Fernando posa ilusionado con la camiseta del Inter Ibiza, su nuevo equipo.
Fernando posa ilusionado con la camiseta del Inter Ibiza, su nuevo equipo.

David Alba Los goles y los fines de semanas entre amigos; los abrazos en los vestuarios tras las victorias y las lágrimas compartidas tras las derrotas; los lunes, miércoles y viernes de frío entrenamiento invernal; las charlas tácticas del entrenador y las noches en vela antes de jugar un partido importante. ¿Qué valor tienen estas acciones para un futbolista que ha visto , de cerca, el rostro implacable de la parca? El delantero uruguayo Fernando Camejo ha soñado -despierto- el partido de su vida contra la leucemia y a día de hoy se puede decir que  le ha metido un gol por toda la escuadra.

Atrás quedan los amargos sentimientos de tristeza de sus familiares y amigos cuando en febrero de 2013 a Camejo le diagnosticaron cáncer en la sangre. “Estaba de vacaciones en mi país y me comencé a sentir mal”, recuerda este guerrero, que se ha aferrado a la vida con uñas y dientes. Y no es para menos. Cada año se diagnostican en España más de 5.000 casos de leucemia, una enfermedad que consiste en la generación incontrolada y anómala de células en la sangre que se infiltran en la médula ósea e impiden la creación de células normales, llegando a invadir otros órganos. Pero como en toda buena historia, los héroes siempre cuentan con grandes aliados para la batalla.

Fourcade, actual preparador del Inter Ibiza y médico de profesión, estuvo para su amigo en todo momento. “El míster ha sido un gran apoyo en todo momento -recuerda Camejo-. Me dieron un diagnóstico y él me insistió en que viera a otro especialista”. Resultó que los resultados de la primera exploración no fueron correctos y aquella insistencia del médico-entrenador provocó  la primera victoria contra le enfermedad mortal. La segunda la propició su hermano al compartir con él parte de su médula. “Si no llegamos a ser compatibles…”, lanza el delantero al aire una frase que denota cierta amargura. Admite, por otra parte, que esta experiencia le ha cambiado la forma de ver las cosas.

El delantero posa con su entrenador y amigo Carlos Fourcade. Ambos muestran la camiseta con la que sus compañeros del Rápid apoyaron al uruguayo.
El delantero y Carlos Fourcade.

“No le doy tanta importancia a las tonterías”, explica el delantero. “Cuando uno está tan enfermo lo único que quiere es volver a sentirse normal”, asegura. Por su parte, Fourcade siempre se ha volcado en la recuperación de su colega y no ha dudado un segundo en apoyarle cuando le ha pedido ayuda. Hace dos años, cuando ambos militaban como jugadores en el Rápid Bfit de Iván Córdoba, los compañeros le hicieron una camiseta para insuflarle ánimos tras conocerse la dramática noticia. Hace unos días, el entrenador, que le ha abierto las puertas del Inter Ibiza de par en par, se lo recordaba por la red social.

Los primeros días
“Loco, estuviste más cerca del barba (Dios) que cualquier otro, pero te quisiste quedar con nosotros”, narra emotivamente Fourcade. “Hasta la victoria siempre guerrero”, le espoleaba con la mítica frase del Che Guevara. Para él tenerle de vuelta ha sido una bendición. Y es que Fourcade aún recuerda cómo empezó todo. “Un día me mandó un mensaje a las cinco de la tarde diciéndome que no podía respirar -relata-. Le dije que fuera a hacerse una radiografía y a la hora me comentó que creía que tenía cáncer: que tenían que hacerle un tac”. Cuando se confirmó la noticia, el entrenador se convirtió en una de las primeras muletas de Fernando a la hora de recuperarse. ” Trataba de convencerle de que podía salir de esta”, recuerda.

Así que, paralelamente, Fourcade fue preguntando a su amigo sobre el tratamiento y fue haciendo averiguaciones, entre otras cosas,  para ver si el delantero podía regresar a Ibiza. “Hasta hablé con una doctora de Estados Unidos”, explica. Sin embargo, admite que lo mejor para Fernando era estar aquí con su familia. “¡Y lo superó!”, dice emocionado el doctor, que sintió una alegría inmensa cuando el delantero le expresó su deseo de jugar con el Inter Ibiza.

Ahora, Fernando Camejo volverá a celebrar los goles de su equipo; disfrutará como nunca los fines de semanas entre amigos; abrazará los abrazos en los vestuarios tras las victorias y llorará las lágrimas compartidas tras las derrotas; los lunes, miércoles y viernes de frío entrenamiento invernal se harán bajo la chimenea de las sonrisas; y las charlas tácticas del entrenador serán las de dos amigos que compartieron pesadillas y sueños. Y seguirán las noches en vela antes de jugar el único partido importante que existe: la vida.

