3-0. Un Ibiza valiente vuelve a levantarse y firma una domingo redondo en Can Misses

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La UD Ibiza necesitaba una sacudida… y la encontró. Can Misses vivió un domingo de esos que reconcilian al equipo con su gente. Tres goles, un primer tiempo desatado y una defensa que lo dio todo cuando tocó sufrir. El 3-0 ante el Algeciras no fue solo un marcador amplio; fue una declaración de intenciones de un grupo que llevaba semanas buscando aire y, por fin, lo encontró.

Desde el arranque quedó claro que los celestes estaban dispuestos a romper la dinámica gris de las últimas jornadas. La apuesta ofensiva fue valiente. Y muy pronto dio resultado. En una transición veloz por la izquierda, Bebé —que volvió a ser ese jugador indetectable que multiplica soluciones— puso un centro tenso al área. Allí apareció Davo, libre de marca, para empujar el primero y desatar un grito que llevaba días atascado. 1-0 y Can Misses empezaba a creer.

El Ibiza no levantó el pie. La banda izquierda se convirtió en un filón: desbordes, cambios de ritmo, centros que pedían remate… París Adot sufrió cada embestida de un Bebé que jugó con la sensación de tener un resorte bajo los pies. Y mientras la defensa se recomponía, los celestes seguían leyendo bien cada ataque. José Albert, muy fino en su carril, fue otro de los pilares del primer tiempo.

Justo antes del descanso llegó el golpe maestro, casi como un regalo para premiar la insistencia. Fran Castillo filtró un pase preciso al corazón del área. Davo, atento, usó el cuerpo para proteger la jugada y devolvió el balón con calma. Castillo solo tuvo que definir con un toque suave que puso el 2-0. Una estocada psicológica para un Algeciras que hasta entonces había intentado mantener el pulso sin demasiada profundidad.

La segunda parte arrancó con una ocasión clarísima: Díez llegó hasta línea de fondo y sirvió un balón raso que Fran Castillo no alcanzó por centímetros. Pero fue un espejismo. A partir de ahí, el balón cambió de dueño. El Algeciras adelantó líneas, cargó las bandas y comenzó a bombardear el área con centros laterales. Indias y Nacho respondieron con temple en el juego aéreo, achicando cada envío como si fuera el último.

El Ibiza, más replegado, sufrió. Y mucho. Manin tuvo dos ocasiones claras: una se fue desviada y la otra rozó el palo tras un envío de Tomás que despertó murmullos de nervios en la grada. Pero la insistencia visitante no encontró premio. Y ahí, cuando el partido pedía piernas frescas, Álvarez movió el banquillo: entraron Mounir, Gallar y Sofiane para aportar oxígeno arriba y cerrar espacios atrás.

El 3-0 llegó como una bocanada de alivio para terminar la mañana con broche dorado. Una contra lanzada por Gallar acabó en los pies de Mounir, que se incorporó con valentía por la izquierda y regaló un pase medido para que Sofiane empujara el tercero. Primer gol de su temporada y una celebración que destensó hasta al más nervioso de la grada.

El final dejó la imagen de un equipo que vuelve a respirar. Porque sí, la UD Ibiza sigue en la pelea por salir del pozo, pero ahora lo hace con algo que había perdido: confianza. El fútbol volvió a salirles, los goles también… y Can Misses, una vez más, se lo creyó.

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