La era Juan Arsenal en el Formentera no ha podido empezar de peor manera. Y es que el equipo rojinegro, en el estreno del entrenador de Hellín, ha encajado una dolorosa derrota en casa frente al Llagostera (0-2) con goles de Pablo (m. 52) y Toni Gabarré (m. 83). Al plantel de la Pitiusa menor no le ha salido nada y el conjunto catalán, con un juego serio en defensa y letal en ataque, se ha llevado los tres puntos ante la frustración de la hinchada formenterense, que ve como sus jugadores siguen sin ganar en 2018, encajando cuatro derrotas seguidas sin haber marcado un gol. La mala dinámica del Formentera le acerca peligrosamente a los puestos de descenso.

noudiari.es El único partido que el Formentera no ha perdido en lo que llevamos de año es el duelo que no se pudo jugar la semana pasada en el campo del Ontinyent. Seis veces ha saltado al verde el Formentera y siempre ha acabado hincando la rodilla. En dos ocasiones, contra el Alavés, en la ida y en la vuelta de la Copa del Rey, la derrota era lógica.

En las cuatro jornadas de Segunda B que se han disputado en este año al que ya se le ha escapado un mes, el rosco de victorias no entraba ni siquiera en los planes del más pesimista de los aficionados rojinegros. Este mediodía, el Llagostera, un rival directo para la lucha por la permanencia, le ha sacado los colores al Formentera y ha amargado el debut en el banquillo de Juan Arsenal.

Precisamente, la mala racha formenterense no se puede entender sin la tormenta de altas y bajas que ha sacudido al club desde que se reabrió el mercado de fichajes. Arsenal, el elegido para hacer olvidar la marcha de Tito García Sanjuán (agotado para terminar su segunda temporada con los pitiusos, pero lleno de energía para mantener al Toledo en el Grupo I del fútbol de bronce), no ha podido estrenarse con buen pie.

Bajo un cielo que se ennegrecía, la nueva versión del Formentera -sin Riera, Liñán, Chechu y Muñiz, pero con Ramón Soria en el once y Dani Momprevil esperando su oportunidad en el banquillo- empezaba gustando. Juan Antonio bajaba a recibir al centro del campo, usaba su corpulencia para zafarse de los rivales que venían a presionarle y, en cuanto se ponía de cara a la portería catalana, mandaba buenos pases a Gabri y Bruno Vinicus, hoy extremos con alma de rematadores.

Sin embargo, ni el barcelonés ni el brasileño pudieron devolverle la confianza al nuevo míster con sus primeros goles de la temporada en Liga. Suyas, eso sí, fueron las ocasiones más claras del primer tiempo y, para los locales, de todo el partido. En el 8′, Gabri recogió una falta lejana que Nando Quesada transformó con picardía en uno de esos pases con los que sueñan los delanteros que solo piensan en el gol.

Ocasiones
El ’10’ del Formentera recibió solo, armó la pierna, golpeó con fuerza pero falló la puntería. Minutos después, aunque Contreras entró en calor para detener un tiro lejano de Facu, fue Bruno quien tuvo el 1-0 en sus botas. Un defensa del Llagostera lo evitó colándose entre el remate de Vinicius y la portería que defendía Marcos Pérez. Con la sensación de que el Formentera había cuajado una primera parte llena de ambiciones, pese a lo descontrolado del juego, con demasiadas idas y venidas en algunos momentos, se llegó al descanso.

Y en el entretiempo se deshicieron todas las ilusiones pitiusas como se disuelve un terrón de azúcar en una taza de café. Rápido y sin dejar rastro. Un Llagostera mucho mejor plantado le comió terreno al Formentera en cuanto empezó el segundo acto del partido. Y, además, tuvo una pizca de suerte en el momento preciso.

No se había cumplido el minuto 55 cuando un chut de Pablo se coló por debajo de la axila derecha de Marcos Contreras. Después de haber caído en los tres últimos partidos de Liga por la mínima, el Formentera, que se conoce bien y se sabe sólido en defensa pero romo en ataque, se sobreexcitó, lanzándose a por el empate. Tanto énfasis fue contraproducente porque el equipo se desordenó completamente.

Goalaverage
En medio del caos, el Llagostera remó con placidez. La victoria, tres puntos de oro, estaba a su alcance, a apenas unas paladas de distancia. No contentos con ese premio, los verdiblancos se apuntaron, además, el goalaverage particular con el Formentera, que pudo ganar en Girona por la mínima pero cayó por dos goles de diferencia en Sant Francesc gracias a un tanto rápido y contundente en una contra en la que Chele, que asistió desde la diestra, y Leo, que marcó llegando desde el centro del campo, fabricaron en menos de lo que tardó el Formentera en sacar un córner y perder la pelota que generó la sentencia.

Con un disparo de Bruno Vinicius desde la parte izquierda del área que se quedó cerca de lamer el poste derecho como único argumento ofensivo de los segundos 45 minutos, el Formentera aún pudo lamentar daños extra si su arquero no le hubiera detenido un remate a bocajarro a Toni Gabarre en el último momento.

De todas maneras, el 0-2 es un severo correctivo que deberá espolear a un equipo que acabó la primera vuelta con 25 puntos, un colchón que se ha desinflado después de cuatro jornadas sin sumar. Aunque el Formentera ocupe la plaza de playout y tenga un partido menos, los rojinegros no se pueden despistar: el descenso queda cada vez más cerca.

