El técnico ibicenco (i), el día de su presentación como técnico del
El técnico ibicenco (i), el día de su presentación como técnico del Montbau.

David Alba Eduardo Amoedo es un entrenador ibicenco de 26 años que actualmente dirige al UD Montbau de la Tercera Catalana (Tercera Regional). A pesar de su juventud cuenta con la confianza de los directivos y de su plantilla para llevar a buen puerto al club. “Es muy difícil que confíen en ti siendo joven para llevar un amateur -explica Amoedo-. Esto no es como Ibiza: aquí no te conoce nadie”.

En la actualidad, a falta de cinco fechas, el Montbau lucha por no descender a Cuarta Catalana. Ocupa el puesto 16 de 18, a cuatro puntos de la salvación. Pero con 15 puntos en juego todo es posible. “El calendario no acompaña mucho, pero somos optimistas porque quedan dos partidos accesibles en casa”, indica el preparador, que destaca que solo dos equipos han conseguido la victoria en su campo durante la segunda vuelta.

Una alineación titular del Montbau de la presente temporada.
Una alineación titular del Montbau de la presente temporada.

Amoedo achaca la situación actual de su club a un inicio “horroroso” de temporada. “Tuvimos muchas lesiones y complicaciones para mantener una plantilla de calidad”, recuerda. A esto se le suma que el equipo tiene una media de edad de 23 años. “El mayor tiene 33”, asevera el míster, que asegura que si se salvan “montarán una buena fiesta”. Y es que el joven ibicenco podría vestirse de corto y saltar al campo si quisiera. ¿Cómo manejar un vestuario con gente de tu misma edad?

“El primer día es muy importante”, señala el estratega. “El jugador te evalúa y ve si tienes las cosas claras o no”, indica. Así que destaca que en su opinión el secreto es que ellos “se suban al barco por convicción y no por imposición”. Sin embargo, admite que siempre existen momentos complicados en los que hay que poner “orden” o “dar un toque de disciplina”. “Y hay que hacerlo con mano dura”, lamenta el entrenador que hace bueno el refrán “mano de hierro en guante de seda”.

Edu Amoedo, un entrendor ibicenco “con mano de hierro en guante de seda” para la Tercera catalana

El técnico ibicenco (i), el día de su presentación como técnico del
El técnico ibicenco (i), el día de su presentación como técnico del Montbau.
David Alba Eduardo Amoedo es un entrenador ibicenco de 26 años que actualmente dirige al UD Montbau de la Tercera Catalana (Tercera Regional). A pesar de su juventud cuenta con la confianza de los directivos y de su plantilla para llevar a buen puerto al club. “Es muy difícil que confíen en ti siendo joven para llevar un amateur -explica Amoedo-. Esto no es como Ibiza: aquí no te conoce nadie”. En la actualidad, a falta de cinco fechas, el Montbau lucha por no descender a Cuarta Catalana. Ocupa el puesto 16 de 18, a cuatro puntos de la salvación. Pero con 15 puntos en juego todo es posible. “El calendario no acompaña mucho, pero somos optimistas porque quedan dos partidos accesibles en casa”, indica el preparador, que destaca que solo dos equipos han conseguido la victoria en su campo durante la segunda vuelta.
Una alineación titular del Montbau de la presente temporada.
Una alineación titular del Montbau de la presente temporada.
Amoedo achaca la situación actual de su club a un inicio “horroroso” de temporada. “Tuvimos muchas lesiones y complicaciones para mantener una plantilla de calidad”, recuerda. A esto se le suma que el equipo tiene una media de edad de 23 años. “El mayor tiene 33”, asevera el míster, que asegura que si se salvan “montarán una buena fiesta”. Y es que el joven ibicenco podría vestirse de corto y saltar al campo si quisiera. ¿Cómo manejar un vestuario con gente de tu misma edad? “El primer día es muy importante”, señala el estratega. “El jugador te evalúa y ve si tienes las cosas claras o no”, indica. Así que destaca que en su opinión el secreto es que ellos “se suban al barco por convicción y no por imposición”. Sin embargo, admite que siempre existen momentos complicados en los que hay que poner “orden” o “dar un toque de disciplina”. “Y hay que hacerlo con mano dura”, lamenta el entrenador que hace bueno el refrán “mano de hierro en guante de seda”.

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