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1-2. Corazón, coraje y tres puntos: el Portmany revive a lo grande en el derbi ante el Inter

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En una tarde de derbi con aroma a revancha y necesidad, el Portmany resucitó en Can Cantó. No solo sumó su segunda victoria de la temporada, sino que lo hizo a lo grande: en inferioridad numérica, con carácter, y contra un Inter Ibiza que llegaba lanzado tras encadenar dos triunfos consecutivos. El 1-2 final en el marcador no solo premia el esfuerzo del conjunto de Sant Antoni, sino que inyecta moral y esperanza a un equipo que pelea por salir del pozo clasificatorio.

La expulsión de Víctor en el minuto 41, tras ver dos amarillas en apenas cinco minutos, parecía presagiar otro capítulo amargo para los de Paniza. Con el partido aún sin goles y el ambiente encendido en Can Cantó, el Portmany se enfrentaba a un segundo tiempo cuesta arriba, en campo ajeno y ante un rival que olía sangre. Pero el fútbol, caprichoso y encantador, se alimenta de estas gestas.

Lejos de derrumbarse, el Portmany sacó músculo anímico. Se protegió cuando tocaba y golpeó cuando encontró la ocasión. En el 65, Robertito apareció como un relámpago en el área para abrir el marcador y silenciar momentáneamente a la grada local. El golpe desestabilizó al Inter Ibiza, que se volcó con más corazón que cabeza, dejando espacios atrás. Zanetti lo aprovechó al máximo y, en el minuto 80, culminó una acción que firmaba el 0-2 y desataba el júbilo en la parroquia visitante.

Aún hubo tiempo para el suspense. Pavlos recortó distancias en el 87 y añadió dramatismo a un final ya de por sí eléctrico, pero el Portmany aguantó el tipo y cerró una victoria de oro. Tres puntos que valen más que una simple mejora en la tabla: representan un punto de inflexión anímico en una temporada que hasta ahora se les atragantaba.

El Inter Ibiza, por su parte, pierde el paso justo cuando empezaba a encadenar resultados. Se queda octavo con 13 puntos, aunque todavía bien posicionado para seguir peleando en la zona templada. La próxima jornada tendrá otro test exigente: visita a una Peña Deportiva en alza, en lo que será otro derbi de alta tensión.

Mientras tanto, el Portmany prepara su siguiente desafío con la moral por las nubes. El Formentera visitará el Municipal de Sant Antoni en un nuevo duelo insular que promete emociones fuertes. Si hay algo que ha quedado claro esta jornada, es que este Portmany, aunque herido, no está ni mucho menos acabado.

1-0. Abreu enciende la chispa en el Formentera

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En el fútbol, a veces un solo gol basta para cambiarlo todo. Después de dos jornadas sin ver puerta, el Formentera volvió a sonreír gracias a un tanto tan oportuno como necesario. Cristian Abreu fue el encargado de desatascar el juego ofensivo rojinegro y sellar un triunfo trabajado ante el Rotlet Molinar (1-0), en un duelo donde lo que estaba en juego pesaba más que el marcador.

El tanto llegó pronto, en el minuto 15, y tuvo el sabor de la redención. No solo por cortar la sequía goleadora que había empezado a generar dudas, sino por aportar tres puntos que permiten al conjunto de Maikel Romero respirar y mirar hacia arriba en la tabla. Con 11 unidades, el Formentera se coloca noveno y da un paso adelante en un campeonato en el que cada detalle cuenta.

Más allá del gol, el equipo mostró una versión más reconocible: sólido en defensa, generoso en el esfuerzo y con una actitud que recupera esa identidad competitiva que tantos réditos le dio en el pasado. La ansiedad por la falta de goles no se notó, o al menos no condicionó el plan de juego. Una vez por delante en el marcador, el Formentera supo gestionar los tiempos, jugar con inteligencia y no conceder opciones a un Rotlet Molinar que apenas inquietó.

