El Class Sant Antoni se deja el liderato en una batalla de alto voltaje en Castellón

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El pulso por el trono del Grupo Este vivió en Castellón uno de esos capítulos que definen temporadas. El Class Bàsquet Sant Antoni rozó una victoria de prestigio, de esas que dejan huella, pero acabó sucumbiendo ante el empuje final del Amics Castelló (76-72) en un duelo tan igualado como exigente. El conjunto ibicenco, sólido durante muchos minutos, pagó caro un último cuarto en el que perdió claridad y frescura.

El inicio dejó entrever a un Sant Antoni sin complejos, capaz de silenciar el ambiente con un arranque valiente y bien ejecutado. Supo castigar las dudas iniciales de su rival y manejó ventajas que reflejaban tanto su acierto como su personalidad. El equipo de Berrocal encontraba soluciones variadas en ataque, con un reparto coral que impedía a los castellonenses encontrar un foco claro que apagar.

Sin embargo, el baloncesto tiene sus giros. El segundo cuarto transformó el escenario en una auténtica montaña rusa. El Amics Castelló ajustó su defensa, endureció el contacto y encontró en sus tiradores el impulso necesario para darle la vuelta al marcador. Pero cuando parecía que el partido cambiaba de dueño, el bloque balear reaccionó con carácter. Un parcial demoledor devolvió el mando a los visitantes, que recuperaron sensaciones y volvieron a imponer su ritmo.

Tras el descanso, el encuentro entró en una fase de intercambio constante, donde cada canasta tenía peso específico. El Sant Antoni resistía gracias a su firmeza mental y a la dirección de Dani de la Rúa, siempre lúcido en los momentos calientes. A su lado, Solarin y Stoilov sostenían la producción ofensiva en un choque que ya apuntaba a decidirse en los detalles.

Y ahí, en el terreno más delicado, el de los últimos minutos, el partido se inclinó. El último cuarto castigó a los ibicencos con un inicio dubitativo que permitió al Amics Castelló golpear primero. Ese parcial inicial resultó una losa difícil de levantar, pese a la reacción posterior del Sant Antoni, que llegó a empatar el duelo y mantener viva la esperanza hasta el tramo final.

Pero el desenlace exigía precisión quirúrgica, y en ese contexto los locales se mostraron más firmes. Con el respaldo de su afición y mayor acierto en las posesiones decisivas, el conjunto castellonense cerró el triunfo y asaltó el liderato del grupo.

El Sant Antoni se marcha de Castellón con una sensación agridulce. Perdió el partido y la primera plaza, pero sostuvo el ‘basket-average’, un detalle que puede resultar decisivo en el desenlace final. A falta de tres jornadas, el margen de error se estrecha y cada posesión empieza a pesar como una final. El equipo ibicenco sigue en la pelea, con argumentos y carácter, pero obligado ahora a remar desde atrás en una recta final que promete máxima tensión.

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