El Ibiza busca continuidad con Del Pozo al timón: toca gobernar ante el Antequera

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Domingo, 20:30 horas. Can Misses se prepara para otra noche de esas en las que el fútbol no se negocia. La UD Ibiza, líder del Grupo 2 con buen sabor de boca tras el primer tramo de curso, recibe a un Antequera que no ha arrancado bien, pero que sabe lo que es competir con argumentos. En este escenario, hay un nombre que empieza a resonar con fuerza: David del Pozo, el centrocampista que ha cogido la brújula celeste sin pedir permiso.

No hace falta levantar la voz para liderar, y Del Pozo es el ejemplo. Llegó este verano con perfil bajo y, en apenas tres jornadas, se ha convertido en un pilar dentro del once de Paco Jémez. Siempre bien perfilado, siempre ofreciéndose, siempre leyendo el partido medio segundo antes que el resto. Es el tipo de futbolista que no destaca en las portadas, pero que sostiene al equipo cuando el balón quema. Y este domingo, frente a un rival incómodo, volverá a tener un papel clave.

El Ibiza, de momento, cumple. Siete puntos de nueve posibles, sensaciones positivas y una idea que empieza a consolidarse. Pero en Can Misses nadie se conforma. La exigencia interna es alta, porque el objetivo no es competir: es ascender. Para eso, hay que ganar también los partidos difíciles, los que no salen redondos, los que se deciden en los detalles. Y el Antequera encaja perfectamente en esa categoría.

Los andaluces, pese a su mal inicio, son un equipo trabajado, con memoria competitiva y sin miedo al escenario. Ya el año pasado demostraron que saben jugar este tipo de partidos, y aunque ahora lleguen sin el cartel de favoritos, vienen con la urgencia de sumar. Eso los hace peligrosos. Si el Ibiza no impone ritmo desde el inicio, puede encontrarse con más problemas de los esperados.

Ahí entra en escena el mediocentro madrileño. Del Pozo ha entendido a la perfección lo que quiere Jémez: circulación rápida, líneas bien ocupadas y dominio emocional de los partidos. No es solo cuestión de pases; es saber cuándo hay que enfriar, cuándo acelerar, cuándo pisar el freno y cuándo lanzarse. Y esa gestión, en una categoría tan apretada como esta, vale oro.

A nivel colectivo, el equipo ha mostrado cosas muy interesantes. Presión tras pérdida, movilidad en campo rival, solidez defensiva. Pero hay deberes por hacer: falta continuidad, sobran altibajos y cuesta mantener el control durante los 90 minutos. El propio vestuario lo tiene claro. Ganar está bien, pero crecer es obligatorio. Porque esta liga no perdona ni a los que juegan bien si se relajan.

Can Misses, como siempre, será parte del plan. La afición responde cuando el equipo aprieta, y el ambiente se nota. El equipo lo sabe y lo siente. Y aunque el calor apriete en septiembre, en el césped la temperatura será otra. Porque el Ibiza quiere confirmar que este liderato no es casualidad, sino consecuencia.

Así que toca estar listos. El rival no regalará nada. El partido exigirá cabeza, piernas y carácter. Y en ese escenario, el liderazgo silencioso de Del Pozo puede marcar la diferencia. Él no se esconde. Él juega. Él manda. Y este Ibiza, si quiere seguir arriba, necesita que su timonel no suelte el volante.

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