Este triunfo no solo tiene valor numérico. Llega en el momento justo, como un impulso emocional antes de un compromiso de máxima intensidad: el derbi pitiuso ante el Portmany. Un clásico local que siempre trasciende lo deportivo, cargado de rivalidad, orgullo y emoción. Y en esa cita, el Formentera llegará con la moral renovada y el objetivo de consolidar sensaciones.

La próxima jornada, en Sant Antoni, se espera un duelo vibrante. El Formentera quiere dar continuidad a este golpe de efecto y demostrar que, más allá de los resultados, ha recuperado su esencia. Porque a veces, en este deporte, basta con un gol para encender la mecha. Y Abreu ya lo ha hecho.

 

El Formentera se estrena con muchos goles y la UD Ibiza B sigue intratable

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Víctor M. Victoria La UD Ibiza B sigue intratable en la Preferente Juvenil pitiusa tras la disputa de la quinta jornada. El filial celeste firmó su cuarto triunfo en cuatro partidos tras imponerse por 2-1 al Ibiza Insular en un duelo vibrante, igualado y con final de máxima emoción. Los visitantes, que habían arrancado el curso con fuerza, pierden algo de impulso tras este tropiezo, aunque compitieron hasta el último suspiro en un partido se decidió por detalles. Tras una primera mitad intensa pero sin goles, el filial abrió la lata nada más comenzar la segunda parte gracias a Ángel Juan Sepulcre (53’), que adelantó a los suyos con un acierto certero. El cuadro insular reaccionó y encontró el empate en el tramo final por medio de Aaron Grullón (74’), devolviendo la incertidumbre al marcador. Cuando el reparto de puntos parecía inevitable, llegó la locura. En el minuto 97, Ángel Juan Sepulcre volvió a aparecer, esta vez desde los once metros, para firmar su doblete y dar tres puntos de oro al equipo de César Cortés (97’), que celebró el tanto como un triunfo de carácter y con el próximo partido ante la Peña Deportiva ya en el horizonte. El equipo de Edu Amoedo, pese a la derrota, mostró competitividad y seguirá peleando por los puestos de cabeza dentro de siete días ante el Atlético Jesús.

El Portmany B lanzó un mensaje claro a la liga: quiere estar arriba. El filial de San Antonio se impuso con un contundente 4-1 a la Peña Deportiva en un duelo entre equipos llamados a pelear por lo máximo, especialmente el peñista. Los visitantes, que llegaban invictos, firmaron su primera derrota del curso y se quedaron con 12 puntos, mientras que los rojillos alcanzan los 10 y escalan posiciones en la tabla. El encuentro comenzó inclinado hacia el lado peñista gracias al tanto de Asier Orozco (47’), que adelantó a los visitantes justo después del descanso. Sin embargo, la reacción local fue tan inmediata como contundente. Jonathan Valiente igualó la contienda (63’) y abrió la puerta a un vendaval. A partir de ahí, el equipo que dirige Toni Montalbán fue un ciclón. Johan Castillo apareció para refrendar la remontada (72’), y pocos minutos después Dawoud Habib amplió la renta (78’) al culminar una gran acción ofensiva. El propio Johan Castillo cerró la tarde con su doblete personal (82’), desatando la euforia entre la afición local. Gran victoria del Portmany B, que mostró pegada, carácter y ambición ante un rival directo, a la espera ahora del duelo ante el colista Puig d’en Valls. La Peña de Luis Ignacio Villodre, tras un notable arranque de campeonato, sufrió su primer tropiezo y deberá recomponerse ante la UD Ibiza B para mantener su paso firme en la parte alta.

