Raúl Llona reconoce que la UD Ibiza necesita mucha más presencia con pelota pese a contar con futbolistas preparados para asumirla. Antequera dejó algunos minutos de dominio y ante el Majadahonda volvió a faltar continuidad. El Sant Andreu llega este sábado a Can Misses con una pregunta pendiente: ¿puede el Ibiza empezar a juntar resultado y control?
El Ibiza tiene futbolistas para tener el balón. Lo dice Raúl Llona y basta con echar un vistazo a la plantilla para entender a qué se refiere. Otra cosa es que, después de dos jornadas, el equipo haya conseguido utilizarlo como pretende su entrenador.
Ahí aparece una de las cuestiones más interesantes de este comienzo de temporada.
«Somos un equipo que tiene que tener mucha más presencia con balón porque tenemos jugadores para ello, mucha capacidad de manejo y calidad individual», reconoció Llona este viernes, en la previa del partido ante el Sant Andreu.
No habló de falta de calidad. Precisamente habló de lo contrario.
El problema está en conseguir que toda esa calidad funcione junta.
Dos partidos y algunas pistas
El 3-2 de Antequera dejó una primera muestra. Con 2-0 en contra, el Ibiza encontró durante buena parte del tramo final del primer tiempo una manera diferente de jugar. Tuvo más pelota, consiguió instalarse arriba y acabó empatando antes del descanso.
Llona señaló después aquellos 20 o 25 minutos como la mejor fase de su equipo.
Una semana más tarde, frente al Rayo Majadahonda, la historia fue diferente. El Ibiza ganó, que no es poca cosa, pero durante muchos minutos tuvo dificultades para gobernar el centro del campo y tampoco consiguió controlar el encuentro después del 1-0 de Theo Valls. El empate visitante llegó en el 82 y Mazeya necesitó aparecer en el descuento para dejar los tres puntos en Can Misses.
Dos partidos. Dos escenarios diferentes. Y una conclusión que empieza a repetirse.
El Ibiza tiene momentos.
Le falta prolongarlos.
Tener la pelota no significa controlar
Víctor Sancho Ferrer ya había puesto el foco en esta cuestión después de las primeras jornadas. El periodista y analista de IB3 apuntó tras Antequera que la posesión necesita generar ventajas y que la calidad individual no sustituye los mecanismos colectivos.
Ante el Majadahonda volvió a detectar un problema parecido: cuando el Ibiza alcanzaba zonas de tres cuartos tendía a desordenarse y necesitaba interpretar mejor dónde aparecían las superioridades.
Ahora es el propio Llona quien introduce el balón en el centro del debate.
«Ahora es verdad que el concepto nos está costando», admite.
No parece preocupado por la capacidad de sus futbolistas para hacerlo. Más bien por el tiempo necesario para conseguirlo.
«No tengo ninguna duda de que vamos a acabar cogiendo todo ese sistema y ese modelo», aseguró. Y fue todavía más lejos: «En el momento que seamos capaces de perfeccionar y estar al nivel que yo entiendo que tenemos, va a ser un equipo completamente diferente».
La frase resulta interesante después de 180 minutos de competición.
Llona considera que hay bastante más dentro de esta plantilla de lo que se ha visto hasta ahora.
Crecer, pero con puntos
Hay otro matiz importante en el discurso del entrenador.
El Ibiza necesita mejorar, pero Llona no pretende esperar a que todo funcione perfectamente para empezar a sumar.
«Es mejor seguir creciendo desde la victoria».
Ante la elección entre dar un paso adelante en el juego o conseguir los tres puntos frente al Sant Andreu, tampoco dejó demasiado espacio para la duda.
«Para no ser muy previsible, te diré que ganar».
Quizá ahí se encuentre el equilibrio que busca el Ibiza durante estas primeras semanas.
En Antequera hubo un tramo de buen fútbol que no sirvió para puntuar. Contra el Majadahonda llegaron los tres puntos en un partido con bastantes aspectos por corregir.
El siguiente paso sería juntar ambas cosas.
Tres goles que obligan a mirar atrás
La pelota no es el único asunto pendiente.
El Ibiza ha recibido cuatro goles en las dos primeras jornadas y tres llegaron en acciones relacionadas con la estrategia. Llona sabe que existe un problema y asegura que durante la semana se han revisado y trabajado esas situaciones.
Pero tampoco quiere convertirlas en una obsesión.
«Tan malo es un extremo como el otro: el de no hacer nada como el de estar obsesionado porque estoy fallando».
La idea es corregir sin condicionar al equipo.
Porque mientras buena parte de la atención se ha dirigido inevitablemente hacia esos goles encajados, Llona parece especialmente interesado en desarrollar algo más estructural: que su equipo consiga jugar durante más tiempo donde quiere y como quiere.
Astals puede volver a moverse
La recuperación de Gonzalo Almenara y la presencia de Pablo Busto abren además una posibilidad interesante.
David Astals ha comenzado como lateral derecho en las dos primeras jornadas, pero esa no era inicialmente la posición que el cuerpo técnico había imaginado para él.
Llona lo confirmó este viernes.
«Nuestra idea inicial no es que juegue de lateral, es que juegue en otras posiciones, porque creo que puede tener un rendimiento superior».
No significa que vaya a abandonar inmediatamente el lateral ni mucho menos que mañana vaya a cambiar de ubicación. Sí permite entender que, a medida que Llona recupere efectivos, podrá utilizar piezas que hasta ahora estaban cubriendo necesidades en zonas diferentes.
Astals es una de ellas.
Y en un equipo que busca mejorar su relación con el balón, recuperar futbolistas capaces de interpretar varias alturas y posiciones puede ampliar considerablemente las posibilidades.
Lazo ya está preparado
También empieza a desaparecer otra de las circunstancias que condicionaron las primeras jornadas: la diferente preparación física de los últimos fichajes.
José Carlos Lazo ya está disponible incluso para comenzar un partido.
«Ahora mismo está al cien por cien de sus condiciones y no hay ningún problema en que pudiera jugar de titular», confirmó Llona.
Ander Yoldi ha ocupado hasta ahora buena parte de ese espacio después de una buena pretemporada, pero el entrenador ya contempla poder intercambiar los papeles.
Son decisiones que hace dos semanas prácticamente no podía tomar.
La plantilla empieza a ofrecer alternativas reales.
Can Misses, siguiente examen
El Sant Andreu llega este sábado (16.30 horas) como recién ascendido, aunque Llona huye de cualquier lectura sencilla del partido. Espera un rival competitivo, con una estructura reconocible del equipo que consiguió subir y capacidad suficiente para adaptarse rápidamente a Primera Federación.
El Ibiza tendrá además una segunda oportunidad consecutiva en Can Misses.
Y ahí Llona sí establece una exigencia clara: «Para nosotros es importantísimo hacernos fuertes en casa y que no se escape ningún punto».
Una victoria dejaría al equipo con seis puntos de nueve y permitiría continuar creciendo desde una posición mucho más cómoda.
Mañana habrá, por tanto, un resultado. Y será importante.
Pero durante los noventa minutos habrá otra cosa que observar.
Dónde está el balón. Qué hace el Ibiza cuando lo recupera. Cuánto tiempo consigue instalarse arriba. Si puede mandar sin desordenarse y si sabe utilizar la posesión también cuando el marcador está a su favor.
Porque el Ibiza ha reunido futbolistas para tener la pelota.
Ahora necesita conseguir que el partido también sea suyo.








































