La SD Ibiza ya puede tachar una asignatura pendiente. Este domingo, en Barbastro, el equipo de Vila encontró por fin la recompensa lejos de Sant Rafel. Fue un partido áspero, de poco brillo y muchas disputas, pero los ibicencos supieron resistir, igualar y golpear justo cuando más duele. El 1-2 final vale oro.
El arranque tuvo color visitante. La SD Ibiza salió serio, bien ordenado, con la idea clara de mandar desde el primer minuto. No hubo ocasiones claras, pero sí presencia constante en campo rival, con centros y balones largos que el Barbastro fue resolviendo sin demasiados apuros. El primer intento con intención llegó pronto, en el minuto 9, con un disparo lejano de Gilbert que no inquietó demasiado.
Con el paso de los minutos, el partido se fue espesando. El terreno de juego tampoco ayudaba y el balón apenas rodaba con fluidez. Mucho choque, poco pase limpio y demasiados errores. Un encuentro gris… hasta que el marcador se movió de la forma más inesperada.
En el minuto 28, una falta lateral acabó en desastre para el debutante Sebas, que salió mal de puños y terminó introduciendo el balón en su propia portería. El Barbastro se ponía por delante sin haber rematado entre los tres palos. Un gol tan desafortunado como acorde al guion del choque.
La SD Ibiza reaccionó antes del descanso. Subió líneas, apretó y rozó el empate pasada la media hora larga, cuando Raúl Castro conectó un buen cabezazo que obligó a Troya a lucirse bajo palos. No hubo más. El descanso llegó con ventaja local y la sensación de que aún quedaba partido.
Y vaya si lo hubo. Nada más volver del vestuario, en el minuto 47, un centro de Mario Riquelme terminó impactando en la mano de un defensor. Penalti claro. Marquitos tomó la responsabilidad y no falló: engañó al portero y puso el 1-1 con un disparo centrado.
A partir de ahí, el dominio fue visitante. La SD Ibiza llevó el peso, aunque le costaba enlazar jugadas con continuidad. Andrada estuvo cerca en torno al minuto 60 con un disparo que Troya sacó con apuros, y Marquitos rozó el doblete en el rechace, pero el balón se marchó alto. Poco después, Álex Sánchez también tuvo la suya de cabeza, sin fortuna.
El empate parecía inamovible… hasta que llegó el zarpazo final. Minuto 90. Busi, recién salido desde el banquillo, cazó una contra desde el centro del campo, se plantó solo ante el portero y definió con frialdad para firmar el 1-2. Un gol que vale una victoria histórica a domicilio.
En el descuento, el Barbastro lo intentó a la desesperada y estuvo a centímetros del empate, con un balón que se fue rozando el palo. No hubo tiempo para más. La SD Ibiza se llevó tres puntos de enorme valor ante un rival directo y empieza a mirar la tabla con algo más de aire. Fuente: Periódico de Ibiza y Formentera























































