El Sant Carles recuperó el pulso competitivo y volvió a saborear la victoria tras imponerse por 1-3 en el campo del Atlético Jesús. El equipo que dirige Emilio García Vico fue superior y se llevó tres puntos que les permiten alcanzar los seis en la clasificación, mientras que el cuadro rojiblanco atraviesa un momento delicado: tercera derrota consecutiva y solo un punto en su casillero. El duelo se decantó antes del descanso gracias al tanto de Brian Gámez (39’), que adelantó a los suyos en una primera mitad igualada. Tras el paso por vestuarios, el cuadro visitante dio un golpe sobre la mesa y sentenció el choque en apenas quince minutos. David Joan Granda firmó el segundo (48’) y David Aguado amplió la distancia (54’), dejando muy encarrilado el encuentro. El equipo que dirige Francisco José Mejías intentó reaccionar y redujo diferencias por medio de José Ayala (65’), pero el arreón local no fue suficiente para poner en aprietos a un rival que supo gestionar su ventaja con oficio. Triunfo importante para el Sant Carles, que gana confianza y escala posiciones antes de guardar turno de descanso. El Atlético Jesús, en cambio, sigue sin encontrar su ritmo y deberá reaccionar ante el Ibiza Insular para mejorar sus guarismos.

El Luchador atraviesa un gran momento tras sumar su tercera victoria consecutiva al imponerse por 1-3 al Rapid en un partido competido, donde los locales volvieron a caer y encadenan ya cuatro derrotas en cinco jornadas. Mientras unos siguen creciendo, otros no encuentran el rumbo. El choque comenzó con ritmo y pronto se abrió el marcador. Gabriel Florit adelantó a los visitantes a los cinco minutos (5’), aprovechando una rápida acción. El cuadro que entrena Jerónimo Ropero reaccionó y logró igualar antes del descanso gracias a Adam Makhachan (37’), que finalizó una buena acción ofensiva para devolver la esperanza a sus aficionados. Sin embargo, tras la reanudación, el conjunto de Christian Nuñez mostró pegada y personalidad. Un gol en propia puerta de Castelló (70’) volvió a poner por delante a los de San Antonio y, poco después, Simon Stihl selló la victoria con el 1-3 definitivo (76’), sentenciando el encuentro. Triunfo de mérito para un equipo que crece en juego, moral y posiciones, a la espera del partido contra la Peña Deportiva B. El Rapid, en cambio, sigue sin dar con la tecla de momento, y deberá reaccionar ante el Inter Ibiza si quiere salir pronto de la dinámica negativa.

El  propio Inter Ibiza continúa escalando y sumó una victoria importante a domicilio ante el Santa Gertrudis (0-2). Los visitantes encadenan tres jornadas sin perder, suman ya siete puntos y empiezan a asentarse en la zona media con buenas sensaciones y solidez competitiva. Por contra, el Santage atraviesa un arranque complicado: solo una victoria en cinco partidos y posiciones bajas en la tabla. El duelo fue igualado en la primera mitad, pero el equipo interista golpeó primero gracias a Idelio Correia (36’), que adelantó a los suyos antes del descanso tras aprovechar una acción bien trenzada. Ese tanto reforzó la confianza visitante y obligó al equipo local a remar a contracorriente. Tras la reanudación, el conjunto de Facundo Algañaraz mantuvo el orden y sentenció el encuentro con el 0-2 de Francisco Javier Ramírez (57’), que definió con acierto para cerrar el duelo. A partir de ahí, los de Vila gestionaron la ventaja con oficio y seriedad, evitando apuros finales. Victoria solvente del Inter Ibiza, que continúa en dinámica positiva. El equipo de Aitor Llopis, en cambio, deberá reaccionar cuanto antes para evitar quedar descolgado en la clasificación.

