Víctor M. Victoria El Sant Jordi deberá seguir peleando por el ascenso. Tras el 1-2 adverso de la ida, el conjunto verdinegro empató sin goles este domingo ante el Migjorn en territorio menorquín y quedó eliminado del play off de campeones, un desenlace doloroso para un equipo que llevó el peso del encuentro durante muchos minutos, pero que volvió a pagar caros los descuidos cometidos en el partido de ida. La oportunidad de subir directamente a Tercera RFEF se escapó entre la frustración y la impotencia de un cuadro ibicenco que nunca dejó de intentarlo, aunque sin encontrar el acierto necesario en los metros finales.
El encuentro arrancó con el respeto lógico de dos equipos conscientes de lo mucho que había en juego. Nadie quería conceder espacios ni cometer un error que pudiera resultar definitivo, y el partido avanzó durante muchos minutos atrapado en la tensión y el miedo a equivocarse. El Migjorn apostó por un planteamiento sólido y muy físico, mientras que el Sant Jordi trataba de manejar la posesión sin terminar de encontrar la profundidad necesaria.
La ocasión más clara del primer tiempo, de hecho, fue para el cuadro local, que rozó el gol en una falta desde la frontal del área que terminó estrellándose en el larguero (30’) ante el silencio momentáneo de la expedición pitiusa.
Tras el descanso, el equipo pitiuso entendió que necesitaba dar un paso adelante y aumentó claramente su presencia en campo rival. Los verdinegros comenzaron a acumular llegadas, especialmente a través de centros laterales y acciones de insistencia, encerrando cada vez más a un rival, el menorquín, que defendía con enorme sacrificio y que por momentos endureció el partido para cortar el ritmo visitante.
Dani Reales dispuso de dos oportunidades para cambiar la eliminatoria, pero sus remates (51’ y 55’) se marcharon desviados cuando ya se intuía el grito de gol en el banquillo ibicenco.
El empuje santjordiet fue creciendo con el paso de los minutos. El equipo que dirige Rafa Payán dominaba territorialmente, recuperaba rápido y obligaba al conjunto menorquín a resistir muy cerca de su portería, aunque seguía faltando claridad en el último pase y precisión en la definición. El combinado menorquín, incómodo pero muy aguerrido, sobrevivía agarrado a su orden defensivo y a las interrupciones constantes de un duelo cada vez más tenso y emocional.
La última gran esperanza verdinegra llegó ya en los minutos finales. Adrián Luna probó fortuna con un disparo potente desde la frontal (95’) que obligó al guardameta local a intervenir con los puños para evitar el gol. El córner posterior, cargado de dramatismo, acabó atrapado por el propio portero menorquín, una acción que prácticamente puso punto final a la eliminatoria y dejó una imagen de desolación absoluta en las filas verdinegras.
El pitido final confirmó la eliminación del Sant Jordi en este playoff de campeones y dejó rostros de abatimiento entre jugadores, cuerpo técnico y aficionados. Sin embargo, el sueño del ascenso todavía sigue vivo. Los verdinegros dispondrán ahora de una segunda oportunidad en la repesca de la fase de ascenso, que se disputa paralelamente y donde deberán superar dos eliminatorias más si quieren alcanzar la Tercera RFEF la próxima temporada.



















































































