El amanecer de este sábado encontró a Ibiza metida de lleno en la segunda etapa de su gran fiesta del trail. Un día de esos en los que la isla parece latir al mismo ritmo que las zancadas de más de mil corredores, repartidos entre cuatro distancias que tuvieron de todo: épica, sorpresas y algún que otro giro inesperado.
La ultra de 73 kilómetros volvió a demostrar por qué es la joya más dura del evento. Gemma Arenas, firme desde el primer metro, convirtió el recorrido en una especie de territorio propio, dominando sin pestañear. Pablo Ibáñez también firmó una actuación con carácter, escapándose en la parte final para asegurarse el triunfo masculino. Detrás de ellos, el esfuerzo dejaba huellas en cada mirada, como si cada subida y cada sendero contara una pequeña historia.
La maratón, con sus 41 kilómetros de puro sube y baja, dejó un nombre marcado en mayúsculas: María La Chica. Apenas 24 años y ya instalada entre los mejores tiempos del día. Tan cerca de los primeros que casi parecía que volaba. En categoría masculina, Pau Capell mostró oficio, compartiendo los últimos metros con Pau Benejam, como si la meta fuera un pacto de buen trail.
La media maratón, más corta pero igual de exigente, tuvo a Antonio Martínez y Laura Figueiredo como protagonistas. Ambos se movieron con soltura entre senderos técnicos y zonas rápidas, dejando atrás a un grupo perseguidor que nunca les perdió de vista. Y en la prueba más explosiva, la de 10 kilómetros, Gaël Le Bellec y Cristina García fueron quienes mejor entendieron el ritmo frenético del recorrido, ese que no permite ni un respiro.
Con más de 1.200 participantes de 42 países, la carrera vive quizá su edición más internacional. Muchos aún comentan la magia de la etapa nocturna del viernes, esa que ilumina el casco histórico de Ibiza y convierte la salida en una postal casi cinematográfica. Y ahora, sin descanso, la tercera etapa espera en Santa Eulalia: 10 kilómetros finales para resolver las clasificaciones combinadas y cerrar un fin de semana que ya se siente inolvidable.
La isla está lista. Los corredores también. Y el desenlace, como siempre, llega con sabor a aventura.






















































