El Formentera estrenó su casillero de triunfos de la forma más contundente posible. El equipo rojinegro pasó por encima del Puig d’en Valls (13-0) en Sant Francesc, en un encuentro sin historia que deja a los locales con cuatro puntos y a los visitantes aún a cero. El festival comenzó pronto: Cristian Oancea abrió la lata (12’) y, en apenas siete minutos, Mateo Pascoli (16’) y Facu Alcoba (19’) ampliaron la ventaja. Aitor Yarey firmó el cuarto (21’) y Ashley dejó el choque prácticamente sentenciado antes del descanso (44’). Tras el paso por vestuarios, el Formentera no levantó el pie del acelerador. Aitor Yarey volvió a ver puerta (57’), Miquel Masferrer (60’) y Mateo Pascoli (65’) agrandaron la diferencia y Liam Romero también se sumó a la fiesta (66’). Aitor Yarey completó su hat-trick (70’), Facu Alcoba repitió (72’) y Dylan Dávalos hizo el duodécimo (73’). En el minuto 90, Joan Masferrer cerró la goleada con el 13-0 definitivo. Un triunfo balsámico y cargado de confianza para los rojinegros, que buscarán ahora dar continuidad a su reacción en el partido contra el enrachado Sant Jordi. El Puig d’en Valls, por su parte, tendrá que resetear y pensar en el próximo duelo contra Portmany B para empezar a sumar.

1-0. La SD Ibiza se reencuentra con la victoria en un final de infarto ante el Alcoyano

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La SD Ibiza volvió a sonreír. Tras cuatro derrotas seguidas y semanas en el fondo de la tabla, el conjunto rojillo logró un triunfo tan necesario como sufrido. El 1-0 ante el Alcoyano en Sant Rafel fue un partido de pura tensión, con un gol de Diego Jiménez, un Edu Frías gigante bajo palos y un final que dejó a más de uno sin aliento.

Desde el inicio, los de Casañ mostraron otra actitud. Con más energía, más presión y la urgencia de quien sabe que no puede fallar. El Alcoyano resistía con orden, pero Frías empezó a brillar pronto con una doble parada espectacular que sostuvo a los suyos. Poco después, Diego Jiménez rompió el muro visitante con un cabezazo impecable tras un córner.

Con el marcador a favor, el Ibiza ganó confianza. Riquelme y Montalbán movían el balón con criterio y el equipo, por momentos, parecía dominar el encuentro. Pero el Alcoyano no bajó los brazos y en la segunda mitad apretó con todo. Frías volvió a salvar al equipo con paradas decisivas.

Los últimos minutos fueron de auténtico sufrimiento. El balón rondaba el área rojilla y la grada contenía la respiración.Tres disparos seguidos, tres rechaces heroicos y un Frías que, una vez más, detuvo el definitivo. La expulsión de Zárraga cerró un duelo eléctrico que terminó con gritos de alivio y abrazos en la grada.

La SD Ibiza vuelve a ganar dos meses después, y lo hace con un triunfo de carácter. De esos que no solo valen tres puntos, sino que devuelven la confianza y la fe en el equipo.

0-0. La UD Ibiza sobrevive al asedio: un punto con sudor, oficio y manos milagrosas

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En tierras aragonesas, donde el viento sopla con fuerza y el césped se siente hostil para los forasteros, la UD Ibiza encontró este domingo algo más que un punto: halló señales de resistencia, de carácter, de una escuadra que, pese a las dudas del pasado reciente, no se rinde ni en el entorno más adverso. El 0-0 final frente al Tarazona tiene más fondo del que sugiere el marcador. No fue brillante ni vistoso, pero sí fue serio, trabajado y, sobre todo, salvado por un nombre propio: Ramón Juan.

El portero celeste volvió a vestirse de salvador con una actuación mayúscula, de esas que no se ven en los resúmenes pero que cimentan la confianza de un equipo. Fue él quien sostuvo el pulso cuando el Tarazona apretó, cuando la grada empujó y cuando los postes empezaron a sonar como advertencia. Ramón voló, reaccionó, achicó y mantuvo viva la esperanza insular durante los tramos más turbulentos del encuentro.

Pero esto no fue solo una cuestión de guantes. También hubo un plan, o al menos una apuesta táctica que llamó la atención desde el primer instante. Miguel Álvarez rompió el guion habitual y sorprendió con un 4-4-2, relegando por primera vez al banquillo a un Bebé que hasta ahora había sido indiscutible. Fran Castillo fue el socio de Davo en el frente ofensivo, mientras que Fede Vico y Ernesto abrieron el campo desde los costados. El experimento no resultó espectacular, pero sí funcional: el equipo ganó solidez, compitió desde la seriedad y, aunque no brilló con balón, supo resistir en los momentos clave.

