El periodista especializado en fútbol Víctor Sancho compartió en sus redes sociales un detallado análisis del derbi de Can Misses, con la mirada puesta en la UD Ibiza de Raúl Llona: la presión, el papel de Pedro Ortiz y Calavera, el potencial de Varela, Yoldi, Hugo San y Fadel y una interesante incógnita sobre el encaje de Lazo.
Un amistoso de agosto puede mirarse de muchas maneras.
Se puede mirar el marcador. Las ocasiones. Quién estuvo mejor. Quién estuvo peor. Incluso empezar a dictar sentencias cuando los futbolistas apenas llevan unas semanas de preparación.
O se puede intentar mirar qué está buscando el entrenador.
Eso hizo el periodista especializado en fútbol Víctor Sancho Ferrer durante el derbi amistoso entre la UD Ibiza y la SD Ibiza disputado este sábado en Can Misses con motivo del Trofeo Festes de la Terra. Un encuentro que formaba parte del calendario de preparación de ambos conjuntos.
Sancho fue compartiendo durante y después del partido sus impresiones en X. No elaboró una clasificación de mejores y peores. Tampoco quiso elevar un amistoso de agosto a la categoría de examen definitivo.
Todo lo contrario.
Su primera advertencia resulta probablemente la más importante para interpretar todo lo demás: sería un error extraer conclusiones extremas de un encuentro de estas características.
Pero eso no significa que el partido no dejara pistas.
Y algunas son bastante interesantes.
Un partido extraño… pero útil para Llona
La primera reflexión de Víctor Sancho tiene que ver precisamente con el contexto.
La SD Ibiza de Raúl Casañ tuvo que disputar muchos minutos con un repliegue muy pronunciado. Según el analista, eso provocó que el conjunto rojillo estuviera bastante «desnaturalizado», obligado a afrontar un escenario que probablemente no será habitual durante su temporada.
Para la UD Ibiza, sin embargo, la situación puede resultar bastante más reconocible.
Sancho considera posible que el conjunto de Raúl Llona sí tenga que encontrarse repetidamente durante la competición con adversarios instalados muy atrás.
Y ahí aparece una de las primeras claves de la temporada.
¿Cómo atacará la UD Ibiza a equipos que decidan esperarla?
No será una cuestión menor.
Si el equipo celeste quiere asumir protagonismo, jugar muchos minutos en campo contrario y establecer una presión alta, habrá tardes en las que Can Misses presente exactamente ese problema: diez futbolistas rivales por detrás del balón, pocos metros para correr y la obligación de encontrar soluciones donde aparentemente no existen.
El derbi, pese a ser un amistoso, ofreció un pequeño laboratorio para empezar a comprobarlo.
La obsesión de Llona: presionar… y volver a presionar
Aquí aparece uno de los detalles que más llamó la atención de Sancho.
No fue una jugada.
Ni un futbolista.
Fue Raúl Llona.
El periodista siguió especialmente las indicaciones del técnico riojano y detectó una insistencia constante en ajustar la presión y, especialmente, evitar que sus futbolistas desconectaran después del primer esfuerzo.
No basta con correr una vez.
Hay que volver.
Y volver otra vez.
Sancho explicó que prestó mucha atención a cómo Llona insistía en esa «repetición de presiones» para impedir que la SD Ibiza pudiera salir con comodidad.
Es posiblemente una de las conclusiones más interesantes que dejan estos primeros partidos de agosto.
Porque empieza a aparecer una identidad.
Todavía rudimentaria, todavía condicionada por las cargas físicas y todavía lejos de estar completamente automatizada.
Pero reconocible.
Llona quiere un Ibiza alto, agresivo y capaz de recuperar rápidamente después de perder.
Y ahí aparece una incógnita llamada Lazo
Precisamente esa exigencia llevó a Víctor Sancho a plantear una de las preguntas más interesantes de todo su análisis.
¿Cómo encajará José Carlos Lazo en ese fútbol?
El último gran fichaje celeste llega con una enorme experiencia en el fútbol profesional, dos ascensos a Primera División y una capacidad ofensiva contrastada.
Pero el sistema de Llona parece exigir mucho más que talento con el balón.
Exige piernas.
Repetición.
Disciplina.
Y predisposición para volver a saltar sobre el rival después de haber realizado un esfuerzo anterior.
Sancho reconoce que siente curiosidad por comprobar cómo se adaptará Lazo a esa repetición de esfuerzos.
No se trata de cuestionar su calidad.
Precisamente todo lo contrario.
