Contenido en colaboración con el Consell d’Eivissa
El Consell d’Eivissa avanza en la definición del futuro Parc Motor con clubes, Federación Balear y especialistas vinculados al Mundial de Motocross para preparar una instalación capaz de acoger competiciones oficiales.
Ya no se habla únicamente de planos, máquinas y obras. Sobre el terreno donde se levanta el futuro Parc Motor de sa Coma se empieza a decidir algo que para cualquier piloto resulta mucho más emocionante: por dónde se correrá.
Hay proyectos que comienzan a sentirse reales cuando el hormigón empieza a ocupar su sitio. Y otros cuando alguien se planta sobre el terreno e intenta imaginar una salida, una curva o el punto exacto por el que deberá pasar una moto.
El Parc Motor de sa Coma acaba de entrar precisamente en esa fase.
Mientras avanzan las obras, el Consell d’Eivissa trabaja ya en la definición del trazado de un circuito que nace con una ambición clara: servir al día a día de los pilotos y clubes de la isla, pero estar también preparado para acoger competiciones oficiales.
Y para decidir cómo debe ser no se está trabajando únicamente desde un despacho.
Experiencia mundialista sobre el terreno
Una visita técnica ha reunido en sa Coma al conseller de Deportes, Salvador Losa; representantes de la Federació Balear de Motociclisme y de los clubes de las Pitiusas, además de especialistas con experiencia directa en los circuitos del Campeonato del Mundo de Motocross.
Entre ellos se encontraban Patricia Maskamrova, de Infront, empresa organizadora del Mundial de Motocross, y Greg Atkins, especialista en el diseño de circuitos del Mundial.
Su presencia tiene un objetivo muy concreto: estudiar las posibilidades que ofrece el terreno y ayudar a definir un trazado que cumpla los requerimientos necesarios para la competición.
Porque una cosa es construir un circuito y otra hacerlo pensando desde el principio en lo que exigirán pilotos, federaciones y pruebas oficiales.
“Es un paso más en un proyecto que ya vemos avanzar sobre el terreno y que queremos que nazca con todas las garantías, no solo como un espacio digno y seguro para los aficionados y deportistas de Ibiza, sino también como una instalación preparada para poder acoger competiciones oficiales”, explica Losa.
1.525 metros que empiezan a tomar forma
Sobre el papel ya existen unas dimensiones que permiten hacerse una idea de lo que viene.
El trazado proyectado tendrá 1.525 metros de longitud y seis metros de anchura, con una recta de salida de 105 metros y una zona de seguridad paralela al circuito.
Pero el Parc Motor será bastante más que la pista.
El complejo contará con pit-lane, paddock, zona de comisarios, vestuarios, baños, enfermería, parrilla de salida, espacios para el público, bar y diferentes zonas técnicas.
La instalación se construye además en una cota inferior y estará rodeada de taludes y pantallas acústicas. Más de la mitad del coste del proyecto se destina a medidas relacionadas con la integración paisajística, el control del ruido y la gestión ambiental.
La inversión adjudicada alcanza los 5.744.360,06 euros, IVA incluido.
Un circuito pensado también desde dentro del casco
Hay otro elemento importante en la forma en que se está diseñando sa Coma: los pilotos y clubes de Ibiza están participando en el proceso.
En esta última visita estuvieron el presidente de la Federació Balear de Motociclisme, Rafael Cañellas; su vicepresidente y delegado en Ibiza, Elías Escandell; el delegado de motocross de la Federación, Toni Sacares; el presidente del Motoclub de Formentera y Eivissa, Agustín Ribas, y el presidente del Motoclub Dirt Riders Ibiza, Daniel Vicente Marí.
“Desde el primer momento hemos querido hacer este proyecto de la mano del mundo del motor”, señala Losa.
Esa participación cobra especial importancia en una infraestructura que el motociclismo ibicenco lleva años reclamando. Sa Coma deberá funcionar como lugar habitual de entrenamiento y actividad deportiva, pero el diseño se está planteando también para que pueda dar un salto cuando llegue la ocasión de organizar una competición oficial.
Y quizá ahí esté el cambio más importante.
Durante mucho tiempo, el Parc Motor fue una reivindicación del motociclismo ibicenco. Después pasó a ser un proyecto. Más tarde llegaron las obras.
Ahora, mientras las máquinas continúan trabajando, ya se empieza a decidir por dónde se correrá.









