Golazo a la leucemia de Fernando Camejo

Fernando posa ilusionado con la camiseta del Inter Ibiza, su nuevo equipo.
Fernando posa ilusionado con la camiseta del Inter Ibiza, su nuevo equipo.
David Alba Los goles y los fines de semanas entre amigos; los abrazos en los vestuarios tras las victorias y las lágrimas compartidas tras las derrotas; los lunes, miércoles y viernes de frío entrenamiento invernal; las charlas tácticas del entrenador y las noches en vela antes de jugar un partido importante. ¿Qué valor tienen estas acciones para un futbolista que ha visto , de cerca, el rostro implacable de la parca? El delantero uruguayo Fernando Camejo ha soñado -despierto- el partido de su vida contra la leucemia y a día de hoy se puede decir que  le ha metido un gol por toda la escuadra.Atrás quedan los amargos sentimientos de tristeza de sus familiares y amigos cuando en febrero de 2013 a Camejo le diagnosticaron cáncer en la sangre. "Estaba de vacaciones en mi país y me comencé a sentir mal", recuerda este guerrero, que se ha aferrado a la vida con uñas y dientes. Y no es para menos. Cada año se diagnostican en España más de 5.000 casos de leucemia, una enfermedad que consiste en la generación incontrolada y anómala de células en la sangre que se infiltran en la médula ósea e impiden la creación de células normales, llegando a invadir otros órganos. Pero como en toda buena historia, los héroes siempre cuentan con grandes aliados para la batalla.Fourcade, actual preparador del Inter Ibiza y médico de profesión, estuvo para su amigo en todo momento. "El míster ha sido un gran apoyo en todo momento -recuerda Camejo-. Me dieron un diagnóstico y él me insistió en que viera a otro especialista". Resultó que los resultados de la primera exploración no fueron correctos y aquella insistencia del médico-entrenador provocó  la primera victoria contra le enfermedad mortal. La segunda la propició su hermano al compartir con él parte de su médula. "Si no llegamos a ser compatibles...", lanza el delantero al aire una frase que denota cierta amargura. Admite, por otra parte, que esta experiencia le ha cambiado la forma de ver las cosas.
El delantero posa con su entrenador y amigo Carlos Fourcade. Ambos muestran la camiseta con la que sus compañeros del Rápid apoyaron al uruguayo.
El delantero y Carlos Fourcade.
"No le doy tanta importancia a las tonterías", explica el delantero. "Cuando uno está tan enfermo lo único que quiere es volver a sentirse normal", asegura. Por su parte, Fourcade siempre se ha volcado en la recuperación de su colega y no ha dudado un segundo en apoyarle cuando le ha pedido ayuda. Hace dos años, cuando ambos militaban como jugadores en el Rápid Bfit de Iván Córdoba, los compañeros le hicieron una camiseta para insuflarle ánimos tras conocerse la dramática noticia. Hace unos días, el entrenador, que le ha abierto las puertas del Inter Ibiza de par en par, se lo recordaba por la red social.Los primeros días "Loco, estuviste más cerca del barba (Dios) que cualquier otro, pero te quisiste quedar con nosotros", narra emotivamente Fourcade. "Hasta la victoria siempre guerrero", le espoleaba con la mítica frase del Che Guevara. Para él tenerle de vuelta ha sido una bendición. Y es que Fourcade aún recuerda cómo empezó todo. "Un día me mandó un mensaje a las cinco de la tarde diciéndome que no podía respirar -relata-. Le dije que fuera a hacerse una radiografía y a la hora me comentó que creía que tenía cáncer: que tenían que hacerle un tac". Cuando se confirmó la noticia, el entrenador se convirtió en una de las primeras muletas de Fernando a la hora de recuperarse. " Trataba de convencerle de que podía salir de esta", recuerda.Así que, paralelamente, Fourcade fue preguntando a su amigo sobre el tratamiento y fue haciendo averiguaciones, entre otras cosas,  para ver si el delantero podía regresar a Ibiza. "Hasta hablé con una doctora de Estados Unidos", explica. Sin embargo, admite que lo mejor para Fernando era estar aquí con su familia. "¡Y lo superó!", dice emocionado el doctor, que sintió una alegría inmensa cuando el delantero le expresó su deseo de jugar con el Inter Ibiza.Ahora, Fernando Camejo volverá a celebrar los goles de su equipo; disfrutará como nunca los fines de semanas entre amigos; abrazará los abrazos en los vestuarios tras las victorias y llorará las lágrimas compartidas tras las derrotas; los lunes, miércoles y viernes de frío entrenamiento invernal se harán bajo la chimenea de las sonrisas; y las charlas tácticas del entrenador serán las de dos amigos que compartieron pesadillas y sueños. Y seguirán las noches en vela antes de jugar el único partido importante que existe: la vida.

10 Comentarios

  1. Hola ferrr q lindo leer este tramo d t vida aunq t conozco d muchos años…m emocione mucho amigo al leer esto t deceo l mejor fer ya sabes y m alegro q allas vuelto a ts sueños t quiero muchooo amigo y se t extraño ak en tu país beso gigante ya sabes siempre para adelante nunk para atras…

  2. fer yo se lo que es pasar malos momentos.pero creo que a nosotros nos hicieron de otra pasta.
    me alegro de que estes recuperado y nos vemos por esos campos…….ya te vale venir a ibiza y fichar con un equipo de sudamericanos .jajajaja un abrazo

  3. Fer! Un beso enorme y feliz de que estés bien. Gran compañero de Liceo y amigo. Que tiempos aquellos… Cuando estés por Uruguay avisa. Besos!!

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