2-0. La UD Ibiza pincha y se queda sin cima

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Lo que pudo ser una noche de asalto al trono terminó en pesadilla para la UD Ibiza, que conoció por fin el sabor amargo de la derrota en esta temporada. El equipo celeste se desplomó en Madrid (2-0), traicionado por sus propios errores en una primera parte para olvidar. Dos goles encajados en apenas un cuarto de hora y ni rastro de la pegada que hasta ahora le había sostenido en la zona noble. El liderato, que esperaba al otro lado del puente, se esfumó antes de llegar a la otra orilla.

La puesta en escena prometía. Los de Paco Jémez salieron mandones, verticales, decididos a marcar territorio. Dos zarpazos en los primeros cinco minutos activaron las alarmas del filial colchonero: Unai Medina rozó el pase de la muerte tras una gran asistencia de Fede Vico y Sofiane volvió a evidenciar su falta de puntería al mandar al larguero un caramelo servido por Bebé. Fue la última vez que los ibicencos respiraron con oxígeno.

Porque en la primera que tocó el Atlético Madrileño, la liaron. Y no por mérito propio, sino por gentileza de la casa. Ramón Juan, dubitativo tras recibir un pase envenenado, dejó el balón muerto y Bellotti, con alma de delantero carroñero, no perdonó. Gol con lacito. Y para colmo, apenas siete minutos después, llegó el segundo. Luque disparó al palo, recogió el rebote y puso un pase entre líneas que Arnau Ortiz convirtió en gol tras sentar al portero. Minuto 18 y 2-0. Un mazazo que dejó grogui a los de Paco Jémez.

Intentó despertar el equipo pitiuso a base de orgullo, pero la puntería siguió de vacaciones. Del Pozo rozó el golazo con una volea espectacular que se estrelló en el larguero. El travesaño aún tiembla. A balón parado llegaron más acercamientos, aunque sin éxito. En el otro área, Arnau Ortiz seguía haciendo diabluras, y si el marcador no se movió más antes del descanso fue porque Ramón Juan se redimió con varias paradas salvadoras.

Consciente del naufragio, Jémez agitó el banquillo al descanso con tres cambios de golpe: Gallar, Davo y Ernesto al césped en busca de una reacción. Pero lo que llegó fue un correcalles en el que el filial rojiblanco pudo sentenciar el choque por la vía rápida. Bellotti tuvo otro mano a mano, Luque volvió a aparecer con peligro y la zaga ibicenca pedía auxilio.

Y en ataque, la nada. La UD Ibiza se fue apagando con el paso de los minutos, impotente ante un rival ordenado y con hambre. Esquivel, el portero local, fue un espectador privilegiado durante toda la segunda mitad.

Una derrota que duele, no solo por ser la primera del curso, sino porque corta de raíz la buena dinámica y frena en seco el sueño del liderato. No hay que encender las alarmas, pero sí ajustar piezas. La temporada es larga, y la UD Ibiza tiene fútbol de sobra. Eso sí, errores como los de este domingo se pagan caros.

Y en Madrid, la factura fue doble.

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