El primer acto dejó claras las intenciones. El Ibiza salió a mandar con el esférico, pero el Tarazona, con ese colmillo afilado que le ha hecho sumar diez de los últimos doce puntos en su feudo, esperó agazapado y empezó a hacer daño en cuanto encontró espacios. Un libre directo de Álvaro Jiménez al palo y un cabezazo a bocajarro de Traoré que Ramón desvió con reflejos felinos dejaron claro que los aragoneses no necesitaban mucho para sembrar el caos. Por momentos, el balón parado fue una pesadilla para los visitantes, que vieron cómo cada córner se convertía en un pequeño incendio.

Aun así, el Ibiza no fue un mero espectador. También tuvo sus opciones, como una buena internada de Fran Castillo que se paseó sin remate por el corazón del área. Pero en el cómputo global, el dominio y la sensación de peligro fueron más locales que visitantes. El descanso llegó como un alivio para los de Miguel Álvarez, que incluso pidieron penalti en una acción dudosa que ni el VAR consideró punible.

La segunda mitad fue otra historia: más trabada, más física, más igualada. El Tarazona mantuvo la iniciativa, empujó con su gente y volvió a rondar el gol en una triple ocasión que pareció escrita por el mismísimo suspense. Larguero, paradón de Ramón y salvada bajo palos de Nacho. Tres vidas en una jugada que retrató la voluntad de un Ibiza que, pese a estar contra las cuerdas, nunca dejó de pelear.

El desgaste de la Copa, con los 120 minutos del pasado miércoles aún en las piernas, pasó factura en los minutos finales. El partido fue apagándose lentamente, sin fuerzas para cambios de ritmo ni claridad en los metros finales. Bebé y Müller entraron tarde, cuando ya era más tiempo de resistencia que de revolución. Y el empate se firmó casi por inercia, con ambos equipos aceptando el reparto de puntos como el mal menor.

Para la UD Ibiza, este empate no se celebra como un triunfo, pero sí se valora como una señal. Porque hubo orden, hubo sufrimiento compartido, hubo capacidad para sobrevivir en campo hostil. Y, sobre todo, hubo un portero que volvió a decir presente cuando el equipo más lo necesitaba. No es poco. A veces, construir empieza por saber resistir.

El show de Gantt enciende al Class: remontada imposible y victoria agónica en Benicarló

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Hay victorias que se saborean por lo que significan y otras, por cómo se consiguen. La del Class Sant Antoni en Benicarló entra de lleno en esa segunda categoría, reservada a los triunfos con alma, de los que se construyen desde el sufrimiento y se sellan con carácter. El marcador final (75-78) solo cuenta parte de la historia. La otra, la que no aparece en las estadísticas, habla de fe, resiliencia y un líder llamado Gantt que volvió a encender la mecha cuando el partido ardía en contra.

El guion, casi cinematográfico, remite al vivido una semana antes en Albacete: un Class contra las cuerdas, un rival confiado y una recta final que vira de tragedia a épica. Esta vez, sin necesidad de prórrogas, pero con una dosis similar de emoción condensada en apenas tres minutos finales en los que los de Berrocal pasaron del abismo al clímax.

Cuando el reloj marcaba 2:57 para el final, el electrónico reflejaba un doloroso 72-61. Once puntos de diferencia que, en cualquier manual lógico, suenan a sentencia. Pero el baloncesto no siempre entiende de lógica. Entiende de inspiración, y en eso Gantt tiene un máster. El estadounidense, imparable en los momentos decisivos, firmó tres triples casi consecutivos y una canasta que heló el ambiente en el Pabellón Municipal de Benicarló. En un suspiro, el Class estaba a uno (73-72). La estocada llegó con un 2+1 de Rodrigo Gómez que puso por delante a los pitiusos a falta de 16 segundos. Luego, los tiros libres de Dani de la Rúa sellaron el triunfo y certificaron otra remontada para el recuerdo.

