El técnico de la Arandina da órdenes a sus jugadores. ALBERTO CALVO
El técnico de la Arandina da órdenes a sus jugadores. ALBERTO CALVO

diariodeibiza.es -Como buen abulense, presume de murallas. Su equipo tampoco está desprotegido: ha recibido 22 goles en 40 partidos.
-Y solo siete en casa. En defensa estamos trabajando bien, basta ver lo que pasó en la eliminatoria contra el Europa. Entre Barcelona y Aranda solamente les contabilizamos dos ocasiones. Por arriba somos muy combativos y puedo presumir de tener dos grandísimos porteros [Álex y Juanjo]. Cada uno ha jugado media temporada.

-Sin embargo, no le tachan de técnico defensivo.
-Me gustan los sistemas ofensivos: utilizamos dos delanteros, como juega la Peña Deportiva, o un punta y una línea de tres por detrás. Cuando nos dejan de presionar, nos gusta tener el balón. Hemos firmado jugadores para hacer eso. Un equipo se parece mucho a su entrenador. Yo he sido quince años futbolista profesional y he actuado de mediocentro y libre. Esa mezcla la intento transmitir a mi plantilla.

-Su currículum tiene miga: estuvo en clubes que fueron propiedad de Ruiz-Mateos (Rayo Vallecano) y Gil y Gil (Marbella). Definitivamente era otra época.
-Jesús Gil, buena gente. Cuando iban las cosas bien era un crack, cuando no, no te pagaba. Así de claro. De cerca era un fenómeno, muy pasional. Como viese que el equipo no corría, te decía claramente que no ibas a cobrar tu sueldo. El Marbella acabó fatal porque luego se metieron yugoslavos, rusos… no estaba muy claro el tema de su propiedad. Con Ruiz-Mateos solamente coincidí seis meses meses en el Rayo, compró el club en mi última temporada [90/91], que era capitán, además. Por lo menos resolvió las deudas de la plantilla.

-¡Y qué plantilla!
„Pues imagínate. Estuve cuatro años allí, tres en Segunda y uno en Primera [89/90], donde nos enfrentamos a la Quinta del Buitre. He sido compañero de Hugo Maradona [el hermano pequeño de Diego Armando], el eterno Cota y de dos africanos que dejaron huella en el fútbol modesto español: Makanaki, que era camerunés, con el que estuve en el Málaga, y Wilfred…

-…que era un cromo codiciado en los álbumes de aquellos años.
-Era muy bueno y un personaje. En el Rayo le quitó el puesto a Férez, que no se defendía nada mal bajo palos. No nos olvidemos de que era internacional con Nigeria [fue convocado para el Mundial de Estados Unidos´94]. Estuve solo un año con él, pero acabé con la espalda molida. Cada vez que salía a despejar de puños se pegaba unas hostias con sus propios defensas que no veas.

-¿Y se quitaba la gorra alguna vez?
-[Risas] Es que era muy gracioso. Cuando llegó al Rayo decía que tenía 22 años. Meses después, llegó con el cuento de que tenía 21. Llevaba una temporada en Madrid y solamente sabía decir «hijo de puta» y «cabrón». Tengo un gran recuerdo, era muy buena persona.

-¿Saca mucho pecho rayista últimamente?
-Estoy muy contento de como le van las cosas. Ese club siempre ha sido una familia, da igual quien esté de presidente o presidenta. El Rayo es especial por su afición, por el barrio de Vallecas, por la Peña Cota, los Bukaneros, por los petas…

-¿No ha cambiado nada el club?
-La idiosincrasia sigue siendo la misma. La única ´pequeña´ diferencia es que ahora cobran mucho más los jugadores. El Rayo es de los clubes que menos han cambiado en estos 20 años en los que el fútbol español ha movido tantísimo dinero. Vi el otro día una imagen del vestuario en la que salía Paco Jémez dando una charla y todo sigue igual. Vale, han cambiado los azulejos y está mejor pintado, pero cuando lo vi, pensé: «Ese vestuario lo conozco yo». Con eso te lo digo todo.

-Volvamos al presente. ¿Molesta que digan de la Arandina que es un equipo hecho para subir?
-No, si lo dicen será por algo. En el grupo de Castilla y León había ocho o diez equipos con aspiraciones. Hemos sido terceros empatados con el segundo. Pero el que se piense que vamos a ascender sí o sí, no sabe de qué va esto. No tenemos ninguna presión, pero pelearemos cada partido hasta el último segundo. Jugamos contra el campeón de Balears, no lo olvidemos.

-Será una batalla entre dos equipos muy guerreros.-Ya lo sé, conozco muy bien a la Peña, cuando llevas 30 años en el fútbol haces muchos contactos y antes de que salga la bolita ya te están mandando informes del equipo rival. Mis jugadores tienen muy claro lo que deberán hacer. Les respeto mucho, ellos son los favoritos. Va a ser una gran eliminatoria.

