El Portmany ya tiene todas las piezas sobre la mesa. El club de Sant Antoni ha cerrado su plantilla para el tramo decisivo de la temporada. Y lo hace con tres nombres propios que llegan para sumar, competir y elevar el nivel: Bruno Romero, Matheus Souza y Carlos Navarro.
El primero en aterrizar ha sido Bruno Romero, un futbolista curtido lejos de casa. Tras pasar las últimas tres campañas en el fútbol italiano, defendiendo camisetas como las del AC Geraci o el CD Bosa, el jugador ya sabe lo que es vestirse de corto con el conjunto portmanyí. De hecho, su adaptación ha sido inmediata… tanto que ya ha participado en los dos últimos encuentros del equipo, ambos con victoria. Buen comienzo, sin duda.
A la ofensiva se suma Matheus Souza, un perfil distinto, eléctrico y con capacidad para moverse por varias posiciones de ataque. Formado en el fútbol catalán, con etapas en la UE Torroella y la UE La Jonquera, llega para aportar verticalidad, desborde y esa chispa que tanto se necesita cuando los partidos se atascan y los puntos pesan más que nunca.
El tercer refuerzo es una cara conocida. Carlos Navarro vuelve a casa para reforzar el lateral izquierdo, una posición clave en este momento de la temporada. El jugador ya formó parte del vestuario el curso pasado, conoce el entorno y llega con el rol claro: dar solidez, experiencia y fiabilidad en una zona del campo donde no se puede fallar.
Estos movimientos se suman a las incorporaciones realizadas semanas atrás —Santi Alzate, Luis Miguel Ibáñez y André Matos— y cierran definitivamente la plantilla. El mensaje es claro: el Portmany no quiere dejar nada al azar. El tramo final se afronta con más alternativas, más competencia interna y, sobre todo, con la sensación de que el equipo llega preparado para lo que venga.
Ahora toca demostrarlo sobre el césped.























































































