Algo ha cambiado en la Peña Deportiva. Todo lo que en la primera vuelta de la Liga salía cruz ahora es cara. El conjunto que entrena Dani Mori está en estado de gracia y debe aprovechar este momento dulce por el que atraviesa para sumar todos los puntos que no hizo en la primera parte de la Liga. Solo de esta manera conseguirá el objetivo de la salvación, de la permanencia en la categoría de bronce del fútbol español a la que ha subido esta misma campaña.

El conjunto ibicenco ha logrado esta jornada un punto en el campo del filial del Valencia que hay que dar por bueno tanto por la entidad del rival como por que llega tras dos victorias seguidas, ante Formentera y Mallorca. Los de Santa Eulària han logrado siete puntos de nueve posibles en los tres primeros partidos de este año, con lo que las sensaciones son buenas. Aun así, salir de la zona de descenso y promoción sigue a cinco puntos, como la semana pasada, y para nada hay lanzar las campanas al vuelo.

El próximo domingo la Peña recibirá en su campo al Lleida en otro partido que se presenta como una nueva y muy buena oportunidad para sumar tres puntos de una tacada. El conjunto catalán es octavo en la clasificación del Grupo III en el que ambos militan y está muy por encima del cuadro insular, penúltimo, pero la mentalidad peñista es ahora muy diferente a la que le tenía agarrotado y no le permitía ver la luz al final del túnel.

Saben el cuerpo técnico y los jugadores de la Peña que solo una media de puntos alta les puede conducir a la permanencia y de momento no hay fallos ni dudas en el equipo, que rema con todo para salir del fondo del pozo en el que se metió en su titubeante inicio de temporada.

A la inversa
La trayectoria del Formentera es ahora inversa a la de la Peña y el cuadro de la menor de las pitiusas no ha podido empezar peor el año. A la fuga de dos jugadores vitales como Liñán y Álvaro se le ha sumado al equipo de Tito García Sanjuán una de las peores rachas de lo que va de campaña. No ha sumado ninguno de los últimos nueve puntos y el pequeño colchón que amasó en la primera vuelta para alejarse de la zona peligrosa es cada vez más flaco.

Esta jornada, el cuadro formenterense ha caído en casa ante el Atlético Saguntino, 0-1. Lo peor, sin embargo, no ha sido la derrota, sino la falta de argumentos para llevarse el partido que ha mostrado a lo largo de un encuentro en el que no ha estado bien. Las malas rachas llegan, es algo que le ocurre prácticamente a todos los equipos en algún tramo del curso y hay que saber manejarlas, sobre todo para que no se conviertan en una dinámica.

De todo lo malo que le está pasando al equipo en este inicio de año, lo mejor es que la oportunidad de resarcirse de las últimas derrotas está a la vuelta de la esquina y el domingo que viene el grupo que entrena Tito García Sanjuán tendrá la oportunidad de desquitarse en su visita al terreno de juego del siempre complicado Ontinyent, donde el objetivo tiene que ser sumar a toda costa, ya sea solo un punto.

Buen rollito

Algo ha cambiado en la Peña Deportiva. Todo lo que en la primera vuelta de la Liga salía cruz ahora es cara. El conjunto que entrena Dani Mori está en estado de gracia y debe aprovechar este momento dulce por el que atraviesa para sumar todos los puntos que no hizo en la primera parte de la Liga. Solo de esta manera conseguirá el objetivo de la salvación, de la permanencia en la categoría de bronce del fútbol español a la que ha subido esta misma campaña. El conjunto ibicenco ha logrado esta jornada un punto en el campo del filial del Valencia que hay que dar por bueno tanto por la entidad del rival como por que llega tras dos victorias seguidas, ante Formentera y Mallorca. Los de Santa Eulària han logrado siete puntos de nueve posibles en los tres primeros partidos de este año, con lo que las sensaciones son buenas. Aun así, salir de la zona de descenso y promoción sigue a cinco puntos, como la semana pasada, y para nada hay lanzar las campanas al vuelo. El próximo domingo la Peña recibirá en su campo al Lleida en otro partido que se presenta como una nueva y muy buena oportunidad para sumar tres puntos de una tacada. El conjunto catalán es octavo en la clasificación del Grupo III en el que ambos militan y está muy por encima del cuadro insular, penúltimo, pero la mentalidad peñista es ahora muy diferente a la que le tenía agarrotado y no le permitía ver la luz al final del túnel.
Saben el cuerpo técnico y los jugadores de la Peña que solo una media de puntos alta les puede conducir a la permanencia y de momento no hay fallos ni dudas en el equipo, que rema con todo para salir del fondo del pozo en el que se metió en su titubeante inicio de temporada. A la inversa La trayectoria del Formentera es ahora inversa a la de la Peña y el cuadro de la menor de las pitiusas no ha podido empezar peor el año. A la fuga de dos jugadores vitales como Liñán y Álvaro se le ha sumado al equipo de Tito García Sanjuán una de las peores rachas de lo que va de campaña. No ha sumado ninguno de los últimos nueve puntos y el pequeño colchón que amasó en la primera vuelta para alejarse de la zona peligrosa es cada vez más flaco. Esta jornada, el cuadro formenterense ha caído en casa ante el Atlético Saguntino, 0-1. Lo peor, sin embargo, no ha sido la derrota, sino la falta de argumentos para llevarse el partido que ha mostrado a lo largo de un encuentro en el que no ha estado bien. Las malas rachas llegan, es algo que le ocurre prácticamente a todos los equipos en algún tramo del curso y hay que saber manejarlas, sobre todo para que no se conviertan en una dinámica. De todo lo malo que le está pasando al equipo en este inicio de año, lo mejor es que la oportunidad de resarcirse de las últimas derrotas está a la vuelta de la esquina y el domingo que viene el grupo que entrena Tito García Sanjuán tendrá la oportunidad de desquitarse en su visita al terreno de juego del siempre complicado Ontinyent, donde el objetivo tiene que ser sumar a toda costa, ya sea solo un punto.

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