«No tenemos otro contrato que nuestros resultados»

«Pepe Mel, al que me enfrenté como jugador cuando él estaba en el Real Betis y al que considero un fenómeno, ha renovado cuatro temporadas más con los verdiblancos. Como encadene una mala racha la próxima campaña, empezarán a hablar de destitución, ya verás». Sin ambages de ningún tipo, José Zapatera explica cuál sigue siendo, a su juicio, la situación del entrenador de fútbol en España. También en las categorías modestas. «La crisis no lo cambia, la única paciencia de un directivo, por lo general, son los resultados. Ese es tu contrato de verdad».

Lo afirma un hombre que lleva ya tres temporadas –«renovando cada verano»– en la Arandina CF. Con los de la Ribera del Duero ha ascendido a Segunda B (siendo cuarto del grupo VIII), descendido de la categoría de bronce (fue decimoséptimo en el grupo I y peleó la permanencia hasta el final) y regresado al play-off en su vuelta a Tercera División. «Está claro que con un proyecto largo se trabaja mejor, pero esto es España, amigo. De todas maneras, no me puedo quejar de cómo hace las cosas la entidad en la que estoy: no pagan mucho, pero cumplen cada mes. Debería ser algo frecuente, pero resulta excepcional en nuestro fútbol», afirma.

Con envidia sana, ve desde el sur el ascenso de un entrenador como Roberto Martínez en la Premier League. Swansea, Wigan y, desde hace una semana, Everton son los equipos que figuran en su currículum británico. Con solo 39 años le ha fichado un conjunto con más aspiraciones que la permanencia después de bajar con el Wigan, «donde le consideran una leyenda y ha ganado una FA Cup». «No tengo contactos allí, pero me iría a probar la experiencia inglesa si surgiera la oportunidad. No lo dudaría», explica un hombre que no sabe qué será de su vida deportiva tras el 30 de junio.

Lo meditará, como suele hacer todos los estíos, en la Sierra de Gredos, donde se pierde «con la mochila a disfrutar de la tranquilidad». Ese destino ha sustituido «a las vueltas por Ibiza en moto» que se dio hace un par de décadas, «cuando era joven». «Llevar un grupo humano tan grande durante tantos meses llega a estresar», advierte el Chino, el apodo que le pusieron «a los cuatro años» cuando se pegaba sus primeras carreras junto a las murallas de su Ávila natal.

José ´Chino´ Zapatera, entrenador de la Arandina: «El Europa solo nos hizo dos ocasiones en dos partidos»

