La SD Ibiza volvió a agarrarse a su nueva casa como quien se aferra a una tabla en medio del oleaje. En Sant Rafel todo respira distinto… y este domingo lo volvió a demostrar con un 1-0 trabajado ante el Girona B. Un triunfo corto, pero enorme, que permite al equipo asomarse fuera del descenso.
El encuentro empezó movido, con idas y venidas sin demasiada claridad. Poco a poco, el ritmo se fue apagando y la primera mitad terminó sin grandes sobresaltos. La chispa llegó justo después del descanso, cuando los cambios activaron al conjunto ibicenco y empujaron al equipo unos metros más arriba.
En un balón parado llegó la acción que decidió la tarde: penalti y Marquitos, sin temblarle el pulso, enviando el balón a la red. A partir de ahí, el guion se volvió más tenso. La SD Ibiza pudo sentenciar, el Girona B rozó el empate y el partido entró en ese tramo final donde cada despeje suena a salvavidas.
El equipo resistió con oficio, cerró el resultado y volvió a demostrar que Sant Rafel, ahora mismo, es mucho más que un campo. Es su abrigo.























































































