La jornada en Tercer RFEF ha dejado de todo para los equipos pitiusos. De esas fechas que te levantan una ceja y te fruncen la otra. Un empate con sabor a derrota, una victoria balsámica y una caída que vuelve a encender luces de alarma. Fútbol de barro, de detalles, de minutos finales que pesan como una losa… y de áreas donde se decide casi todo.
La Peña Deportiva dejó escapar dos puntos que parecían atados, el Inter Ibiza volvió a sonreír tras semanas grises y el Portmany se fue de vacío de Palma en un partido que se le torció tras un buen inicio.
La Peña se queda sin premio en el último suspiro
Visitar el campo del colista suele ser una trampa de las grandes. Y la Peña Deportiva cayó de lleno en ella. El equipo de Raúl Garrido saltó al Camp Municipal Ca Na Paulina con la idea clara de sumar su primera victoria del año y empezar a recortar puntos arriba. Enfrente, un Collerense herido, necesitado y con más orgullo que números en la clasificación.
El partido arrancó con más nervio que fútbol. Mucha disputa, segundas jugadas y balones largos buscando errores. En ese contexto, los locales golpearon primero. Un desajuste atrás permitió a Gael adelantar a los mallorquines y poner a la Peña a remar contracorriente.
Tras el descanso, los de Raúl Garrido dieron un paso adelante. Más balón, más presencia en campo rival y más colmillo. La igualada llegó pronto, con Santi Rosa empujando el empate que devolvía la fe. El guion parecía claro: insistir, insistir y volver a insistir. Y la remontada terminó cayendo por su propio peso cuando Salinas cazó una acción en el área para firmar el 1-2 a falta de quince minutos.
Con el marcador a favor, tocaba gestionar. Bajar pulsaciones, dormir el partido, cerrar líneas. Pero el fútbol no entiende de justicia ni de merecimientos. En el minuto 90, cuando el botín ya parecía en la mochila, Álvaro apareció para rescatar un punto para los locales y dejar a la Peña con cara de incredulidad. Empate que duele, segundo consecutivo, y sensación de oportunidad perdida para engancharse a la pelea grande.
El Inter Ibiza vuelve a levantar la cabeza
En Can Cantó el ambiente era otro. El Inter Ibiza llegaba tocado tras cerrar el año con una racha negra que había dejado dudas y demasiados goles encajados. Enfrente, un Constancia sólido fuera de casa y con aspiraciones claras de mirar hacia arriba.
El partido fue más táctico que vistoso en la primera mitad. Mucho respeto, líneas juntas y pocas concesiones. Hasta que, al filo del descanso, Antonio rompió el equilibrio con un gol psicológico, de esos que hacen daño doble. El tanto dio tranquilidad a los locales y dejó tocado al rival.
Nada más volver de vestuarios, el Inter olió sangre. Salió decidido y no tardó en ampliar la renta. Roque puso el 2-0 y bajó la persiana. A partir de ahí, partido controlado, sin sobresaltos, con oficio y orden. Tres puntos que sirven para cortar la mala dinámica y asentarse en una zona tranquila de la tabla, donde se respira mejor y se juega con menos nudos en el estómago.
El Portmany se queda sin premio en Palma
El Portmany viajó a Palma con la necesidad de sumar. Los últimos resultados no habían sido los esperados y la clasificación empezaba a apretar por abajo. El duelo ante el Rotlet Molinar se presentaba como una oportunidad para dar un golpe sobre la mesa.
Y el inicio fue prometedor. Los de Lolo Paniza salieron enchufados, intensos y sin complejos. A los 20 minutos, Álex Romero adelantó a los ibicencos y puso el partido de cara. Sin embargo, el gol despertó al conjunto local, que reaccionó rápido. Víctor igualó el choque antes del descanso y devolvió el partido al punto de partida.
Tras el paso por vestuarios, el encuentro se volvió más áspero. Menos fútbol y más pelea. En ese escenario, el Rotlet fue más efectivo. Uguet encontró el hueco para firmar el 2-1 definitivo y dejar al Portmany sin respuesta. Derrota que duele y que mantiene a los de Sant Antoni mirando de reojo la zona roja.
Balance agridulce y mucho camino por delante
La jornada deja sensaciones encontradas para el fútbol pitiuso. La Peña sigue sumando, pero ve cómo se le escapan puntos clave. El Inter recupera el pulso y la confianza. El Portmany, en cambio, tendrá que apretar los dientes y volver a competir cada balón como si fuera el último.
Esto es la Tercera. Campos difíciles, minutos eternos y partidos que se deciden por un detalle. Y aún queda mucha liga por delante.























































































