1-1. El Portmany se queda con la miel en los labios: un gol en el 91 frustra el primer triunfo del año

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El fútbol, en ocasiones, castiga más allá del resultado. Y eso es exactamente lo que vivió el Portmany en su estreno liguero de 2026. Con el partido prácticamente en el bolsillo, el equipo de Sant Antoni sufrió un jarro de agua fría en el descuento, cuando el Collerense firmó el empate definitivo (1-1) gracias a un tanto de Martí Huguet en el minuto 91. El gol dejó helado a un equipo que había hecho méritos para sumar los tres puntos y que acabó lamentando su falta de contundencia en los compases finales.

El encuentro, disputado en el municipal de Sant Antoni, comenzó con buen pie para los pupilos de Lolo Paniza, que dejaron atrás la derrota previa al parón navideño frente al Santanyí con una actitud renovada y una propuesta ofensiva más incisiva. Esa mejoría se tradujo en el marcador en el minuto 38, cuando Sock aprovechó su instinto goleador para poner por delante al Portmany. El tanto liberó tensiones y alimentó las esperanzas de iniciar el año con buen sabor de boca.

Durante buena parte del segundo tiempo, el cuadro ibicenco supo mantener a raya a un Collerense incómodo, que no terminaba de encontrar vías para inquietar al guardameta local. Sin embargo, el guion dio un giro cruel en el tramo final. Cuando los tres puntos parecían asegurados, una jugada aislada acabó con el balón en los pies de Huguet, que no perdonó y silenció el estadio con un disparo que se coló en las redes en el primer minuto del descuento.

El empate deja un regusto amargo para un Portmany que, aunque mostró mejoría en el juego, sigue sin encontrar la regularidad necesaria para escapar de la zona baja. Con 15 puntos en su casillero y ocupando la decimoquinta posición, los rojillos saben que el margen de error se estrecha jornada tras jornada. La próxima cita, lejos de casa ante el Rotlet Molinar, será una nueva oportunidad para transformar buenas sensaciones en puntos, algo indispensable si el equipo quiere alejar los fantasmas del descenso.

Más allá del resultado, el encuentro sirvió también para constatar que el Portmany tiene argumentos para competir, pero necesita cerrar los partidos con más determinación. La lección, aunque dolorosa, puede ser el punto de partida para una segunda vuelta más sólida. Porque en el fútbol, como en la vida, a veces los golpes enseñan más que las victorias.

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