 El técnico de la Arandina da órdenes a sus jugadores. ALBERTO CALVO
El técnico de la Arandina da órdenes a sus jugadores. ALBERTO CALVO
diariodeibiza.es -Como buen abulense, presume de murallas. Su equipo tampoco está desprotegido: ha recibido 22 goles en 40 partidos. -Y solo siete en casa. En defensa estamos trabajando bien, basta ver lo que pasó en la eliminatoria contra el Europa. Entre Barcelona y Aranda solamente les contabilizamos dos ocasiones. Por arriba somos muy combativos y puedo presumir de tener dos grandísimos porteros [Álex y Juanjo]. Cada uno ha jugado media temporada. -Sin embargo, no le tachan de técnico defensivo. -Me gustan los sistemas ofensivos: utilizamos dos delanteros, como juega la Peña Deportiva, o un punta y una línea de tres por detrás. Cuando nos dejan de presionar, nos gusta tener el balón. Hemos firmado jugadores para hacer eso. Un equipo se parece mucho a su entrenador. Yo he sido quince años futbolista profesional y he actuado de mediocentro y libre. Esa mezcla la intento transmitir a mi plantilla. -Su currículum tiene miga: estuvo en clubes que fueron propiedad de Ruiz-Mateos (Rayo Vallecano) y Gil y Gil (Marbella). Definitivamente era otra época. -Jesús Gil, buena gente. Cuando iban las cosas bien era un crack, cuando no, no te pagaba. Así de claro. De cerca era un fenómeno, muy pasional. Como viese que el equipo no corría, te decía claramente que no ibas a cobrar tu sueldo. El Marbella acabó fatal porque luego se metieron yugoslavos, rusos... no estaba muy claro el tema de su propiedad. Con Ruiz-Mateos solamente coincidí seis meses meses en el Rayo, compró el club en mi última temporada [90/91], que era capitán, además. Por lo menos resolvió las deudas de la plantilla. -¡Y qué plantilla! „Pues imagínate. Estuve cuatro años allí, tres en Segunda y uno en Primera [89/90], donde nos enfrentamos a la Quinta del Buitre. He sido compañero de Hugo Maradona [el hermano pequeño de Diego Armando], el eterno Cota y de dos africanos que dejaron huella en el fútbol modesto español: Makanaki, que era camerunés, con el que estuve en el Málaga, y Wilfred... -...que era un cromo codiciado en los álbumes de aquellos años. -Era muy bueno y un personaje. En el Rayo le quitó el puesto a Férez, que no se defendía nada mal bajo palos. No nos olvidemos de que era internacional con Nigeria [fue convocado para el Mundial de Estados Unidos´94]. Estuve solo un año con él, pero acabé con la espalda molida. Cada vez que salía a despejar de puños se pegaba unas hostias con sus propios defensas que no veas. -¿Y se quitaba la gorra alguna vez? -[Risas] Es que era muy gracioso. Cuando llegó al Rayo decía que tenía 22 años. Meses después, llegó con el cuento de que tenía 21. Llevaba una temporada en Madrid y solamente sabía decir «hijo de puta» y «cabrón». Tengo un gran recuerdo, era muy buena persona. -¿Saca mucho pecho rayista últimamente? -Estoy muy contento de como le van las cosas. Ese club siempre ha sido una familia, da igual quien esté de presidente o presidenta. El Rayo es especial por su afición, por el barrio de Vallecas, por la Peña Cota, los Bukaneros, por los petas... -¿No ha cambiado nada el club? -La idiosincrasia sigue siendo la misma. La única ´pequeña´ diferencia es que ahora cobran mucho más los jugadores. El Rayo es de los clubes que menos han cambiado en estos 20 años en los que el fútbol español ha movido tantísimo dinero. Vi el otro día una imagen del vestuario en la que salía Paco Jémez dando una charla y todo sigue igual. Vale, han cambiado los azulejos y está mejor pintado, pero cuando lo vi, pensé: «Ese vestuario lo conozco yo». Con eso te lo digo todo. -Volvamos al presente. ¿Molesta que digan de la Arandina que es un equipo hecho para subir? -No, si lo dicen será por algo. En el grupo de Castilla y León había ocho o diez equipos con aspiraciones. Hemos sido terceros empatados con el segundo. Pero el que se piense que vamos a ascender sí o sí, no sabe de qué va esto. No tenemos ninguna presión, pero pelearemos cada partido hasta el último segundo. Jugamos contra el campeón de Balears, no lo olvidemos. -Será una batalla entre dos equipos muy guerreros.-Ya lo sé, conozco muy bien a la Peña, cuando llevas 30 años en el fútbol haces muchos contactos y antes de que salga la bolita ya te están mandando informes del equipo rival. Mis jugadores tienen muy claro lo que deberán hacer. Les respeto mucho, ellos son los favoritos. Va a ser una gran eliminatoria.

«No tenemos otro contrato que nuestros resultados»

«Pepe Mel, al que me enfrenté como jugador cuando él estaba en el Real Betis y al que considero un fenómeno, ha renovado cuatro temporadas más con los verdiblancos. Como encadene una mala racha la próxima campaña, empezarán a hablar de destitución, ya verás». Sin ambages de ningún tipo, José Zapatera explica cuál sigue siendo, a su juicio, la situación del entrenador de fútbol en España. También en las categorías modestas. «La crisis no lo cambia, la única paciencia de un directivo, por lo general, son los resultados. Ese es tu contrato de verdad». Lo afirma un hombre que lleva ya tres temporadas –«renovando cada verano»– en la Arandina CF. Con los de la Ribera del Duero ha ascendido a Segunda B (siendo cuarto del grupo VIII), descendido de la categoría de bronce (fue decimoséptimo en el grupo I y peleó la permanencia hasta el final) y regresado al play-off en su vuelta a Tercera División. «Está claro que con un proyecto largo se trabaja mejor, pero esto es España, amigo. De todas maneras, no me puedo quejar de cómo hace las cosas la entidad en la que estoy: no pagan mucho, pero cumplen cada mes. Debería ser algo frecuente, pero resulta excepcional en nuestro fútbol», afirma. Con envidia sana, ve desde el sur el ascenso de un entrenador como Roberto Martínez en la Premier League. Swansea, Wigan y, desde hace una semana, Everton son los equipos que figuran en su currículum británico. Con solo 39 años le ha fichado un conjunto con más aspiraciones que la permanencia después de bajar con el Wigan, «donde le consideran una leyenda y ha ganado una FA Cup». «No tengo contactos allí, pero me iría a probar la experiencia inglesa si surgiera la oportunidad. No lo dudaría», explica un hombre que no sabe qué será de su vida deportiva tras el 30 de junio. Lo meditará, como suele hacer todos los estíos, en la Sierra de Gredos, donde se pierde «con la mochila a disfrutar de la tranquilidad». Ese destino ha sustituido «a las vueltas por Ibiza en moto» que se dio hace un par de décadas, «cuando era joven». «Llevar un grupo humano tan grande durante tantos meses llega a estresar», advierte el Chino, el apodo que le pusieron «a los cuatro años» cuando se pegaba sus primeras carreras junto a las murallas de su Ávila natal.

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