La jornada en Tercera RFEF dejó un sabor agridulce para los equipos pitiusos, con emociones repartidas y trayectorias que comienzan a definir sus intenciones en la temporada. Mientras la Peña Deportiva reafirma su candidatura al ascenso con paso firme, el Portmany ve interrumpida su reacción positiva, y el Inter Ibiza se conforma con frenar la hemorragia.
En Sant Antoni, el Portmany se topó con una realidad dura pero previsible. Recibir al Mallorca B, uno de los bloques más sólidos de la categoría, exigía rozar la perfección. Sin embargo, el conjunto de Lolo Paniza cedió por 0-2 y vio cómo se esfumaba una dinámica positiva de cuatro encuentros sin perder. El duelo quedó prácticamente sentenciado en apenas media hora: primero Wilber, desde los once metros, y luego Miguel Calatayud, castigaron los errores defensivos locales con eficacia quirúrgica. Sin capacidad de reacción, el Portmany cayó al 14º puesto con 11 puntos, apenas un paso por encima del abismo. La visita al Alcúdia la próxima jornada se antoja clave para evitar que el fantasma del descenso empiece a rondar con más insistencia.
Algo más reconfortante fue la jornada para el Inter Ibiza. El equipo de Carlos Fourcade, que venía arrastrando una racha negativa con tres derrotas consecutivas, logró un empate sin goles en el campo del Binissalem. No fue una exhibición, pero sí un ejercicio de resistencia y compromiso defensivo en un escenario siempre áspero. El punto no resuelve, pero alivia, y permite al Inter mantenerse en la zona templada de la clasificación con 14 puntos. La próxima jornada, ante el Mercadal en Can Cantó, será una buena oportunidad para recuperar el fútbol que mostró en el arranque de curso y volver a mirar hacia objetivos más ambiciosos.
Y en el otro extremo del panorama, la Peña Deportiva sigue a lo suyo: ganar, competir y mantenerse en la pelea por el ascenso. Esta vez fue Santi Maroto quien decantó la balanza en favor del conjunto de Santa Eulària, anotando el único tanto ante el Platges de Calvià en el minuto 58. No fue un partido brillante, pero sí eficaz, y esos tres puntos mantienen al equipo de Raúl Garrido en la tercera plaza con 31 puntos, empatado con el Mallorca B y a solo dos del líder, Manacor. Eso sí, no todo fue positivo: Garrido vio la roja y no podrá dirigir a los suyos desde el banquillo en el que probablemente sea el duelo más trascendente del mes, frente al propio Mallorca B en Son Bibiloni. Un choque directo por el segundo escalón de la tabla que puede marcar un antes y un después en la temporada de ambos conjuntos.
La montaña rusa pitiusa en Tercera deja claro que cada jornada es una historia nueva, con sus propios matices y giros inesperados. Y mientras unos buscan estabilidad, otros sueñan ya con lo más alto.























































































