1-1. El Formentera se queda a medias: empate con sabor amargo ante el Llosetense

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No todas las jornadas en casa ofrecen el guion deseado, y la de este domingo en Sant Francesc dejó al Formentera con la miel en los labios. Tras la valiosa victoria lograda a domicilio ante el Cardassar, el conjunto de Maikel Romero no pudo encadenar su segundo triunfo consecutivo, firmando un empate (1-1) frente al Llosetense en un duelo en el que volvió a evidenciar luces y sombras.

El partido arrancó con un jarro de agua fría para los rojinegros. Apenas transcurría el minuto 15 cuando Pacheco, con astucia y puntería, adelantó al conjunto mallorquín, dejando helada a la grada local. Tocaba remar, una vez más, desde atrás. Y aunque el Formentera no perdió la compostura ni se descompuso tras el mazazo, le costó encontrar los caminos hacia la portería rival.

Fue tras el paso por vestuarios cuando apareció el de siempre. Górriz, máximo artillero y hombre referencia en ataque, volvió a responder cuando más se le necesitaba. En el minuto 50, cazó una oportunidad y no perdonó. Su tanto devolvía la igualdad al marcador y encendía la esperanza de una remontada que, sin embargo, nunca terminó de concretarse.

Los locales empujaron con insistencia, buscando los tres puntos hasta el pitido final. Pero esta vez, el gol se resistió. Ni los cambios tácticos ni el empuje final lograron doblegar a un Llosetense que se mostró firme en defensa y supo gestionar los tiempos del encuentro con oficio.

El empate deja un sabor agridulce en la isla. El punto suma, sí, pero sabe a poco para un equipo que aspira a escalar posiciones en una tabla que sigue muy apretada. Con 22 puntos, el Formentera se mantiene en novena posición, a medio camino entre la zona noble y el territorio de nadie. La falta de continuidad en los resultados continúa siendo la gran asignatura pendiente.

Y ahora, el calendario ofrece una oportunidad inmejorable para redimirse: el derbi pitiuso frente al Inter Ibiza. Un duelo que no entiende de clasificaciones ni de dinámicas, y que siempre llega cargado de tensión, orgullo y ambición. Será en casa, con el calor de la afición como motor, y con la necesidad de volver a saborear una victoria que se resiste más de lo que el equipo desea.

El Formentera deberá transformar la frustración del empate en motivación. Porque en este tipo de partidos, los que marcan territorio y sacuden el alma de la competición, solo sirve ganar.

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