El fútbol pitiuso de Tercera RFEF ha vivido este sábado una de esas jornadas que dejan poso. De las que se comentan luego en los bares, en la grada o camino de casa. Hubo derbi en Sant Antoni, tensión hasta el descanso… y también un vendaval ofensivo del Formentera en Mallorca.
El Inter Ibiza sigue caminando con paso firme. El equipo atraviesa uno de esos momentos dulces en los que todo parece encajar y volvió a demostrarlo en el Municipal de Sant Antoni. Allí esperaba un Portmany siempre incómodo en casa y con ganas de hacerse fuerte ante su gente.
El partido arrancó con ritmo, sin demasiados rodeos. El Inter salió enchufado, presionando alto, intentando marcar territorio desde los primeros minutos. El Portmany resistía, peleaba cada balón y buscaba responder con orgullo en un duelo que tenía ese punto de tensión típico de los derbis.
Y cuando el choque parecía encaminarse al descanso con el marcador en blanco, llegó el golpe. Roque apareció en el momento justo, a falta de apenas cuatro minutos para el intermedio, para romper el equilibrio del partido. Un tanto que terminó siendo decisivo.
La segunda parte fue un ejercicio de resistencia y control. El Portmany intentó estirarse, empujar, encontrar alguna grieta… pero el Inter supo manejar el partido con oficio. El 0-1 ya no se movería y los de Carlos Fourcade se llevaron un triunfo tan trabajado como valioso.
Tres puntos que alimentan la ilusión. Porque el equipo sigue sumando y se coloca con 37 puntos, manteniendo vivo un sueño que hace no tanto parecía lejano: pelear por los playoffs.
Mientras tanto, el Formentera también dejó claro que quiere estar en esa pelea. Y lo hizo con una tarde de fútbol desatado en el campo del Rotlet Molinar, donde los rojillos firmaron una goleada contundente por 0-5.
El partido se abrió pronto y el Formentera olió sangre. El equipo fue creciendo con cada ataque, combinando velocidad, presencia arriba y una eficacia que terminó por desbordar al conjunto mallorquín. Los goles fueron cayendo casi con naturalidad.
Fernando Losada lideró la fiesta con un doblete, mientras que Kike Ferreres, Vaccarini y Sami se sumaron a la lista de goleadores para completar una tarde redonda.
La manita final habla por sí sola. Dominio, pegada y sensaciones muy positivas para un Formentera que atraviesa una racha muy sólida y que ya encadena cinco jornadas sin conocer la derrota.
La clasificación empieza a comprimirse por arriba. El Inter Ibiza marca ahora mismo la referencia entre los equipos pitiusos con 37 puntos, pero el Formentera le sigue de cerca con 35.
Y cuando la temporada entra en su tramo decisivo… cada victoria pesa un poco más.





















































































