo, Pedro Ortiz apareció para devolverlo de cabeza hacia dentro y Varela estaba donde tenía que estar para terminar la jugada.
No solo está marcando.
Está apareciendo.
Y para un atacante eso suele importar bastante más que cualquier discurso.
Manu Justo ya está aquí
También necesitaba una mañana así Manu Justo.
No porque estuviera obligado a marcar en agosto, sino porque los delanteros viven de sensaciones y pocas son mejores que estrenar la cuenta con una camiseta nueva.
El gallego llegó a Ibiza con tres ascensos a Segunda División en su currículum y después de haber anotado 18 goles en 67 encuentros oficiales con la Cultural Leonesa.
No necesita descubrir la Primera Federación.
Conoce sus partidos, sus campos y esas tardes en las que el fútbol tiene bastante menos glamour del que parece desde fuera.
Ante el Arenas abrió la puerta.
Y entonces apareció Mazeya
La segunda mitad dejó otra pista.
Llona introdujo cambios.
Entraron Fadel, Eslava y Mazeya.
Y en el minuto 51 apareció este último.
Mazeya recibió cerca del pico del área, superó a su defensor y soltó un potente zurdazo que acabó dentro.
0-3.
Eso también empieza a ser importante.
Porque una de las cosas que viene mostrando el Ibiza durante este verano es que los cambios no necesariamente reducen su capacidad para hacer daño.
Contra la Peña ya ocurrió.
En Getxo volvió a suceder.
Para una competición tan larga como Primera Federación, disponer de soluciones más allá del once inicial no es precisamente un detalle menor.
Pedro Ortiz está en muchas cosas
Y después está Pedro Ortiz.
Quizá no necesite aparecer siempre en la fotografía final para resultar importante.
Ante el Arenas participó en el primer gol con el pase que encontró a Manu Justo y volvió a intervenir en el cuarto, apareciendo en el segundo palo para devolver de cabeza el centro de Astals y dejarle el remate a Iker Varela.
Ya había marcado ante el Elche Ilicitano.
Llona quiere un equipo capaz de instalarse arriba, recuperar pronto y tener continuidad con el balón. En ese escenario, disponer de futbolistas capaces de entender cuándo acelerar y cuándo dar sentido a la posesión resulta fundamental.
Pedro empieza a ocupar ese espacio.
Astals tampoco se baja
Otro nombre que sigue apareciendo es el de David Astals.
Su pretemporada empieza a ser difícil de ignorar.
Ya dejó una actuación sobresaliente ante la Peña Deportiva y frente al Arenas volvió a ofrecer profundidad desde el lateral, participando directamente en la acción del cuarto tanto.
Los amistosos no entregan titularidades.
Pero sí permiten ganarse el derecho a discutirlas.
Astals lo está haciendo.
El dato bonito es el 13. El serio quizá sea el 2
Los goles venden.
Y trece en cuatro partidos son muchos.
Pero hay otro número que seguramente interese bastante a Raúl Llona.
Dos.
Son los goles que ha encajado la UD Ibiza durante estos cuatro encuentros.
Uno llegó ante el Elche Ilicitano.
El otro, este miércoles, mediante un lanzamiento directo de falta del Arenas en el minuto 65.
La SD Ibiza no consiguió marcar.
La Peña Deportiva tampoco.
No significa que el sistema defensivo esté terminado. Quedan automatismos por adquirir, jugadores por integrar y rivales que exigirán muchísimo más cuando empiece la competición.
Pero el equilibrio empieza a acompañar al gol.
Y eso sí es una buena noticia.
El gol no tiene un único dueño
Quizá esta sea otra de las conclusiones interesantes que empieza a dejar el verano.
El Ibiza no depende de un solo futbolista para marcar.
Han ido apareciendo Varela, Pedro Ortiz, Ullmann, Yoldi, Eslava, Genaro, Mazeya, Calavera, Nsukula y ahora Manu Justo.
Unos desde el once.
Otros desde el banquillo.
Delanteros, centrocampistas y jugadores llegando desde atrás.
La fotografía general empieza a resultar interesante: el peligro puede llegar desde muchos sitios.
Eso complica la vida al rival.
Y también a Llona.
Porque cada partido que pasa habrá más futbolistas reclamando minutos.
Falta lo importante
Hasta aquí, todo bonito.
Ahora conviene recordar la realidad.
La UD Ibiza tiene cero puntos.
Exactamente los mismos que antes de empezar la pretemporada.
Ni el 5-0 a la Peña convierte al equipo en candidato al ascenso ni el 1-4 al Arenas garantiza absolutamente nada. Agosto está precisamente para probar, equivocarse, corregir y volver a probar.
Pero el margen empieza a estrecharse.
Y la siguiente prueba llega hoy mismo.
Osasuna Promesas, otra oportunidad para seguir mirando
La UD Ibiza vuelve a jugar este jueves, apenas unas horas después del 1-4 ante el Arenas de Getxo.
Será a las 11.30 horas frente a Osasuna Promesas en Arrate Azpi, en Gatika, en el segundo encuentro de la concentración celeste en tierras vascas.
Y quizá el resultado vuelva a ser lo menos interesante.
Después de cuatro victorias consecutivas, 13 goles marcados y solo dos encajados, la atención estará en comprobar si esas señales vuelven a aparecer.
Si el Ibiza mantiene la intención de jugar arriba.
Si vuelve a generar.
Si siguen apareciendo diferentes goleadores.
Si los cambios mantienen el nivel.
Y, sobre todo, si el equipo empieza a parecerse cada vez más a sí mismo independientemente de quién esté sobre el césped.
Después quedará únicamente el Mallorca B, el sábado a las 11.00 horas en Can Misses, como último ensayo antes del estreno liguero del 30 de agosto frente al Antequera CF.
Una ceja levantada
Por eso el 1-4 de Getxo interesa hoy bastante menos por el resultado que por todo lo que empieza a acumularse alrededor.
3-1.
1-0.
5-0.
1-4.
Cuatro partidos.
Cuatro victorias.
Trece goles a favor y dos en contra.
Todavía es agosto.
Todavía no hay puntos.
Y todavía sería una temeridad sacar grandes conclusiones.
Pero empiezan a repetirse suficientes cosas como para hacer algo muy sencillo:
levantar una ceja y seguir mirando.
Hoy, ante Osasuna Promesas, tendremos otra oportunidad para comprobar si merece la pena mantenerla arriba.







