Si un futbolista con la capacidad para desequilibrar que posee Lazo consigue integrarse plenamente dentro de ese mecanismo colectivo, la UD Ibiza puede ganar una pieza tremendamente importante.
Será uno de los aspectos que merecerá la pena observar durante las próximas semanas.
Iker Varela: hiperactividad incluso sin espacios
Otro de los nombres señalados por Sancho fue Iker Varela.
El extremo actuó durante la primera mitad por la derecha en un escenario especialmente complicado para un jugador de sus características.
No había metros.
La SD Ibiza cerraba espacios y encontrar situaciones limpias de uno contra uno resultaba complicado.
Pero Varela buscó otras maneras de aparecer.
Sancho destacó su «superactividad», su capacidad para provocar una amarilla y una falta peligrosa y, especialmente, su voluntad permanente de participar.
Es un detalle interesante.
Los extremos suelen agradecer partidos abiertos.
Varela deberá aprender también a sobrevivir cuando no los tenga.
Y probablemente eso sucederá bastantes veces esta temporada.
Pedro Ortiz: energía, ritmo y soluciones
Si hubo otro futbolista que llamó especialmente la atención del analista fue Pedro Ortiz.
Sancho ya lo había seguido durante su etapa anterior y el derbi confirmó algunas de las cualidades que esperaba encontrar.
Actuando como interior izquierdo, destacó su energía y su capacidad para imprimir ritmo al juego.
Pero hay una frase del periodista especialmente reveladora: Pedro Ortiz tiene que ser capaz de «dar más soluciones a los compañeros y hacer mejores movimientos más tiempo».
Es decir, la cuestión no pasa únicamente por tener calidad.
La UD Ibiza necesitará que participe.
Mucho.
Que aparezca constantemente.
Que sea una salida cuando el equipo encuentre dificultades.
Que acelere cuando haya que acelerar y permita respirar cuando el partido pida otra cosa.
Porque ante bloques bajos, los centrocampistas capaces de encontrar posiciones entre líneas pueden terminar decidiendo partidos.
Calavera convence por algo más que el balón
Sancho también puso el foco en Calavera.
Y aquí el análisis resulta especialmente interesante porque no se centra en una acción concreta.
Destacó su movilidad y su amplio radio de acción en el centro del campo.
Calavera aparece.
Se ofrece.
Da continuidad.
Cambia de zona.
Ayuda a que el balón siga circulando.
En un equipo que pretende instalarse arriba, tener un centrocampista capaz de interpretar dónde debe aparecer para mantener viva la posesión puede convertirse en una pieza importante.
Sin embargo, Sancho detectó también una cuestión pendiente en la medular.
Una segunda línea que tendrá que producir más
Aquí aparece una de las pocas advertencias claras del análisis.
Víctor Sancho mostró cierta preocupación por la capacidad de la segunda línea del centro del campo para aportar números y presencia ofensiva.
Calavera le gustó dando continuidad al juego, pero el periodista echó de menos que los medios aparecieran con mayor incidencia en determinados desplazamientos interiores y posiciones cercanas a la espalda de la defensa.
Recordó, por ejemplo, una aparición de Théo Valls.
La reflexión resulta muy pertinente.
Porque atacar un bloque bajo únicamente con delanteros y extremos suele terminar convirtiendo el partido en algo previsible.
Alguien tiene que aparecer desde atrás.
Romper una línea.
Atacar una segunda jugada.
Encontrar ese espacio que se abre cuando los delanteros fijan a los centrales.
Será otra de las cuestiones a observar cuando avance la preparación.
Valls y la dificultad de jugar donde casi no hay sitio
Sobre Théo Valls, Sancho utilizó una descripción bastante gráfica.
Lo vio voluntarioso, aunque incómodo en diferentes situaciones.
Y tiene cierta lógica.
El tipo de partido que planteó la SD Ibiza obligaba constantemente a recibir por dentro, atraer rivales y tratar de generar posteriormente ventajas por fuera.
No había autopistas.
Había tráfico.
Mucho.
Son encuentros que exigen pensar rápido y moverse todavía más rápido.
Y precisamente por eso pueden resultar tremendamente útiles en agosto.
Varela y Yoldi, dos nombres que despiertan curiosidad
Hay una valoración de Sancho que seguramente gustará especialmente al aficionado celeste.
Después de observar esta primera versión de la plantilla, señaló a Iker Varela y Ander Yoldi como dos de los fichajes que considera más interesantes realizados por el club durante los últimos años.
¿Por qué?
Por su versatilidad.
Por su capacidad para moverse por diferentes zonas del ataque.
Y porque son futbolistas que no parecen tener miedo a intentar cosas.