Más allá del fogonazo final, el partido fue una montaña rusa. Un primer cuarto gris, con los locales más acertados, puso en evidencia la falta de chispa de los visitantes. El Sant Antoni no encontraba su ritmo, perdía balones con frecuencia y sufría para contener a un Benicarló liderado por un incisivo Libroia. La desventaja al cierre del primer cuarto (19-13) era un aviso.

El segundo acto no arrancó mucho mejor, pero ahí comenzaron a asomar detalles de reacción. De la Rúa fue el primero en dar un paso al frente, tanto en la anotación como en la dirección. Y cuando Gantt empezó a encontrar el aro desde el perímetro, la película cambió. Un triple de Santi Paz sobre la bocina ajustó el tanteo al descanso (40-38), dejando claro que el Class seguía con vida.

El tercer cuarto fue una oda a la irregularidad. De ir ganando por nueve (45-54) a encajar un parcial de 8-0 y ver cómo la ventaja se evaporaba. El empate técnico con el que se cerró ese periodo (55-56) dejaba todo por decidir, como si el partido estuviese esperando ese último acto para desenfundar el drama.

Y ahí, en ese último cuarto, fue donde el conjunto ibicenco volvió a mostrar esa identidad que empieza a definir a los equipos con alma competitiva. Golpeado, pero nunca noqueado. Lejos de su mejor versión, pero capaz de reinventarse sobre la marcha. Y con jugadores que saben cuándo aparece el momento de los elegidos.

Gantt fue el héroe, sí, pero no estuvo solo. Kai Johnson aportó 17 puntos y un trabajo constante en ambos lados de la cancha. Y Dani de la Rúa, con 15 puntos, 5 rebotes y 6 asistencias, firmó una actuación redonda que confirma su peso creciente en el equipo. Entre los locales, Anthony Libroia fue el más destacado con 21 tantos, aunque se diluyó cuando más falta hacía.

Con esta victoria, el Class Sant Antoni firma un arranque de temporada casi inmaculado: ocho triunfos en nueve partidos, todos ellos lejos de casa. La única derrota, en Huesca, aún escuece, pero sirve de recordatorio de que no hay margen para la relajación.

Ahora, por fin, el equipo se prepara para volver a casa. Sa Pedrera abrirá sus puertas el próximo sábado para acoger el reencuentro con su afición. El rival será Llíria, en un duelo que promete emociones fuertes. El hambre está intacta, pero el desgaste es evidente. Si algo ha demostrado este equipo, es que no se rinde nunca. Aunque a veces, para ganar, haya que morir dos veces en el mismo partido.

Ficha técnica:

Maderas Sorlí Benicarló (19+21+15+20), 75: A. Ikpeze (12), L. Soumbey-Alley (9), A. Haro, P. Harguindey (3) y A. Prior (4) -equipo inicial-. G. Folla-Cisneros, M. Voronin (9), A. Libroia (21), R. Ukawuba (8), A. Sánchez (3) y O. Ndour (6).

Class Bàsquet Sant Antoni (13+25+18+22), 78: G. Blat (6), K. Johnson (17), J. Rodríguez, R. Gómez (10) y E. Stoilov -equipo inicial. G. Gantt (14), D. De la Rúa (15), S. Paz (5), N. Zizic (6), J. Solarin (3) e I. Ruiz (2).

Árbitros: Óscar Navarro Campas y Bernat Verdejo Fernández. Sin eliminados.

Incidencias: Partido correspondiente a la quinta jornada del Grupo Este de Segunda FEB, disputado en el Pabellón Municipal de Benicarló.

