1-0. Marquitos rescata a la SD Ibiza y devuelve la sonrisa al Municipal de Sant Rafel

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En Sant Rafel volvió a escucharse ese rugido que solo aparece cuando el fútbol se siente de verdad. La SD Ibiza, necesitada de puntos y de confianza, firmó una victoria sufrida pero valiosa ante el Reus Reddis. Un 1-0 que llegó al final, cuando muchos ya empezaban a resignarse al empate. Y lo hizo con suspense, con emoción y con un protagonista que se ganó el derecho a ser recordado: Marquitos.

El partido nació trabado, con más nervios que ideas. Ambos equipos midieron sus fuerzas sin demasiadas aventuras ofensivas. La SD Ibiza buscaba construir desde atrás, con calma, pero el balón se perdía entre imprecisiones y la presión rival. En la grada se respiraba ese silencio tenso de las mañanas donde todo puede pasar y, sin embargo, parece que no pasa nada.

El Reus se plantó bien, ordenado, sin arriesgar más de la cuenta. Cada balón dividido era una batalla y cada metro ganado se celebraba como si fuera oro. La primera mitad se escurrió sin sobresaltos, con los porteros casi inéditos y el marcador congelado.

Tras el descanso, el ritmo cambió un poco. La SD Ibiza adelantó líneas, empujado por su público y por la sensación de que el empate no servía. Empezaron a aparecer los espacios, los centros laterales y los balones colgados. No había precisión, pero sí fe. Cada jugada parecía más un acto de insistencia que una acción elaborada, aunque a veces, el fútbol premia justo eso: insistir.

Los minutos caían como una losa. El equipo lo intentaba, el reloj no perdonaba y el nerviosismo se palpaba en cada pase. Hasta que llegó el momento. Minuto 87. Marquitos recibió escorado, levantó la cabeza y, sin pensarlo demasiado, soltó un disparo seco que se coló por la escuadra. Imparable. En ese instante, todo el estadio estalló. Los brazos al cielo, los gritos, el alivio. Por fin una alegría, por fin un respiro.

El 1-0 fue una inyección de moral para un grupo que venía necesitando creer de nuevo. En las últimas jornadas el equipo había mejorado en sensaciones, pero le faltaba ese golpe de fortuna que cambia dinámicas. Y quizá este sea el punto de inflexión.

Con esta victoria, la SD Ibiza se acerca a la zona de salvación y afronta con otro ánimo la próxima jornada, donde se medirá al Girona B. Queda mucho por pelear, pero el equipo ha demostrado que corazón no le falta. Y que, a veces, un solo gol puede reescribir una historia entera.

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