Ese último matiz importa.
Un equipo que se encontrará defensas cerradas necesitará jugadores capaces de romper el guion.
Encara.
Dispara.
Inventa.
Arriesga.
Aunque algunas veces salga mal.
Hugo San y Fadel: juventud que no pide permiso
Entre los jóvenes, Sancho puso especialmente el foco en Hugo San e Ismael Fadel.
Los vio físicamente un punto por encima de algunos rivales y capaces de imponerse en determinados duelos.
Pero lo interesante no fue únicamente el físico.
Destacó en ambos la capacidad para ir hacia delante e interpretar el plan de juego.
Y añadió una reflexión que probablemente explica por qué este tipo de perfiles gustan tanto a los entrenadores.
Contar con jugadores así proporciona soluciones.
No todos los futbolistas jóvenes tienen que convertirse inmediatamente en titulares.
Pero disponer de piernas, valentía y capacidad para entender lo que pide un partido puede terminar siendo tremendamente útil a lo largo de una temporada de Primera Federación.
Mazeya: mejor cuando avanzó el partido
También hubo una lectura positiva sobre Mazeya.
Sancho reconoció que le convenció más en la segunda mitad que durante la primera.
No es un detalle extraordinario.
Pero encaja perfectamente con el mensaje general de todo su análisis.
Estamos en agosto.
Los futbolistas todavía están encontrando piernas.
Posiciones.
Socios.
Ritmos.
Y confianza.
Juzgar ahora quién será importante en octubre sería precipitado.
El detalle que muchas veces no se ve
Quizá una de las reflexiones más interesantes de Víctor Sancho no tenga nombre propio.
Habló de la necesidad de que los futbolistas sepan recibir de espaldas, jugar hacia delante y no desconectar.
Parece sencillo.
No lo es.
Especialmente cuando enfrente existe un equipo con prácticamente todos sus futbolistas detrás del balón.
Encontrar líneas interiores, fijar rivales, atraer para liberar el exterior y mantener la concentración después de posesiones largas requiere muchísimo trabajo colectivo.
Y ese trabajo acaba de empezar.
No hay notas en agosto
Sería tremendamente sencillo terminar este artículo poniendo notas.
Varela, 7.
Pedro Ortiz, 8.
Calavera, 7.
Hugo San, 7.
Pero sería probablemente la peor manera de interpretar un partido como este.
Y el propio Víctor Sancho advertía precisamente contra eso.
«No se trata de hacer un 1×1», explicaba en su análisis.
Hay demasiado camino por recorrer.
Jugadores todavía sin ritmo.
Otros físicamente más avanzados.
Fichajes que apenas están empezando a conocerse.
Y una idea de juego que Raúl Llona todavía tiene que moldear.
Pero sí empiezan a aparecer pistas
Eso es lo verdaderamente interesante del derbi.
No quién fue el mejor.
Sino qué empieza a querer ser la UD Ibiza.
Un equipo alto.
Un equipo que presiona.
Que intenta recuperar rápidamente.
Que quiere futbolistas activos incluso cuando no tienen el balón.
Y que necesitará encontrar soluciones cuando el adversario decida encerrarse.
Porque probablemente ahí estará una parte importante de su temporada.
La SD Ibiza de Casañ ofreció involuntariamente un buen banco de pruebas.
El conjunto rojillo tuvo que jugar un partido que seguramente pocas veces repetirá de esa manera durante la competición.
La UD Ibiza, en cambio, podría encontrárselo muchas tardes.
La conclusión de Víctor Sancho quizá sea la más importante
Después de analizar movimientos, centrocampistas, extremos y jóvenes, el periodista terminó poniendo el foco donde realmente corresponde.
En el colectivo.
Sancho considera positivo disponer de futbolistas capaces de interpretar diferentes situaciones, aunque recuerda que todo dependerá finalmente del rendimiento y del plan colectivo.
Y probablemente ahí está la mejor conclusión posible a comienzos de agosto.
La UD Ibiza tiene nombres.
Tiene talento.
Tiene futbolistas con experiencia profesional.
Tiene jóvenes que empiezan a llamar a la puerta.
Ahora Raúl Llona tiene que conseguir que todas esas piezas hablen el mismo idioma.
El derbi de Festes de la Terra no sirvió para dictar sentencia.
Sirvió para empezar a descubrir el diccionario.



















































