2-2. La Peña tropieza pero no cae: empate con sabor a carácter en Lloseta

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La Peña Deportiva ha encontrado este fin de semana el freno a su vertiginoso vuelo. Después de encadenar cinco victorias consecutivas que la catapultaron a la cima del grupo balear, el conjunto de Raúl Garrido ha tenido que conformarse con un empate (2-2) en su visita al campo del Llosetense, un terreno que no entiende de jerarquías ni de favoritismos. Allí, donde el césped aprieta y los puntos se pelean con uñas y dientes, el líder dejó atrás la racha perfecta, pero no su identidad: competitiva, tenaz y rebelde hasta el último suspiro.

El choque fue una montaña rusa emocional. La Peña golpeó primero, como acostumbra, con el oportunismo de Marc Fraile, que aprovechó un momento de desconcierto local para inaugurar el marcador en el minuto 28. Parecía el guion habitual de los de Santa Eulària: marcar, controlar y cerrar. Pero Lloseta tenía otros planes. Empujado por su gente y sin perderle la cara al partido, el conjunto local encontró premio al filo del descanso gracias a Mestre, que igualó con un tanto psicológico justo antes del paso por vestuarios.

El segundo acto arrancó con un giro inesperado. El Llosetense, lejos de conformarse con el empate, fue a por más, y lo encontró desde los once metros. Alomar convirtió el penalti en el 60 y encendió las alarmas en la expedición peñista. El liderato temblaba, pero no se rompía.

Entonces apareció la otra Peña, la de las remontadas posibles, la del banquillo que suma y revoluciona. Saza, recién ingresado al terreno de juego, no necesitó ni un minuto para dejar su huella. Con instinto y determinación, firmó el 2-2 en el 65, devolviendo a los suyos al partido cuando más lo necesitaban.

A partir de ahí, el duelo fue un pulso de voluntades, sin un dominador claro pero con la sensación de que cualquiera podía llevarse el botín. No se movió más el marcador, pero el punto cosechado tiene un valor añadido: mantiene a la Peña en lo más alto y refuerza su convicción colectiva. Porque hay empates que enseñan más que muchas victorias, y este fue uno de ellos.

Ahora, el calendario ofrece un nuevo capítulo de alta tensión. La próxima jornada, el Municipal de Santa Eulària acogerá un derbi insular ante el Inter Ibiza, una cita que va más allá de los tres puntos y que pondrá a prueba la ambición de un equipo que no quiere mirar atrás. El liderato sigue en sus manos, pero la exigencia crece. Y eso, para esta Peña con alma de campeón, no es más que otro aliciente.

La SD Ibiza se muda a Sant Rafel en busca de aire fresco y estabilidad

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Nuevo escenario, mismas ganas de renacer. La SD Ibiza dejará atrás las Pistas de Atletismo Sánchez y Vivancos para instalarse de forma definitiva en el Campo Municipal de Sant Rafel. Una decisión que, según publica el Periódico de Ibiza y Formentera, responde a la necesidad de encontrar una rutina más estable y un entorno que ayude al equipo a recuperar confianza.

Hasta ahora, los rojillos se veían obligados a adaptar sus entrenamientos entre horarios y espacios compartidos, algo que dificultaba el trabajo diario. En Sant Rafel, en cambio, podrán ejercitarse hasta cuatro veces por semana por la mañana sin contratiempos. El conjunto dirigido por Raúl Casañ confía en que este cambio de escenario sirva para recuperar el ritmo y la estabilidad que tanto echaban en falta.

Pero el traslado no es solo una cuestión logística. En el campo rafeler, el equipo podrá sentir más de cerca el apoyo del público, algo que en Can Misses se perdía entre las pistas y la distancia con la grada. Esa conexión emocional puede ser clave para un grupo que busca salir del fondo de la clasificación, donde la salvación está a cinco puntos.

Desde el club, explican que la decisión también responde a una petición que venía de tiempo atrás, tanto por parte del cuerpo técnico como de los propios aficionados. Y aunque el nuevo estadio de es Puxet sigue siendo el sueño a medio plazo, por ahora Sant Rafel será su casa, su refugio y el lugar donde intentar darle la vuelta a la temporada.

