El ambiente en la Unión Deportiva Ibiza ha cambiado. Se nota en los entrenamientos, en las conversaciones del vestuario y hasta en la forma de caminar por Can Misses. La victoria lograda en Cartagena la pasada jornada ha traído algo más que tres puntos: ha devuelto la calma y ha permitido trabajar con otra energía durante la semana.
Uno de los futbolistas que mejor refleja ese momento es Fran Castillo. El mediapunta atraviesa días de sensaciones positivas, de esos en los que el balón vuelve a pedirte y el cuerpo responde. El triunfo reciente ha servido como punto de inflexión colectivo, pero también personal. El equipo ha entrenado con una sonrisa más amplia, con la sensación de que las piezas empiezan a encajar.
En el vestuario no se mira demasiado atrás. Las salidas del mercado invernal no se perciben como un golpe, sino como parte natural del camino. La base del once sigue siendo reconocible y el cuerpo técnico ha ido ajustando pequeños detalles hasta dar con una idea más clara, más cómoda para los futbolistas. El Ibiza ha ganado orden y eso se nota, especialmente en la zona de creación.
El mercado, además, ha traído competencia. Y eso, lejos de incomodar, ha elevado el nivel interno. Más opciones, más alternativas y más exigencia diaria. Un escenario que obliga a todos a apretar un poco más, a no relajarse y a mantener la intensidad incluso entre semana.
En lo estrictamente futbolístico, el equipo ha encontrado mejores sensaciones con un dibujo más equilibrado, apostando por un perfil creativo por detrás del delantero en lugar de cargar el área con dos puntas. Ahí, Fran Castillo se siente más cómodo, más protagonista. Tras un periodo complicado marcado por una lesión y el cambio de entrenador, el centrocampista vuelve a sentirse él mismo. En el último partido dejó señales claras de que su mejor versión empieza a asomar.
Ahora, el calendario no da tregua. Este domingo, a las 18:00 horas, el Ibiza recibe al Real Murcia en Can Misses. Un partido importante, de esos que miden el estado real de un equipo. En el club confían en que la última victoria anime a la afición a llenar la grada, a empujar desde el primer minuto. Porque cuando Can Misses aprieta, el equipo lo nota. Y mucho.
El Ibiza quiere convertir este buen momento en algo más duradero. El domingo es la siguiente prueba.























































