0-2. Formentera se quema

La era Juan Arsenal en el Formentera no ha podido empezar de peor manera. Y es que el equipo rojinegro, en el estreno del entrenador de Hellín, ha encajado una dolorosa derrota en casa frente al Llagostera (0-2) con goles de Pablo (m. 52) y Toni Gabarré (m. 83). Al plantel de la Pitiusa menor no le ha salido nada y el conjunto catalán, con un juego serio en defensa y letal en ataque, se ha llevado los tres puntos ante la frustración de la hinchada formenterense, que ve como sus jugadores siguen sin ganar en 2018, encajando cuatro derrotas seguidas sin haber marcado un gol. La mala dinámica del Formentera le acerca peligrosamente a los puestos de descenso. noudiari.es El único partido que el Formentera no ha perdido en lo que llevamos de año es el duelo que no se pudo jugar la semana pasada en el campo del Ontinyent. Seis veces ha saltado al verde el Formentera y siempre ha acabado hincando la rodilla. En dos ocasiones, contra el Alavés, en la ida y en la vuelta de la Copa del Rey, la derrota era lógica. En las cuatro jornadas de Segunda B que se han disputado en este año al que ya se le ha escapado un mes, el rosco de victorias no entraba ni siquiera en los planes del más pesimista de los aficionados rojinegros. Este mediodía, el Llagostera, un rival directo para la lucha por la permanencia, le ha sacado los colores al Formentera y ha amargado el debut en el banquillo de Juan Arsenal.
Precisamente, la mala racha formenterense no se puede entender sin la tormenta de altas y bajas que ha sacudido al club desde que se reabrió el mercado de fichajes. Arsenal, el elegido para hacer olvidar la marcha de Tito García Sanjuán (agotado para terminar su segunda temporada con los pitiusos, pero lleno de energía para mantener al Toledo en el Grupo I del fútbol de bronce), no ha podido estrenarse con buen pie. Bajo un cielo que se ennegrecía, la nueva versión del Formentera -sin Riera, Liñán, Chechu y Muñiz, pero con Ramón Soria en el once y Dani Momprevil esperando su oportunidad en el banquillo- empezaba gustando. Juan Antonio bajaba a recibir al centro del campo, usaba su corpulencia para zafarse de los rivales que venían a presionarle y, en cuanto se ponía de cara a la portería catalana, mandaba buenos pases a Gabri y Bruno Vinicus, hoy extremos con alma de rematadores. Sin embargo, ni el barcelonés ni el brasileño pudieron devolverle la confianza al nuevo míster con sus primeros goles de la temporada en Liga. Suyas, eso sí, fueron las ocasiones más claras del primer tiempo y, para los locales, de todo el partido. En el 8′, Gabri recogió una falta lejana que Nando Quesada transformó con picardía en uno de esos pases con los que sueñan los delanteros que solo piensan en el gol.
Ocasiones El ’10’ del Formentera recibió solo, armó la pierna, golpeó con fuerza pero falló la puntería. Minutos después, aunque Contreras entró en calor para detener un tiro lejano de Facu, fue Bruno quien tuvo el 1-0 en sus botas. Un defensa del Llagostera lo evitó colándose entre el remate de Vinicius y la portería que defendía Marcos Pérez. Con la sensación de que el Formentera había cuajado una primera parte llena de ambiciones, pese a lo descontrolado del juego, con demasiadas idas y venidas en algunos momentos, se llegó al descanso. Y en el entretiempo se deshicieron todas las ilusiones pitiusas como se disuelve un terrón de azúcar en una taza de café. Rápido y sin dejar rastro. Un Llagostera mucho mejor plantado le comió terreno al Formentera en cuanto empezó el segundo acto del partido. Y, además, tuvo una pizca de suerte en el momento preciso. No se había cumplido el minuto 55 cuando un chut de Pablo se coló por debajo de la axila derecha de Marcos Contreras. Después de haber caído en los tres últimos partidos de Liga por la mínima, el Formentera, que se conoce bien y se sabe sólido en defensa pero romo en ataque, se sobreexcitó, lanzándose a por el empate. Tanto énfasis fue contraproducente porque el equipo se desordenó completamente.
Goalaverage En medio del caos, el Llagostera remó con placidez. La victoria, tres puntos de oro, estaba a su alcance, a apenas unas paladas de distancia. No contentos con ese premio, los verdiblancos se apuntaron, además, el goalaverage particular con el Formentera, que pudo ganar en Girona por la mínima pero cayó por dos goles de diferencia en Sant Francesc gracias a un tanto rápido y contundente en una contra en la que Chele, que asistió desde la diestra, y Leo, que marcó llegando desde el centro del campo, fabricaron en menos de lo que tardó el Formentera en sacar un córner y perder la pelota que generó la sentencia. Con un disparo de Bruno Vinicius desde la parte izquierda del área que se quedó cerca de lamer el poste derecho como único argumento ofensivo de los segundos 45 minutos, el Formentera aún pudo lamentar daños extra si su arquero no le hubiera detenido un remate a bocajarro a Toni Gabarre en el último momento. De todas maneras, el 0-2 es un severo correctivo que deberá espolear a un equipo que acabó la primera vuelta con 25 puntos, un colchón que se ha desinflado después de cuatro jornadas sin sumar. Aunque el Formentera ocupe la plaza de playout y tenga un partido menos, los rojinegros no se pueden despistar: el descenso queda cada vez más cerca.

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