Un cambio de campo… pero también de energía. Y en el fútbol, a veces, eso lo cambia todo.

El Ibiza busca redención en Tarazona tras el golpe copero

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La UD Ibiza vuelve a la carga sin tiempo para lamentos. Tras la eliminación en la Copa del Rey frente al Quintanar del Rey, el conjunto celeste se prepara para visitar este domingo al Tarazona, en un duelo que servirá como termómetro anímico y futbolístico después de una semana intensa.

Miguel Álvarez intenta reordenar las piezas tras el tropiezo copero. El técnico andaluz insiste en que la prioridad es competir y recuperar sensaciones, consciente de que los resultados mandan, pero sin renunciar a la idea de construir un bloque sólido. El reto ahora es dar ese paso que distinga a un equipo que juega bien de uno que sabe ganar.

La derrota en los penaltis dejó cicatrices, más emocionales que futbolísticas. El viaje de vuelta fue largo y silencioso, con una plantilla frustrada pero con la mirada puesta en lo que viene. En el vestuario hay ganas de revancha, de demostrar que el revés fue solo un paréntesis en una temporada que todavía promete mucho.

El Tarazona, por su parte, llega con confianza. En casa se hace fuerte: tres victorias de cuatro y la portería intacta en su feudo. Un aviso claro para un Ibiza que deberá exprimir cada detalle si quiere volver con algo positivo. Miguel Álvarez lo sabe y pide intensidad desde el primer minuto, sin margen para la duda.

El entrenador afronta además el duelo con varios interrogantes físicos. Mounir es duda por un golpe en el tobillo, mientras que Del Pozo apunta a la convocatoria. En cualquier caso, el mensaje interno es claro: solo jugarán los que estén listos para pelear. “Soldados”, como él mismo suele definirlos.

El ánimo, pese al golpe, sigue en pie. Álvarez confía en que la unión del grupo y el trabajo diario acaben girando la dinámica. En el fondo, el fútbol es eso: levantarse, ajustar el paso y volver a intentarlo.

El Ibiza vuelve a tropezar en Copa: el Quintanar del Rey lo elimina desde los once metros

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Otra vez la historia se repite. El Ibiza cayó eliminado en la primera ronda de la Copa del Rey, esta vez frente al Quintanar del Rey, tras un partido que se decidió en los penaltis. Cuatro años consecutivos sin superar el primer cruce y una sensación amarga que cuesta digerir.

El encuentro empezó con la mejor de las noticias: un gol tempranero de Ernesto, que cazó un rechace en el área y adelantó a los celestes antes del minuto diez. Todo parecía encarrilado… pero el guion cambió enseguida. En una acción aislada, el Quintanar encontró un penalti que Jaime transformó sin titubeos. Uno a uno y vuelta a empezar.

El Ibiza lo intentó con más corazón que acierto. Fran Castillo rozó el segundo antes del descanso con una doble ocasión que hizo temblar al portero rival, pero el balón se negó a entrar. El equipo dominaba, tenía más posesión, más intención, pero faltaba ese último toque que abre los partidos.

En la segunda mitad, con los cambios, el conjunto pitiuso buscó un golpe de efecto. Entraron Bebé, Fede Vico y Jose Albert, pero la resistencia del Quintanar fue férrea. El paso de los minutos jugaba a favor de los locales, que aguantaban con orden y fe.

La prórroga trajo más intensidad y una pizca de épica. Bebé rozó el gol con un disparo al larguero y Davo tuvo una buena ocasión de cabeza, pero la fortuna siguió dándole la espalda al Ibiza. En el otro lado, Belman evitó el desastre con una parada milagrosa en el tramo final.

Y llegaron los penaltis. El Quintanar no falló. El Ibiza, sí. Dos errores condenaron al equipo de superior categoría, que vuelve a quedarse fuera antes de tiempo. Toca pasar página, centrarse en la liga y seguir luchando por el gran objetivo del año.

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